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La historia de los refugiados a través de sus casas improvisadas

El fotógrafo Marco Tiberio capturó en la 'Arquitectura del Éxodo' la diversidad de las viviendas construidas en un campo de refugiados europeo donde los emigrantes esperan asilo.
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17 Ago 2016 – 10:19 AM EDT

En abril de 2015, Francia autorizó el primer campamento oficial de emigrantes en un pedazo de terreno que quedaba a poca distancia de una planta química en el borde de la ciudad portuaria de Calais. Aproximadamente 1,000 refugiados se reunieron allí después de que fueron obligados a mudarse de otros asentamientos temporales en las afueras de la ciudad. Desde 1999 emigrantes del Medio Oriente y del Norte de África han estado esperado recibir el asilo político mientras vivían en las tierras desocupadas en la periferia de Calais, aún sin recibir reconocimiento del gobierno francés. Periódicamente la policía llegaba a sacar personas de los campos y a desplazar a los ya desplazados.

El asentamiento autorizado por el gobierno fue llamado La Nueva Jungla y cuando el fotógrafo italiano Marco Tiberio empezó a documentarlo en mayo 2015, un mes después de su establecimiento, consistía en unas cuantas casas construidas a mano por los refugiados. Para finales del verano, ya había llegado a su capacidad máxima.

Aparte de tierra, La Nueva Jungla no ofreció mas nada: no había inodoros ni agua ni electricidad. En las temporadas de lluvia, con frecuencia se inundaba el campo. Tiberio había trabajado con refugiados antes.“[Pero] no estaba preparado para la situación que encontré en Calais”, dice. Al regresar a lo largo de un año, Tiberio observó cómo el campo evolucionó a ser una ciudad distópica “totalmente aislada de la sociedad, donde una frontera física representaba una frontera psicológica entre los refugiados y los europeos”.

Dentro de los confines del campo, los emigrantes construyeron sus propias casas a mano; luego siguieron mezquites, escuelas, iglesias y tiendas. A medida que intensifica la crisis de los refugiados en Europa, muchos refugiados en Calais -que ahora suman un total de más de 7,000- enfrentan una espera de un año para recibir el asilo en Francia o en alguna otra parte de Europa. La desolación es extendida.

En su serie Invisible Cities, Architecture of Exodus ( Ciudades invisibles, arquitectura del éxodo), Tiberio se centró en la cualidad física del campo. No fotografió los residentes de la Jungla sino a las casas que hicieron, un total de más de 100 ubicadas a lo largo del terreno de 45 acres. “Quería hablar de la inmigración de una manera diferente, de centrarme en algo más allá de la pobreza, la compasión, los desembarcos, los barcos”, dice Tiberio. “Quise demostrar las habilidades y resistencia de la gente”. A medida que viajó por el campo, Tiberio -quien habla inglés, francés y árabe- empezó a entender cómo las casas construidas por la gente reflejaban los antecedentes culturales de la gente y sus necesidades.

Según explica Tiberio, los que llegaron a Calais desde Sudán casi siempre construyeron casas fuertes con las ramas de árboles. Forraron a sus casas con frazadas (cobijas, mantas) y las cubrieron con una tela de plástico. Como enfrentan un camino largo para obtener asilo en Francia, diseñaban a las estructuras para ser duraderas. Tiberio dice que los inmigrantes de Afganistán y Pakistán tienden a construir albergues más temporales. Muchos tienen en mente el Reino Unido como su destino final, ya que el Eurotúnel queda a unos 15 kilómetros de la Jungla. Dividen su tiempo entre el campo y la entrada al túnel, esperando encontrar una manera de cruzar el canal de la Mancha. “Sus casas más bien son como tiendas de campaña que verdaderas casas” dice Tiberio. “Las construyen sabiendo, y esperando, que no tendrán que quedarse mucho tiempo”.

La resistencia y la especificidad cultural que se reflejan en las fotos de Tiberio ya se están eliminando. En marzo de este año -después de que Tiberio hizo su último viaje a Calais- el gobierno empezó a destruir las casas construidas a mano y las reemplazó con contenedores de embarque y tiendas de campaña estandarizadas.

Si bien las fotos de Tiberio, las cuales serán publicadas en un libro titulado Immo Refugee este otoño, no retratan a ningunos de los residentes de La Nueva Jungla, sus imágenes ponen en relieve las vidas que se contienen en las pequeñas casas dispersadas por la tierra. “Cuando vemos refugiados en el medio del mar o en centros de detención, eso incrementa la distancia entre ellos y nosotros”, dice Tiberio. Su esperanza es que sus fotos incitarán a los que las vean a entender lo estrechamente entrelazados que estamos en cuanto a nuestra necesidad compartida y en nuestra humanidad.



Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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