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CityLab Política

La diferente respuesta de los alcaldes de Dallas y Baton Rouge con el problema racial

Mientras el representante de Dallas ha dado la cara, su homólogo en Baton Rouge sólo ha comenzado a aparecer luego del último tiroteo.
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17 Jul 2016 – 12:20 PM EDT

En Dallas, donde un exsoldado afroamericano disparó contra 12 oficiales de la policía, dejando un saldo de cinco muertos, existe un alcalde que ha estado abiertamente explicando a la comunidad las causas de lo ocurrido.

“Nuestros oficiales murieron [en servicio] por el movimiento Black Lives Matter”, dijo Mike Rawlings, alcalde de Dallas, a CBS This Morning: “Estábamos protegiendo a esos individuos. Y no se trata de una organización racista. Ellos están tratando de dar lo mejor de sí, pero yo les pido que lo hagan en igualdad de condiciones, pues la policía está ahí para servirlos a ellos, y a todos”.

En cambio, en la ciudad de Baton Rouge, Louisiana, donde dos oficiales blancos mataron al afroamericano Alton Sterling y este domingo fallecieron al menos tres policías en un tiroteo (sin que se sepa todavía si tiene que ver con cuestiones raciales), el alcalde no se ha comportado de la mejor manera ante sus ciudadanos.

Antes del tiroteo, el alcalde de esa ciudad en Louisiana fue sondeado por los reporteros acerca de por qué no se ha reunido con los grupos manifestantes y otros líderes de raza negra en Baton Rouge. “¿Por qué debería yo meter mis narices en ese avispero?”, dijo desdeñosamente el alcalde Melvin "Kip" Holden desdeñosamente.

El periódico Greater Baton Rouge Business Report comentó que, hasta el 11 de julio, Holden no había hablado aún con la familia de Sterling, cinco días después de que este último muriera a manos de la policía.

Entre estos dos alcaldes, ni qué decir que el más honesto acerca del racismo ha sido el de Dallas, quien es blanco por demás. Holden es negro. Y mientras el caso de la ciudad texana parece una oportunidad inmejorable para que los dirigentes blancos reprendan a los activistas negros, como hace un grupo de policías en Fort Worth, sólo Rawlings ha defendido la lucha de los activistas negros.

En Baton Rouge, este último grupo y sus multirraciales aliados no han sentido el mismo apoyo. De hecho, los activistas allí han sido objetivo de las fuerzas de choque de la policía y de cientos de arrestos, mientras el alcalde Holden pareciera estar escondido. Publicado el 10 de julio, he aquí un titular del medio local de noticias The Advocate: “Tras la muerte de Alton Sterling, Baton Rouge necesita que su alcalde, Kip Holden, se haga más visible”.

A Holden se le vio, no obstante, durante una conferencia de prensa el día después de que el video de cómo matan a Sterling se hiciera viral. En la misma, el escurridizo político se mantuvo a la defensiva mientras dejaba caer, una y otra vez, la palabra “ accountability” (responsabilidad). Este es un fragmento de su discurso:

“Cuando los ciudadanos están allá afuera, ellos son nuestros contribuyentes. Cuando hablamos de contribuyentes de inmediato surge la palabra “responsabilidad”. Y, con ella, viene el problema de asegurar, realmente, que la responsabilidad delegada en ti debe ser cumplida, de una manera sensata, y de un modo que satisfaga a aquellos que pagan nuestros sueldos. Pero también de un modo que les asegure a ellos que nosotros estamos aquí para no esconder nada en lo absoluto y creemos que se hará justicia”.


Desde entonces, a Holden no se le ha visto el pelo, para que hablara ha tenido que ocurrir un nuevo tiroteo. Pero, antes de esto, incluso hubo una reunión a escala de toda la ciudad llamada ' Together Baton Rouge' ('Juntos por Baton Rouge'), que movilizó a varios dirigentes locales en el ánimo de hallar una salida favorable a la situación. Pero Stephanie Riegel, periodista del Business Report, dijo a CityLab que el alcalde Kip Holden no asistió. Asimismo, el consejo editorial de The Advocate escribió, pidiendo explicaciones a Holden a raíz de su ausencia en lo últimos días:

Después de aquella conferencia de prensa, el alcalde viajó a Washington DC, en busca de fondos federales para una propuesta de tranvía que cubriría la ruta de la universidad LSU hacia el centro de la ciudad. Desde que regresó, ha estado notablemente ausente del escenario público en tiempos de marcada ansiedad en la ciudad, la cual, sometida a una atenta mirada internacional a raíz de lo ocurrido, lo eligió a él para servirla. Recientemente, él sostuvo no haber contactado aún a la familia de Sterling…

Si él (el alcalde Kip Holden) adopta una mentalidad de búnker en tiempos difíciles para la urbe, ¿qué ejemplo está dando a sus residentes?

Para ser justos, Holden estuvo en DC unos días a fin de resolver fondos para un proyecto de transporte. Pero mientras se ausentó, Baton Rouge rozó la situación de caos más de una vez. Y la Alcaldía no suena como si hubiera sido todo lo receptiva al enfado de los ciudadanos mientras Holden estuvo fuera: la mayoría de las puertas de la Alcaldía se mantuvieron literalmente cerradas el jueves 7. Al tiempo que protestantes en toda la ciudad pedían la renuncia de Holden.

Uno podría discutir que un alcalde negro como Holden, en una ciudad del sur profundo de Estados Unidos, simplemente no tiene la libertad de hablar tan francamente como lo hace un alcalde blanco acerca del racismo, o al menos no sin afrontar ciertas repercusiones políticas. Cuando menos, Holden pudo haber dialogado con la familia de Sterling – lo que sí hizo el presidente Obama–. Pero los políticos negros caminan sobre una línea muy fina cuando les toca hablar de racismo en situaciones que prácticamente imploran por que lo hagan. Incluso el presidente ha pasado por esto.

Aun así, la simple presencia –andar en las calles, reunirse con la comunidad, sostener debates con líderes negros– parece lo mínimo esencial que se puede esperar de un alcalde en situaciones de este tipo. En cambio, Holden ha parecido más comprometido con proteger la policía que a la comunidad. Esto dijo al periódico Baton Rouge Business Report: “Estoy a cargo de un jefe de policía y de su departamento. No quiero desatar un tormenta de críticas contra los oficiales de la policía solo porque tuvimos un incidente con dos de ellos”.

No parece que nadie le haya pedido el alcalde que ataque a la policía solo para ayudar al bienestar de una ciudad que sufre. En la conferencia de prensa que siguió a la muerte de Sterling, Holden agradeció a su homóloga de Baltimore, Stephanie Rawlings-Blake, por haberse puesto en contacto con él. Pero, a su vez, Holden podría desear comunicarse con el alcalde de Dallas, el otro Rawlings. Quizá el político de la ciudad texana dé a Holden la cobertura perfecta para que pueda decir las cosas que deben ser dichas en momentos así.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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