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CityLab Política

EEUU ya está perdiendo la batalla por el talento global y Trump podría empeorar esta situación

Su orden ejecutiva sobre inmigración desalentará la llegada de personas altamente calificadas que la economía estadounidense necesita para competir a nivel mundial.
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1 Feb 2017 – 4:14 PM EST

La orden ejecutiva de Trump sobre inmigración amenaza la esencia misma de la ventaja en la innovación de la que goza Estados Unidos: la capacidad para atraer talentos a nivel mundial. Incluso si se levanta la prohibición, el daño ya está hecho. El talento a nivel mundial ya se ha puesto en estado de alerta.

La ventaja de Estados Unidos en ciencia y tecnología durante mucho tiempo ha sido impulsada por los talentosos inmigrantes que atrae de todo el mundo. Los inmigrantes han jugado un papel muy importante en la competitividad de Estados Unidos en la alta tecnología. El talento extranjero constituye una enorme parte de la fuerza laboral estadounidense en la ciencia y la tecnología, y de un tercio a la mitad de los equipos fundadores de empresas 'start-up' de tecnología estadounidenses.

La realidad es que los inmigrantes altamente calificados pueden elegir dónde ir. Durante décadas, han elegido a Estados Unidos y eso nos ha beneficiado. Pero pueden escoger fácilmente otros lugares. Hace más de una década, en mi libro The Flight of the Creative Class (La Huida de la Clase Creativa), señalé que los esfuerzos para restringir el flujo de inmigrantes hacia Estados Unidos podrían tener graves consecuencias económicas. Esto representaba una amenaza menor hace una o dos décadas, cuando los competidores globales estaban menos establecidos. Estados Unidos podía descansar en sus laureles de ‘talento’.

Pero actualmente hay un puñado de países y decenas de ciudades en el mundo con grandes universidades que pueden competir eficazmente por los inmigrantes altamente calificados. Países como Canadá y Australia han llegado a comprender las ventajas económicas de atraer inmigrantes y han incrementado sus esfuerzos para atraer a los mejores talentos de todo el mundo.

Estados Unidos ya está perdiendo la competencia por el talento

Un reciente informe de trabajo del Buró Nacional de Investigación Económica realizado por Sari Pekkala Kerr, William Kerr, Çaǧlar Özden, y Christopher Parsons hace hincapié en este hecho. Describen cómo Estados Unidos ha quedado rezagado en atraer inmigrantes y cuánto se beneficia de su densa aglomeración en ciudades y áreas metropolitanas basadas en el conocimiento como San Francisco, Los Ángeles, y el Corredor Boston-Nueva York-Washington.

Una tendencia especialmente preocupante, señala el estudio: incluso antes de Trump, Estados Unidos ha estado perdiendo la competencia por el talento. El siguiente gráfico es un poco imperfecto, pero da una idea. Compara el porcentaje de inmigrantes con estudios secundarios en 1990 con el porcentaje en 2010 en varios países.

Proporción de migrantes altamente calificados en países en 1990 y 2010 (Sari Kerr et al.).

Los países que están por encima de la línea, como Gran Bretaña, Canadá, Australia, Noruega y sí, incluso México, han aumentado su cuota de más trabajadores altamente calificados. Estados Unidos es el punto grande que se encuentra por debajo de la línea: su cuota de inmigrantes más educados ha disminuido en relación con otras naciones. Las severas medidas de Trump contra la inmigración llegan en el peor momento posible para la capacidad de Estados Unidos de atraer talentos a nivel mundial.

El mapa de abajo muestra la extrema aglomeración en todo el corredor Boston-Washington, a lo largo de la costa oeste de Los Ángeles y el Sur de California hasta el Área de la Bahía y el noroeste del Pacífico, así como Chicago, Miami, y las áreas de la frontera de Texas y Arizona. Los lugares muy sombreados en el interior del país son en gran medida ciudades universitarias, que durante mucho tiempo han funcionado como entradas importantes de inmigrantes, en efecto, formando la isla Ellis de nuestra época. Los inmigrantes no sólo se agrupan geográficamente, sino también por la ocupación y la industria. Por ejemplo, los informáticos e ingenieros de software en el Área de la Bahía o los genios de las matemáticas financieras en Manhattan, magnificando sus impactos positivos, como se observa en el estudio.


Distribución regional de migrantes altamente capacitados en 2010. (Sari Kerr et al.)

Como señalan los autores, los inmigrantes en Estados Unidos han ganado un porcentaje mayor de premios Nobel; han ganado la mitad de las medallas Fields del país por logros sobresalientes en matemáticas y una tercera parte de los premios Booker de literatura. Y, por supuesto, la fuerza laboral estadounidense en los sectores de la ciencia y la tecnología depende ampliamente del considerable número de estudiantes extranjeros altamente calificados que atrae en los campos de informática, ingeniería de software, matemáticas, ciencia e ingeniería y otros.

De hecho, al declararle la guerra a las ciudades santuario, Donald Trump efectivamente le ha declarado la guerra a la mitad de la economía estadounidense. Cortar la financiación federal perjudicaría estas ciudades drásticamente. Pero perjudicar su rendimiento económico podría ser aún más desastroso para la economía estadounidense en general.

Las áreas metropolitanas abarcadas por las quince ciudades santuario debajo representan un 45% de toda la economía de Estados Unidos, según datos recopilados por mi colega Steven Pedigo, quien encabeza el Laboratorio Urbano del Instituto Schack de Bienes Raíces de la Universidad de Nueva York.


El producto regional bruto (GRP) de las mayores quince ciudades santuario y sus áreas metropolitanas en millones. (Steven Pedigo/Datos de 2015 de la Oficina de Análisis Económico y de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense del Censo de Estados Unidos).

Los inmigrantes benefician enormemente a Estados Unidos, pero ya no necesitan venir aquí. El talento mundial ya se está encaminando hacia ciudades y naciones fuera de Estados Unidos. La medida de la administración Trump de limitar la inmigración supone una seria amenaza para la capacidad de Estados Unidos para atraer talentos a nivel mundial, para su fuerza innovadora y, en última instancia, para la calidad de vida de sus habitantes.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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