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EEUU podría perder $4.7 billones en diez años con las deportaciones masivas que propone Trump

Echar del país a once millones de inmigrantes tendría serias consecuencias financieras para 45 de los 50 estados.
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23 Sep 2016 – 9:30 AM EDT

California podría perder 100,000 millones de su producto interno bruto (PIB) cada año. Texas podría perder 60,000 millones. Nueva Jersey, 25,000 millones. Casi todos los estados –solo se salvan cinco– podrían ver bajas de al menos 1% en su PIB cada año. El resultado a nivel nacional sumaría alrededor de 4.7 billones de dólares ( trillion en inglés) en diez años.

Este gris escenario hipotético no es la consecuencia del desplome de Wall Street o de una crisis internacional, aunque suena así. Es el resultado posible de deportar alrededor de 11.3 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, como planea hacerlo el nominado presidencial republicano Donald Trump.

Estas cifras son parte de un nuevo reporte del Center for American Progress, en el cual investigadores del centro de estudios progresista calcularon el efecto económico de corto y largo plazo de la política de deportación de Trump. Se trata de una estimación conservadora: el reporte solo se enfoca en los 7 millones de indocumentados que son parte de la fuerza de trabajo, productores de bienes y servicios. Esto no incluye las contribuciones económicas de 11 millones de consumidores que son indocumentados.

Los investigadores utilizaron un modelo que toma en cuenta las diferencias y similitudes entre empleados indocumentados y otros trabajadores de la fuerza laborar de EEUU, como educación, sueldos y las industrias donde trabajan. El impacto inmediato fue una caída de 1.4% en el PIB anual, y eso es solo debido a la pérdida de trabajadores.

Eventualmente, las pérdidas anuales podrían subir a un 2.6% o 434,400 millones de dólares (en dólares de 2013). En una década, Estados Unidos podría ser 4.6 billones de dólares más pobre.

Este impacto se agrega a través del tiempo, porque cuando 7 millones de trabajadores dejan la fuerza laboral, su capital potencial (herramientas, equipamientos y capacitación invertida para que hagan su labor) se contrae. Así lo explica el reporte: “Debido a que el capital se ajusta hacia abajo por reducción del empleo –por ejemplo, los granjeros deben vender el exceso de equipamiento por cada trabajador que quede–, los efectos de largo plazo son más grandes y suman dos tercios de las pérdidas experimentadas en la Gran Recesión”.

Luego de restar siete millones de trabajadores, habrá también menos ingresos a los impuestos (porque sí, como muchos saben, los indocumentados pagan impuestos). También es probable que el gobierno deba invertir más en programas como la Seguridad Social y el seguro de salud (Medicare), al que los indocumentados contribuyen de manera substancial. A 2026, los ingresos federales se reducirían en 900,000 millones de dólares y la deuda subiría a 982,000 millones de dólares.

“Los insostenibles niveles altos en la proporción de deuda a PIB finalmente podrían obligar a aumentar las tasas de interés y ahogar al crecimiento económico”, dice el informe.

Las industrias más afectadas serían, por supuesto, las que tienen gran presencia de empleados indocumentados. La agricultura, la construcción y los servicios hoteleros y de alimentación podrían ver caídas de entre 10% y 18% en sus fuerzas laborales. Esto significaría, entre otras cosas, menos personas para construir y trabajar en los hoteles de Trump.

Pero en las grandes industrias, así como en los servicios financieros, la manufactura, la venta mayorista y minorista, se podrían ver importantes pérdidas cercanas a los 50,000 millones de dólares.

Los investigadores desarrollaron este gráfico interactivo donde se aprecian, en inglés, las pérdidas por estado. Aquí puedes ver la situación de tu estado y tu industria:

Pero, un segundo… ¿no llenarían todas estas plazas de trabajo los 7.8 millones de desempleados nacidos en Estados Unidos que hoy existen? Este es, de hecho, el escenario que plantean algunos medios de derecha. El Center for American Progress no explora esta posibilidad en detalle, pero sí dice que “los actuales índices de desempleo son bajos en la mayoría de las industrias”, y que la mayoría de los indocumentados están trabajando en áreas de bajos sueldos. Los incentivos para que trabajadores nacidos en EEUU tomen empleos de largas jornadas o donde previamente habían indocumentados son “pequeños y de limitada longitud”, dice el reporte.

Pero miremos un poco más en detalle. En teoría, es posible que algunos de los desempleados estadounidenses tomen las plazas que quedarían abiertas por los deportados. Sin embargo, la fuerza laboral difícilmente podría llenar los cupos de 7 millones de trabajadores indocumentados con 7 millones de los que hoy son desempleados. Además, y más importante, este número de empleos no es fijo. Esta falsa premisa –los economistas le llaman la ‘ falacia de la porción de trabajo’– es necesaria para levantar la idea de que los inmigrantes están desplazando a los trabajadores estadounidenses y de que esos empleos les caerán en las faldas en cuanto se vayan.

La evidencia, de hecho, sugiere que los inmigrantes aumentan el empleo entre los nacidos en EEUU. ¿Por qué? Primero, porque son consumidores y generan demanda por bienes y servicios que los nacidos en EEUU pueden crear. Segundo, porque crean nuevos negocios. Tercero, porque hacen trabajos de bajos sueldos de distintos tipos. En un restaurante, por ejemplo, un indocumentado suele estar en la cocina, donde no necesita saber buen inglés, más que estar atendiendo. Con solo pocas excepciones, los economistas están de acuerdo en los efectos positivos de la inmigración. Incluso los indocumentados pueden ser un complemento, y no ir en detrimento, de los trabajadores de EEUU. Y los efectos de una deportación masiva parecen ser igual de claros


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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