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CityLab Política

Cómo ser una ciudad acogedora en la era de Trump

El alcalde de Pittsburgh criticó a Uber y se unió a las manifestaciones en su aeropuerto. Aquí habla sobre los problemas de mantenerse como una ciudad santuario en el Cinturón del Óxido.
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2 Feb 2017 – 11:26 AM EST

No es fácil llegar al aeropuerto de Pittsburgh: No existen líneas ferroviarias directas al aeropuerto internacional de Pittsburgh; un viaje de 17 millas en taxi o Uber desde el centro puede costar hasta 50 dólares. Y, sin embargo, aproximadamente 200 personas llegaron allí el fin de semana pasado para unirse a las protestas en los aeropuertos de todo el país contra las órdenes ejecutivas de Trump mediante las que prohibió que las personas de ciertos países de mayoría musulmana entren al país. Y junto con ellos estaba el alcalde de Pittsburgh Bill Peduto, compartiendo el mensaje de los manifestantes de " Ustedes son bienvenidos aquí" .

Pittsburgh, todavía recuperándose de décadas de pérdida de población y el desmantelamiento de su otrora poderosa industria del acero, se ha posicionado como una ciudad que acoge a los recién llegados en los últimos años. Ha recibido miles de refugiados, entre ellos más de 200 sólo en el último año. Muchos de ellos provienen de las naciones actualmente prohibidas, como Irak, Siria, y Somalia. Pittsburgh también acoge a miles de inmigrantes cada año en universidades como Pitt y Carnegie Mellon. Estos graduados se quedan cada vez más a residir en la ciudad para trabajar con empresas como Uber y Google, las cuales han desempeñado un papel fundamental en la transformación tecnológica e innovadora de la ciudad.

En una reunión celebrada a principios de semana en el ayuntamiento, el alcalde Peduto habló con CityLab sobre la defensa de Pittsburgh como una ciudad que acoge a todos los inmigrantes, y cómo las ciudades santuario planean resistir la voluntad de la nueva administración.

El movimiento #DeleteUber está tomando fuerza entre las personas molestas porque Uber pareció socavar una huelga de taxistas en el aeropuerto JFK de Nueva York. También objetan la relación del director ejecutivo de Uber Travis Kalanick con Donald Trump. Dada las considerables inversiones de Uber en la ciudad, ¿cuál es su posición?

Le envié a su director ejecutivo un mensaje de texto muy serio [el cual fue visto por un reportero de CityLab] el sábado por la noche y expresé mi gran decepción no sólo en nombre de la ciudad de Pittsburgh, sino de cada ciudad del mundo. Fue más que una bofetada en el rostro. Fue un completo desprecio por las personas que ayudaron a Uber a subir, incluidos sus propios trabajadores en el mundo de la tecnología, sus conductores—muchos de los cuales son inmigrantes—y su clientela.

También ignora el hecho de que Uber opera en las ciudades, y ninguna ciudad apoya [las políticas migratorias de] Trump. Uber está yendo contra el mismo modelo en el que se basa su negocio, que es el transporte urbano.

Sé que Travis Kalanick dijo que va a tocar [el tema] el viernes en una reunión de negocios con el presidente, y espero que pida la anulación de estas órdenes ejecutivas, o de lo contrario que deje ese comité.

¿Le preocupan las posibles consecuencias de que Kalanick tome su reprensión personalmente?

Si Uber hiciera algo como salir de Pittsburgh a causa de esto, existen empresas de vehículos autónomos que estarían muy dispuestas a venir. Ford, Toyota, Google. Pero en realidad, es una cuestión de la asociación que están intentando crear con Pittsburgh. La asociación es una calle de dos vías, no de una sola.

¿Por qué es importante que usted y la ciudad de Pittsburgh sean visibles en estas protestas en los aeropuertos del país?

La razón por la que las personas van a las protestas es porque sienten que tienen que hacer algo. No pueden simplemente sentarse y dejar que esto suceda. La protesta en sí se convierte en una acción cívica y debe haber una manera de decirle a la gente o hacerle saber que sí es importante. Por lo tanto, mi función es tanto marchar con ellos como darles las gracias a las personas que se toman el tiempo de fin de semana para hacer algo, y hacerles saber que sus acciones son importantes. Tengo 52 años y nunca había vivido nada como esto, el flagrante desprecio a la Constitución ha sido asumido mediante órdenes ejecutivas y de forma tan atroz que ignora a la gente. Es importante que las personas comprendan que sus acciones cambiarán este país durante los próximos cuatro años.

Pittsburgh ha venido trabajando para consolidarse como una ciudad acogedora para los inmigrantes del Medio Oriente, América del Sur, y otros lugares. ¿Cómo se ve esto comprometido por las últimas acciones de Trump?

Nosotros cumplimos con el estatus de ciudad santuario. Cuando se trata de la vigilancia policial y cómo manejamos a las personas que están indocumentadas, la ciudad sigue con estricto apego lo que la mayoría de las ciudades santuario hacen, pero, más allá de eso, estamos esforzándonos mucho para que los nuevos residentes de Pittsburgh se sientan bienvenidos.

Tenemos reglas en vigor con nuestra policía que prohíben que cualquier actividad legal por parte del gobierno federal sea aplicada por la policía de Pittsburgh. Si hay un criminal conocido y una orden de búsqueda, sí cooperamos. Pero en cuanto a simplemente intentar acorralar personas o ir tras los sospechosos o arrestar personas, seguimos la Constitución y no las órdenes ejecutivas.

Sobre la pregunta de si el gobierno federal o el presidente tienen la facultad de requisar la aplicación de la ley local, la respuesta es no. Esto se demostró recientemente cuando Washington aprobó las comprobaciones de antecedentes para comprar armas y exigió que las fuerzas locales del orden realizaran las comprobaciones de antecedentes. Antonin Scalia expresó la opinión de la mayoría, cuando dijo claramente que el gobierno federal no tiene ese poder para requisar la aplicación de la ley local. Eso se les garantiza a los estados en virtud de la 10ª Enmienda. Nos sentimos muy seguros en todos estos casos, incluso seleccionar musulmanes y detenerlos sin causa u orden alguna. Todos estos actos son anticonstitucionales.

En términos de las órdenes ejecutivas de Trump, ciudades como Nueva York y Los Ángeles pueden permitirse, en algunos sentidos, ser más desafiantes que una ciudad del Cinturón del Óxido que puede estarse recuperando de las pérdidas de la industria y la población. ¿Cómo deben proceder las ciudades pequeñas para seguir siendo acogedoras, pero evitar posibles sanciones?

En primer lugar, ha habido precedentes en los tribunales de que, cuando el gobierno federal ha intentado intimidar a los gobiernos locales amenazando sus fondos federales, ha tenido un éxito limitado. En este caso, no podrán denegar los programas de alimentos para las personas hambrientas y los pobres, ni los fondos del transporte para las carreteras. Se trataría solamente de las fuerzas del orden público, y los únicos fondos federales que recibimos a través de eso es una subvención de la Oficina de Servicios Policiales Orientados a la Comunidad (COPS, por sus siglas en inglés). En el mejor de los casos, recibimos dos millones de dólares en subvenciones para la aplicación de la ley, y eso en un muy buen año. Normalmente la cifra es de aproximadamente 800,000 dólares anuales [Nota del Editor: los fondos para la aplicación de la ley fueron eximidos de la orden ejecutiva de Trump donde se amenazaba con congelar los fondos federales para las ciudades santuario].

Por lo tanto, no estamos realmente preocupados. Llevaremos el asunto a los tribunales, junto con las demás ciudades. Me he puesto en contacto con el alcalde de Dayton, Ohio, para consultar la situación. Ha habido una gran comunicación con los alcaldes de todo el país, a través de la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos y de la Liga Nacional de Ciudades. Estamos elaborando un plan de acción que incluye la creación de un fondo de defensa jurídica, en el entendido de que, si vamos a enfrentarnos a esto, lo haremos todos juntos.

Los votantes en los estados del Cinturón del Óxido como Pennsylvania contribuyeron a la victoria de Trump y muchos de ellos lo hicieron porque temían que los inmigrantes estuvieran ocupando los empleos de la clase obrera blanca. ¿Le preocupa el aumento de la polarización política o el mayor distanciamiento en las relaciones entre las ciudades y el estado?

A nivel personal, no. La verdadera pregunta es: ¿cómo todo esto cambia la gobernanza que estamos presenciando, donde las ciudades se están convirtiendo en el centro de la actividad política? Ya se trate de inmigración, cambio climático o hacerle frente a la desigualdad, las ciudades están a la vanguardia en la creación del cambio. Ya no están esperando que Washington o las capitales de estado actúen.

Pero eso traerá consecuencias, ¿no es cierto? El condado de Allegheny fue una isla azul varada en el oeste de Pennsylvania en las elecciones del pasado mes de noviembre. Cuando el estado toma decisiones sobre cómo distribuir los recursos, ¿le preocupa aislar más la ciudad políticamente?

Supongo que después de atravesar la crisis presupuestaria del estado hace unos años cuando no fueron capaces de aprobar un presupuesto durante más de un año, vimos que realmente quedaron afectados muchos de los servicios de salud y humanos que se gestionan a través del condado. Pero cuando se trató de la ciudad, el mayor impacto se observó en las subvenciones para el desarrollo. No disponemos de servicios humanos y de salud que se gestionen a través del gobierno de la ciudad, por lo que el estado se involucraba más directamente, al menos financieramente, con el condado que con la ciudad.

Sin embargo, aunque es inconstitucional que el gobierno federal haga políticas para el gobierno local, no lo es tanto para el estado. El estado puede requisar la aplicación de la ley local. El estado puede exigir diferentes tipos de reglas administrativas en las ciudades. Los estados tienen control jurisdiccional sobre las ciudades. Así que el gobierno estatal tiene un papel increíblemente poderoso en la administración de las ciudades, aunque pueden estar limitados en las finanzas. Por eso es muy importante para las ciudades de Pennsylvania tener un gobernador demócrata que tenga el poder para vetar ese tipo de acciones. Y creo que una vez que estas órdenes ejecutivas sean rechazadas por los tribunales por ser inconstitucionales, tendremos un debate muy diferente, porque entonces los derechos legales serán diferentes a lo que están tratando de hacer en Washington.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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