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CityLab Medio Ambiente

Los millonarios beneficios en salud se generan al plantar árboles en nuestras ciudades

La vegetación puede ayudar a mitigar la contaminación y el aumento de las temperaturas, sin embargo, entre 2000 y 2011 nuestras ciudades han visto una disminución de 26% en follaje.
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4 Nov 2016 – 10:57 AM EDT

Si siembras un árbol en una ciudad, pagará dividendos. El carbono será aislado, se absorberán los contaminantes y el agua de lluvia más se obtendrá de un suministro de oxígeno, sombra y enfriamiento junto con estímulos psicológicos. En particular, cuando se toma en cuenta cómo el cambio climático empeora las olas de calor (el principal causante de muerte relacionado con el tiempo) y la manera en que las poblaciones urbanas crecientes generan más materia dañina de partículas finas, los árboles son una de las mejores inversiones en infraestructura que una ciudad pueda hacer y un conjunto emergente de literatura científica lo comprueba.

De hecho, un nuevo reporte de la organización Nature Conservancy concluye que los árboles esencialmente son la única solución económica que aborda tanto la calidad deteriorada de aire como las crecientes temperaturas urbanas. Algunas de las ciudades más grandes del mundo podrían mejorar dramáticamente la salud pública en esos dos aspectos si invirtieran solo 4 dólares per cápita en sus follajes, indica el estudio. Después de hacer cálculos en cuanto a la forma en que árboles callejeros adicionales (tienen que ser frondosos o coníferos, ya que las palmas no ayudan en este aspecto ambiental) podrían reducir la contaminación y el calor dentro de las 245 ciudades más grandes del mundo, el reporte muestra que los residentes de metrópolis sumamente densas, pobladas y contaminadas en el sudeste de Asia experimentarían retornos sobre la inversión particularmente grandes, ya que los beneficios de los árboles se extenderían a tantas personas por milla cuadrada y porque los costos materiales son comparativamente asequibles.


Por ejemplo, en Beijing se ha observado que los niveles de PM2.5 —partículas microscópicas emitidas por autos, fábricas y sistemas de calefacción que fácilmente son absorbidas por pulmones humanos y que según estimaciones causan 3.2 millones de muertes cada año en todo el planeta— exceden 600 microgramos por metro cúbico en múltiples localidades. La Organización Mundial de la Salud ha declarado que el promedio diario “seguro” de PM2.5 es 25 microgramos por metro cúbico. Las hojas de árboles pueden absorber entre un 7% y un 24% de estas partículas en un rango aproximado de 100 metros, reporta la Nature Conservancy.

El nuevo estudio calcula que por una inversión anual adicional de 2.9 millones de dólares en árboles en las calles unos 2.2 millones de residentes de Beijing podrían experimentar una reducción en PM2.5 mayor que 1 microgramo por metro cúbico por cada período de 24 horas. La mayoría de la gente experimentaría una reducción mucho más grande que excederá 10 microgramos por metro cúbico. Y más de 2 millones de personas también experimentarán una reducción de 1.5°C (2.7°F) en temperaturas de aire durante el verano.


Otras ciudades densas y sumamente contaminadas en el sur del globo —entre ellas Yakarta y Hong Kong— también experimentarían unos altos retornos sobre la inversión. De hecho, sembrar árboles podría ser incluso más económico en ciudades más pobres como Dhaka, en Bangladesh, y Karachi, en Pakistán.

En las ciudades norteamericanas y europeas, el retorno promedio sobre la inversión tiende a ser un poco más bajo porque el aire es más limpio según las normas globales. Pero siembras estratégicas aún pueden producir reducciones significativas y localizadas en contaminantes daños, según indica el reporte. Por ejemplo, en Los Ángeles —una ciudad que enfrenta calor, sequías e inversiones regulares de temperatura que atrapan la contaminación cerca de la tierra— el retorno medio sobre la inversión en sembrar árboles es bastante moderado según las normas globales. Pero según indican los escritores del reporte, hay un puñado de vecindarios más densos (como Los Ángeles central, Santa Mónica y Long Beach) donde aumentar el follaje de árboles sería particularmente efectivo. Por una inversión adicional de 6.4 millones de dólares gastados en sembrar árboles en las calles, se calcula que más de 400,000 personas podrían disfrutar de temperaturas veraniegas reducidas en por lo menos 1.5°C y una reducción en PM2.5 mayor que 1 microgramo por metro cúbico.


Aun sin tomar en cuenta los numerosos beneficios adicionales que proveen los árboles urbanos, estas reducciones demuestran el potencial de los árboles de reducir índices de mortalidad relacionados con olas de calor y contaminación de partículas, según afirma Rob McDonald, el autor principal del reporte y el científico líder del programa de ciudades globales en Nature Conservancy. Sin embargo, volver a una ciudad más verde no se debe confundir con una solución completa para olas fuertes de calor y aire que no se puede respirar. “Sembrar árboles no es una solución para un planeta entero tratando de reducir emisiones de gases de efecto invernadero”, dice.

En cambio, se debe considerar a los árboles como unas herramientas sorprendentemente poderosas para las ciudades a medida que estén lidiando con preocupaciones de la salud relacionadas con el clima. “A menudo las ciudades consideran sus presupuestos para sembrar árboles por separado se sus presupuestos para la salud”, dice McDonald. “Nosotros queremos que las ciudades vean la relación entre los dos”. Esto resulta particularmente crítico a medida que el desarrollo urbano reemplaza los espacios verdes: el reporta declara que un 26% de las ciudades en consideración tuvieron un descenso en follaje de bosques entre 2000 y 2011.

Aquí se puede encontrar una clasificación completa y un análisis de las ciudades.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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