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Lecciones de las inundaciones de Louisiana: con lluvias tan extremas no valen las lecciones

Mejor planificación, estándares de construcción y seguros expandidos pueden ayudar a prepararse. Pero nada será realmente suficiente si el cambio climático hace de estos eventos algo común.
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18 Ago 2016 – 12:13 PM EDT

Con alrededor de 40,000 hogares dañados, 30,000 personas damnificadas y rescatadas y once muertos confirmados, las inundaciones en Louisiana son un desastre natural de escalas inusitadas, el peor desastre en Estados Unidos desde el Huracán Sandy, de acuerdo a la Cruz Roja.

El pasado fin de semana, en solo tres días cayeron más de 25 pulgadas de lluvia en varios sectores del área metropolitana de Baton Rouge. Todo esto, generado por una tormenta de movimiento inusualmente lento y de baja presión, que “llevó suficientes precipitaciones como para rivalizar con un huracán”, de acuerdo al New York Times. El Servicio Meteorológico Nacional oficialmente la declaró como “la lluvia de los mil años”, refiriéndose a que las probabilidades de que una precipitación tan dramática ocurra en un año cualquiera son menores a un 0.1%. Sin embargo, muchos científicos han dicho que este tipo de tormentas inusuales podrían volverse más comunes si la atmósfera sigue aumentando su temperatura.

Todo esto obliga a preguntarse si hay algo que podrían haber hecho mejor las comunidades de Louisiana para sobrevivir a un evento tan extraordinario como éste. Acá van algunas lecciones.

Entregar mejor información en tiempo real

Cuando los ríos Amite y Comité llegaron a caudales récord en el área metropolitana de Baton Rouge, muchas calles y carreteras pasaron a ser intransitables, cortando los accesos a sus comunidades. Por ejemplo, las calles que llevaban a la ciudad de Central quedaron completamente sumergidas, aislando a esa zona. Para escapar, los residentes tuvieron que buscar datos entre la información que presentaron las policías locales en redes sociales, así como el sitio del Departamento de Transporte estatal y los mapas de inundaciones de cada parroquia (nombre que reciben los condados en Louisiana).

Si hubiese existido más información disponible en tiempo real, con los mapas, cierres de carreteras y niveles del agua, esto podría haber ayudado a evacuar de manera rápida, segura y confiable, dice Craig Colten, geógrafo de la Universidad Estatal de Louisiana, quien estudia resiliencia costera y la historia de la planificación de inundaciones.

“Se necesita una fuente regional con autoridad en la que la gente pueda confiar”, dice Colten. Este podría ser el sitio web de la agencia de emergencias del estado.

Hay que dejar de construir en zonas de inundaciones

No es una gran sorpresa, pero muchos lugares que han sufrido lo peor de las inundaciones esta semana son áreas de peligro de inundaciones, designadas por FEMA, la agencia federal de emergencias. Esto quiere decir que son comunidades que tienen al menos un 1% de probabilidades de inundarse una vez al año. Una de esas, Centurion Estates, es una subdivisión al esta de O’Neal Lane y al sur de Florida Boulevard, y este año vio al agua llegar hasta el techo de las casas.

Muchas de las casas en Centurion Estates fueron construidas antes de 1978, el año en que FEMA creó los primeros mapas para evaluación de seguros contra inundaciones, entregando a los ciudadanos y a los planificadores más claridad sobre los riesgos (y requerimientos de seguros). Pero muchas más casas fueron construidas en las últimas dos décadas, lo que demuestra que la comunidad no planeó pensando en la seguridad contra las inundaciones.

Un impresionante ejemplo puede verse en Magnolia Farms, una nueva subdivisión donde hay letreros de “venta pendiente” colgando frente a los patios delanteros. Ahí las aguas se elevaron hasta las ventanas de muchos hogares. Magnolia Farms se encuentra en Denham Springs, otra zona de riesgo de inundación o SFHA, como son conocidas por sus siglas en inglés. “Hay mucho énfasis en el desarrollo a nivel local, porque hay interés en aumentar la base impositiva”, dice Colten. “El desarrollo genera más desarrollo, y la seguridad queda en segundo plano”.

Utilizar la planificación de los terrenos y fomentar la construcción en áreas de menor riesgo podría ayudar a que Louisiana ahorre dinero y costos humanos a largo plazo. ¿Por qué esto no es algo obvio en un estado de baja altura que recibe un promedio de 62 pulgadas de lluvia cada año? Muchas comunidades simplemente no tienen recursos para acatar o realizar una buena planificación contra inundaciones. E incluso existe una brecha psicológica al respecto. “No somos capaces de mantener este sentido de emergencia entre estos eventos trágicos”, dice Colten. “No sabemos si estas inundaciones contribuirán en ese sentido”.

Seguir construyendo protecciones contra las inundaciones

Un tema conectado con la falta de preocupación entre inundaciones importantes es que ha sido difícil mantener el financiamiento para los proyectos de protección contra inundaciones.

El Comité de Desvío de Canales para Inundaciones, por ejemplo, no ha terminado su labor y ha estado trabajando desde 2000 (aunque ha estado en discusiones desde 1983, cuando hubo un importante desastre). Ubicado en la zona norte de la confluencia de los ríos Comite y Amite, en el este de Baton Rouge, este canal de 211 millones de dólares se ha diseñado para aliviar la inundación a lo largo del río Amite (cuyos bancos llegaron a alturas récord esta semana), moviendo aguas hacia el Mississippi. Algunas autoridades dicen que si el canal hubiera sido completado antes de la última tormenta, más hogares habrían sido salvados. Pero, aunque los planos estaban diseñados y se habían comprado los terrenos, el canal todavía no se caba.


Las autoridades culpan al Grupo de Ingenieros del Ejército, a los débiles esfuerzos de financiación del gobierno local y a la falta de apoyas financieras del estado. “Lo frustrante es que recibes miles de millones de dólares luego de un desastre, en vez de tenerlos antes”, dijo el congresista Garret Graves el martes.

Elevar los suelos

Louisiana ha sido relativamente laxa en regulaciones contra el agua para las construcciones. Las parroquias de East Baton Rouge y Livingstone tienen ciertos estándares, que son esencialmente los requerimientos mínimos de altura designados por FEMA para inundaciones, esto para nuevas construcciones. Pero su estándar de un pie puede no ser suficiente y las parroquias anteriormente nombradas son uno de los pocos lugares en el estado donde existe una norma al respecto.

“Comparado con Louisiana, más del doble de las comunidades en Illinois han adoptado estándares de construcción más fuertes”, dice Rob Moore, un analista en el tema del Consejo Nacional de Defensa de los Recursos (NRDC, por sus siglas en inglés). “De acuerdo a esto, Louisiana es menos proactiva en hacerse menos vulnerable, a pesar de su experiencia con huracanes, inundaciones en sus ríos y reconocidos problemas con el aumento del nivel del mar”.

Expandir el Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones

Un gran número de dueños de casas tendrá que reconstruir sus hogares sin el beneficio de seguros. Se estima que el evento meteorológico causará 1,500 millones de dólares en daños. Claro, varias de las comunidades afectadas esta semana estaban fuera de las SFHA. En esas áreas, los dueños de propiedades no tienen la obligación de comprar una poliza a través del Programa Nacional de Seguros contra Inundaciones y muchos no lo hacen.

Este es un problema nacional: FEMA dice que “entre un 66% y un 80% de las pérdidas por inundaciones ocurren fuera de las SFHA”. Y es un gran problema en Louisiana, donde sólo un 20% de los hogares están asegurados, de acuerdo al periódico Times-Picayune. Este índice es uno de los peores a nivel nacional.

Por esto vale la pena escuchar a los expertos que han llamado a expandir el territorio que está cubierto obligatoriamente por este programa nacional de seguros, incluyendo a las zonas de inundación de 500 años (donde las posibilidades de una inundación anual son de 0.2%). Esto expandiría el fondo de pagos, bajando las primas para todos y llegando a más beneficiados.

Pero, ¿cuánto realmente es lo que se puede prevenir?

Claramente, las comunidades de Louisiana pueden hacer más para enfrentar tormentas. Y ya se han hecho avances importantes. Por ejemplo, las parroquias dañadas de East Baton Rouge, Ascension y Livingstone participan del programa de calificación de comunidades de FEMA, el que subsidia seguros para inundaciones a cambio de medidas de resilencia contra inundaciones, como ordenar estándares de construcción. A nivel estatal, Louisiana planea invertir solo en 2017 casi 750 millones para recuperar su costa.

Pero el punto quizás más importante es este: todas las regulaciones, seguros y desvíos de canales en el mundo no habrían salvado a Baton Rouge de los devastadores efectos de 25 pulgadas de lluvia en tres días. Es una cantidad impresionante, anómala según cualquier medida.

“Esto fue mucho más allá de cualquier cosa que podríamos haber intentado estar preparados”, dice Melissa Daigle, una especialista en resilencia en el Programa Legal y de Políticas del Mar de Louisiana, quien vive a minutos de algunas de las áreas más inundadas de la ciudad.

El desastre sucedido esta semana es el tipo de evento que hace que los expertos en clima cuestionen la aproximación federal a la preparación de riesgos, la que sólo incluye datos históricos y no toma en cuenta las condiciones actuales o las proyecciones a futuro. La probabilidad de encontrarse con eventos que eran extremos, hoy es mucho más alta. Y las tormentas del futuro podrían ser peores de lo que indican nuestras mejores predicciones, como explica Brian McInerney, hidrólogo del Servicio Meteorológico Nacional. Esto obliga a los científicos a reevaluar lo que consideran un gran evento.

“Genera una sensación de ansiedad saber que tu conocimiento científico no es adecuado para lidiar con lo que podría venir”, dice McInerney. “Cuando voy al trabajo, y me siento frente a todas estas pantallas con radares hay una pequeña voz en mi cabeza que dice ‘lo que viene podría ser distinto a lo que estás viendo aquí’”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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