Brownsville: el pueblo que está atacando la pobreza y la obesidad con bicicletas

Esta ciudad fronteriza, en la que un 90% de la población son hispanos, tiene serios problemas de salud pública.
28 Mar 2016 – 3:56 PM EDT

Alfonso Gutiérrez tenía 58 años cuando su doctor le dijo esas fatídicas palabras. “Entró al cuarto, me miró a la cara y me dijo, ‘Alfonso Gutiérrez, tienes diabetes’”, dice este mexicano.

Era una noticia dura, pero esperable. En la ciudad de Brownsville, Texas, donde Gutiérrez vive con su familia, un 30% de los habitantes son diabéticos. La obesidad y otras condiciones crónicas son problemas en gran cantidad de la población. Por mucho tiempo, Brownsville, que es un 90% hispana y la ciudad más pobre en los Estados Unidos, ha sufrido una dura crisis de la salud pública.

Pero en los últimos cinco años, Brownsville ha ganado reconocimiento por algo que va justamente en dirección opuesta: su gran comunidad de ciclistas. Al visitar a Brownsville hoy, se ve gente montando bicicleta solos o en grupos, yendo al trabajo o simplemente haciendo ejercicio. Hay parqueaderos llenos de bicicletas por toda la ciudad, a pesar de que hace poco tiempo nadie creía que la gente los utilizaría .


“[En cinco años] hemos pasado de tener un taller de bicicletas a tener cinco”, dice Rose Gowen, comisionada de la ciudad y médico de profesión. “De un club de ciclistas pasamos a cinco. Tenemos grupos de cien personas que salen a montar juntos. Tenemos entre 60 y 70 millas de ciclovías y 14 millas de senderos para bicicleta. Estamos construyendo unas siete millas más”. Y, lo más impresionante según Gowen, es el cambio en la gente de la ciudad. “Ellos quieren aún más infraestructura para las bicicletas y están dispuestos a luchar por lo que quieren en el gobierno municipal”.

Es un cambio profundo para una comunidad con problemas tan graves de salud y equidad económica. “Esto no sólo tiene que ver con las bicicletas”, dice Gil Peñalosa, ex comisionado de Parques de Bogotá y consultor en Brownsville y otras ciudades alrededor del mundo. “La gente en Brownsville está en una crisis de obesidad y diabetes. Muchos de ellos también son muy pobres. Si una familia tiene dos autos, puede gastar hasta un 40% de sus ingresos en la transportación. El gobierno local no puede hacer nada mejor para la calidad de vida en Brownsville que permitir a la gente pasar de utiizar dos carros a uno, o de uno a cero”.

Lo mismo pensaba Gowen cuando empezó este trabajo. Como doctora practicante en la ciudad, ya sabía que la salud era un problema grave en Brownsville. Pero en su puesto como comisionada, el cual comenzó en 2009, también se enteró de que la ciudad tenía muchas aceras incompletas y muy pocas ciclovías. Aunque lo quisieran, en Brownsville era difícil caminar o andar por bicicleta para mejorar la salud, algo recomendado por numerosos estudios científicos.

Gowen, junto al equipo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Texas, decidieron hacer algo. En conferencias sobre el ciclismo conoció a la organización BikeTexas y a Gil Peñalosa, quienes ofrecieron ideas y recursos para Brownsville.

En su cargo como director de Parques en Bogotá, Peñalosa había creado las “ciclovías”, eventos donde cada domingo se cierran calles en el centro de la ciudad para los ciclistas. Cuando era comisionado, Peñalosa expandió la ciclovía a unas 70 millas en la ciudad. Cuando le comentó a Gowen sobre esta actividad, a ella inmediatamente le encantó la idea, y junto a otros en el gobierno municipal, incluyendo el alcalde Tony Martínez, decidieron tener una en Brownsville.

“Pasaron menos de cien días entre que oyeron la idea y organizaron la primera ciclovía”, dice Peñalosa. “Las autoridades de Brownsville logran lo que quieren hacer, y eso es porque la ciudad ha visto tantos cambios”.


Ahora, CycloBia, como se llama en Brownsville, es un evento que genera mucha atención en la ciudad. Tienen uno al mes y casi 12,000 personas en Brownsville participan en cada ocasión. Pero, más que en los grandes eventos, la diferencia se ve en la vida diaria de la gente, como es en el caso de Alfonso Gutiérrez.


Después de que su doctor le dio su diagnóstico de diabetes, Gutiérrez se puso a pensar. Su amigo del trabajo, Fred Tamez, siempre le estaba hablando de su grupo de ciclismo. Se llamaban los “Siete a las Siete,” porque se juntaban un día por semana a las siete para viajar siete millas. Gutiérrez sabía que tenía que hacer ejercicio con su nueva enfermedad, y pensó que quizás se podría convertir en ciclista.

“La primera vez que fui, logré completar tres millas en total y quedé tan cansado que tuve que bajarme y caminar con la bicicleta a mi casa”, dice Gutiérrez. Pero, luego de dos o tres intentos, llegó a hacer cinco millas. Y, eventualmente, las siete. Ahora, a los casi 61 años, Gutiérrez ha terminado recorridos de 25, 30 y 68 millas.


“Tengo mucho más energía, y más concentración. Y también tengo muchos amigos que me apoyan cuando se me hace difícil una montada”, dice Gutiérrez. “Y la mejor parte es que, por diez u once meses, ya no he necesitado medicamentos para mi diabetes. El ciclismo me ha ayudado hacer eso”.

Mexicano asesor de Brownsville es premiado en EEUU


Entre los asesores de Brownsville está el mexicano Fernándo Martínez, quien acaba de ser premiado como activista del año por la Alianza del Ciclismo y Pedestrismo. Un amante de las bicicletas desde la niñez, Martínez pasó en treinta años de ser mecánico en un taller en Washington D.C. a ser uno de los principales organizadores de la ONG Bike Texas.
“Fernando es un modelo a seguir para cualquiera persona,” dice Robin Stalling, quien lo contrató en su primer trabajo en Washington y hoy trabaja con él en Bike Texas. “Él nos enseña que es posible hacer tus sueños una realidad”.
Martínez lleva dos años en Brownsville, donde se ha dedicado a fomentar una cultura de ciclismo. Entre otras labores, educa a los niños en las escuelas sobre seguridad y ayuda a organizar el evento CycloBia.
“Yo quiero decirles gracias a toda la gente que creyó en mí, y que me dio la oportunidad de hacer lo que amo con mi vida”, dice Martínez de su premio. “Vivir la vida es como montar bicicleta. Tienes que continuar adelante a llegar al más alto de la colina”.


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