null: nullpx
Améxica

Cebada no solo para gringos: tres latinos protagonizan el boom de la cerveza artesanal en El Paso

Con sus emprendimientos, estos empresarios rompen el mito de que la cerveza artesanal es solo para los “güeros” americanos.
10 Jul 2016 – 9:24 PM EDT

EL PASO, Texas. Carlos Guzmán inauguró su primer bar cuando estaba haciendo su servicio militar en Irak. Bueno, era una especie un bar. Y fue algo que surgió a su manera. Guzmán había tenido dificultad en conseguir licor en Irak, de modo que les pidió a sus amigos y a su familia esconder unas botellitas en los paquetes que le enviaban. “No sabía yo que al cabo de un mes tendría más de 50 botellas”, dijo Guzmán, quien sirvió en el ejército de Estados Unidos.

Era demasiado como para tomárselo todo, de modo que decidió ponerse a venderlo. Un amigo iraquí, el contratista “Big Daddy”, lo ayudó a alquilar un apartamento en Bagdad. Guzmán le puso unos sofás de cuero y un televisor y abrió su negocio. Parecía un Rick’s Americana, dijo. “Era una especie de Carlos’ Café”.



El negocio resultó tan exitoso que Guzmán lo expandió, comprando licores en las tiendas de la zona cristiana de Bagdad. Le fue de maravilla. “Comprábamos una botella de Absolut en 10 dólares y luego la vendíamos en 200, 300, 400 dólares”, dijo.

Guzmán trajo consigo ese entusiasmo empresarial al regresar a El Paso en 2005. Reanudó sus estudios universitarios y egresó con una maestría en negocios. Con un socio establecieron una compañía de biodiesel, la vendieron y con las ganancias decidieron montar El Paso Brewing Company.

La cerveza ha motivado a los distintos fabricantes del producto en El Paso a hacerse amigos y a compartir sus conocimientos sobre su elaboración y hasta las materias primas. Si a uno de ellos le falta lúpulo basta con enviarle un mensaje de texto a uno de sus colegas. “No quiero crear barreras alrededor de ninguno de nosotros”, dijo Justin Ordoñez, dueño de la cervecería DeadBeach. “Aquí en DeadBeach ofrecemos algo que nos distingue de lo que hacen Ode y El Paso Brewing, tanto en el estilo como en el ambiente”, dijo.

Las paredes de DeadBeach muestran cuadros de las diosas del cereal, del agua y del lúpulo, en atrevidos matices de azul, verde y dorado. Todo el arte es creatividad local, igual que los esqueletos del Día de los Muertos en los mangos de las canillas que sirven para verter la cerveza de barril.



Ode Brewing se distingue de los demás porque cuenta también con su restaurante. A medida en que traen nuevas cervezas a El Paso, las tres cervecerías artesanales están desmintiendo los estereotipos que aseguran que la cerveza artesanal es sólo para los “güeros” americanos y que los latinos sólo beben Corona con una tajadita de limón.

Las tres cervecerías se han convertido en una pequeña comunidad de cerveceros latinos que sigue creciendo. La primera cervecería artesanal de propiedad latina se inauguró en 2011 en Chicago, según Business Insider. Más recientemente, cerveceros latinos han inaugurado negocios en el sur de California, según LA Weekly.

La clientela en El Paso abarca no solo a los latinos, sino a personas de todos los ámbitos de la vida, desde militares hasta personas que van de paso por la ciudad. “Nos llegan personas que no son de El Paso necesariamente. Ha habido gente que prácticamente se baja del tren, que está a dos cuadras, para venir acá, tomarse unas dos cervezas y luego tomar otro tren que va para la siguiente ciudad”, dijo Jason Hunt de DeadBeach.

La meta, dijeron los cerveceros, es crear espacios donde las personas puedan juntarse a hablar sobre lo que sea mientras saborean una cerveza local producida con miel o trigo de la localidad, cáscara de naranja, chiles, piña, guayaba, cilantro o chocolate.



“Elaboramos una cerveza negra que llamamos “Abuela” y usamos chocolate marca Abuelita para esa cerveza negra. Para cualquier persona que sea de El Paso: su abuela, su tía, alguien le ha preparado chocolate caliente de esa marca, alguien que ha hecho mole con eso, alguien que ha hecho algo que trae consigo la nostalgia que representa”, dijo Justin Ordóñez, uno de los cerveceros de DeadBeach.

El cervecero principal de DeadBeach, Gabriel Montoya, ha ido más allá de El Paso para inspirase y aprender más, y ha colaborado con amigos cerveceros en Austin y Dallas. “Lo genial de esta industria es que todos se comunican mucho entre sí; en ella se siente pasión por dar información o instruir a los demás o compartir cervezas”, dijo Montoya.

Su amor por la industria comenzó en la costa del Este de Estados Unidos. Se ausentó de El Paso por un tiempo y trabajó para una organización sin fines de lucro en esa parte del país. Montoya y sus compañeros iban con frecuencia a tres cervecerías artesanales en la pequeña villa de Strasburg, en Virginia.

“Yo me sometía a probar cada una de las cervezas, y las que no nos gustaban las rechazábamos y proseguíamos a probar la siguiente”, dijo. Cuando Montoya regresó a sus lares en El Paso se contrató con Jaxon’s, una cervecería artesanal que ya ha cerrado su negocio. “Me afilié con ellos porque eran los únicos que producían su propio producto, elaborando su propia cerveza y ya para entonces me había contagiado con el afán”, dijo.

Al viajar por la costa del Este, Montoya conoció diferentes culturas, diferentes ciudades, diferentes cervezas. “Esta es verdaderamente una industria importante en muchas otras ciudades. Una de las cosas que se deben hacer cuando uno visita alguna ciudad es explorar las cervecerías por los olores y por los sabores que ofrecen”, dijo. La cerveza, según él, expresa algo sobre el lugar. La cerveza te dice, “esta es nuestra ciudad y así es que hacemos las cosas”.

Carlos Guzmán quiere que la comunidad colabore en decidir los sabores que El Paso Brewing Company quiere ofrecer. “Invitaremos a las personas a elaborar cervezas en nuestro sistema piloto. Celebraremos certámenes aquí y la cerveza que gane la produciremos a mayor escala dentro de un mayor sistema”, dijo.

Guzmán tiene una clara visión de su cervecería artesanal: “Nos gustaría que el local pareciera como si siempre hubiese estado aquí –como un pequeño sitio agradable donde uno desea ir, que sea bien conocidÑo y donde habrá bastante lúpulo de modo que el aroma del lúpulo abundará, así que tenga mucho olor a cerveza, y aquí verás un vibrante gentío disfrutando de mucha cerveza de la buena”.

Cerveza local, buena compañía y con más cerveza local. Esa es la experiencia que ofrece una cervecería artesanal en esta ciudad fronteriza y en todo el país.

“La cerveza es un puente”, expresó Guzmán.

* Este reportaje fue producido para la Dow Jones Multimedia Training Academy por Bonnie Stewart, Stacey Patton e Indira Somani y fue publicado en Borderzine , una página web de la Universidad de Texas en El Paso, que publica artículos multimedia producidos por sus propios estudiantes y por estudiantes de escuelas asociadas en otras ciudades de Estados Unidos y de México.

Publicidad