El fujimorismo regresa al poder en Perú con Keiko como primera presidenta electa

La nueva administración inicia bajo la sombra del legado de Alberto Fujimori, entre promesas de reconstrucción institucional, militares sumándose a las labores de seguridad y un país dividido

Video "El poder solo encuentra sentido cuando se ejerce para servir": Keiko Fujimori en primer discurso como presidenta de Perú

Treinta y seis años después de que Alberto Fujimori llegara a la Presidencia de Perú, su hija Keiko Fujimori devolvió el apellido al Palacio de Gobierno. El 28 de julio de 2026, durante una ceremonia en el Congreso de la República por el Día de la Independencia, asumió la Presidencia para el periodo 2026-2031 y se convirtió en la primera mujer elegida por voto popular para gobernar el país.

Su llegada al poder marca dos hechos históricos: la elección de la primera presidenta mediante sufragio directo y el retorno del fujimorismo al Ejecutivo, 26 años después del colapso del gobierno de su padre.

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La ceremonia de investidura, que comenzó con retraso, reunió a autoridades peruanas y representantes internacionales. Tras recibir la banda presidencial del mandatario saliente, José María Balcázar, Keiko Fujimori juró defender la Constitución, la democracia, la independencia de poderes y la soberanía nacional.

En su primer discurso como presidenta, aseguró que asumía el cargo con humildad y afirmó que su gobierno buscará recuperar la capacidad del Estado, combatir la corrupción y la inseguridad, mejorar los servicios públicos y atender a los sectores que, según dijo, quedaron al margen del desarrollo.

Fujimori describió a Perú como un país afectado por años de mala gestión y prometió una administración basada en disciplina, metas y rendición de cuentas, con la seguridad ciudadana como una de sus prioridades iniciales.

El regreso del apellido Fujimori al poder

El camino de Keiko Fujimori hacia la presidencia estuvo marcado por cuatro intentos electorales. Compitió en 2011, 2016, 2021 y 2026; tras tres derrotas consecutivas, logró imponerse en las elecciones de junio de 2026 por una diferencia inferior a 50 mil votos frente al izquierdista Roberto Sánchez.

El resultado le permitió convertirse en la primera mujer elegida democráticamente para gobernar Perú y concretó el regreso del fujimorismo al poder.

La fecha de su investidura tuvo además un fuerte significado simbólico: coincidió con el aniversario número 36 del juramento presidencial de Alberto Fujimori, quien asumió el cargo el 28 de julio de 1990.

A la ceremonia asistieron, entre otros, el rey Felipe VI de España y los presidentes Javier Milei, de Argentina; Daniel Noboa, de Ecuador; Santiago Peña, de Paraguay; José Raúl Mulino, de Panamá; Yamandú Orsi, de Uruguay; y Nasry Asfura, de Honduras.

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Perú llega a las urnas tras años de crisis política

La nueva administración comienza después de una década de inestabilidad política. En los últimos años, Perú tuvo una sucesión de gobiernos marcados por renuncias, destituciones y denuncias de corrupción.

Dina Boluarte asumió la Presidencia en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo, quien fue acusado de intentar disolver el Congreso e instaurar un gobierno de excepción. La crisis desencadenó protestas masivas y una de las mayores tensiones institucionales del país en las últimas décadas.

El regreso de Fujimori ocurre en un escenario de fuerte polarización. Mientras obtuvo respaldo en Lima y la costa del Pacífico, la sierra peruana, donde existe una importante presencia indígena, apoyó mayoritariamente a Roberto Sánchez.

La presidenta Keiko Fujimori habla tras prestar juramento en el Congreso en Lima, Perú, el martes 28 de julio de 2026. (Foto AP/Guadalupe Pardo, Pool)
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La presidenta Keiko Fujimori habla tras prestar juramento en el Congreso en Lima, Perú, el martes 28 de julio de 2026. (Foto AP/Guadalupe Pardo, Pool)
Imagen Guadalupe Pardo/Guadalupe Pardo/Pool AP via AP

El peso del legado de Alberto Fujimori

La victoria de Keiko Fujimori representa también la recuperación del movimiento político construido alrededor del legado de su padre.

El fujimorismo, según el Centro de Investigaciones Sociológicas, Económicas, Políticas y Antropológicas (CISEPA) de la Pontificia Universidad Católica del Perú, se caracteriza por una visión política pragmática, una fuerte concentración del poder ejecutivo, la defensa del modelo económico liberal implementado en la década de 1990 y una relación directa entre liderazgo político y sectores populares.

El movimiento mantiene apoyo principalmente entre trabajadores informales, pequeños empresarios y ciudadanos que priorizan temas como seguridad y orden.

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Sin embargo, la figura de Alberto Fujimori sigue marcada por una profunda controversia. Durante su gobierno, iniciado en 1990, el Estado logró la derrota de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), pero la Comisión de la Verdad y Reconciliación también documentó graves violaciones a los derechos humanos cometidas durante ese periodo, incluyendo ejecuciones extrajudiciales atribuidas al Grupo Colina.

Alberto Fujimori dejó el poder en 2000 tras una crisis política. Renunció desde Tokio, pero el Congreso rechazó su dimisión y declaró la vacancia presidencial por incapacidad moral. Posteriormente, fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad relacionados con los casos Barrios Altos y La Cantuta, además de corrupción.

Recuperó su libertad en diciembre de 2023 después de que el Tribunal Constitucional restituyera un indulto humanitario y murió el 11 de septiembre de 2024, a los 86 años, en Lima.

¿A qué se enfrenta el gobierno de Keiko Fujimori?

Con la llegada de Keiko Fujimori, Fuerza Popular recupera influencia institucional y su liderazgo político se consolida dentro del movimiento. El partido y sus aliados controlarán una parte significativa del nuevo Congreso y acompañarán a la presidenta durante el inicio de su mandato.

Sin embargo, la administración comienza bajo presión de sectores opositores y familiares de víctimas de las protestas posteriores a la caída de Pedro Castillo. La oposición ha pedido revisar leyes aprobadas por la legislatura anterior que, considera, debilitan la lucha contra el crimen organizado, además de impulsar investigaciones sobre la muerte de civiles durante las movilizaciones de 2022 y 2023.

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Roberto Sánchez también cuestionó los resultados electorales y presentó reclamos por presuntas irregularidades en el conteo de votos en el extranjero, aunque las autoridades electorales rechazaron sus objeciones.

Keiko Fujimori inicia así un mandato de cinco años con el desafío de gobernar un país dividido política y socialmente. Su llegada representa el regreso de una de las fuerzas políticas más influyentes y controvertidas de Perú, pero también abre una nueva etapa en la que deberá demostrar si el fujimorismo puede gobernar más allá de su legado histórico.

Video Keiko Fujimori se convierte en presidenta de Perú; expectativas y desafíos en ese país