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Salud

El gobierno de Nicaragua ignora al coronavirus y prepara una Semana Santa con actos masivos

Las playas de San Juan del Sur se vaciaron despues del anuncio del primer caso de coronavirus. Pero el gobierno nicaragüense se ha negado a tomar medidas preventivas contra la amenaza inminente. (Read in English)
22 Mar 2020 – 12:21 PM EDT

SAN JUAN DEL SUR, Nicaragua .- Sentada en frente de su casa poco después de la puesta del sol en este pueblo turístico conocido por sus playas de arena blanca, María López observó a los turistas cruzar la calle, saltando de bar en bar.

"Que vagancia", critico la ágil octogenaria. La escena de gente disfrutando el ambiente nocturno, con la ausencia de desinfectantes para manos o el ahora famoso 'distanciamiento social', contrastaba con la países vecinos donde la propagación del coronavirus ha llevado a cerrar fronteras y declarar ciudades en cuarentena.

"Si me llega, pues que me llegue, ¿qué le vamos hacer?", dijo López, refiriéndose a la pandemia de manera inexpresiva de alguien que ha vivido mas de una crisis. "Si corro me agarra, y si no corro me agarra igual".

La actitud de López refleja la del gobierno nicaragüense, que para consternación de muchos se ha negado a tomar medidas preventivas contra la amenaza inminente, incluso cuando merodeaba al país.

Sin embargo, media hora después, la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, anunciaría que efectivamente había un caso confirmado del temido virus, y enfatizó que fue "importado" por un hombre que viajo al extranjero.

A la mañana siguiente, varios restaurantes cerraron sus puertas, los turistas se apresuraron a encontrar una salida y una anciana con una máscara caminaba por las calles más tranquilas de lo normal regañando a su esposo por tocar un poste de luz con las manos descubiertas.

Pero la negativa del gobierno a tomar medidas se mantuvo firme.

Falta de preocupación

"Es evidente que no hay un compromiso. No hay una preocupación con la ciudadanía, con el valor de la vida humana y el derecho de la salud", dijo Carlos Fernando Chamorro, editor del medio independiente de noticias Confidencial en Managua. "Al no haber tomado hace un mes, hace dos semanas y el día de hoy medidas preventivas realmente efectivas, no sabemos lo que podemos pasar en varias semanas o en varios meses", agregó.


El resto de América Central ha tomado medidas decisivas contra la amenaza. El Salvador, que confirmó su primer caso el mismo día que Nicaragua, cerró sus fronteras incluso antes de que se confirmara la presencia del coronavirus en el país. El resto de la región hizo lo mismo o tomó medidas aún más drásticas, como en Honduras, donde varias de las ciudades más grandes del país están en cuarentena.

El contraste de las medidas tomados por los gobiernos ha dejado a muchos temiendo lo peor.

"[El gobierno] tenia que prevenir desde antes como hizo El Salvador. Si hubieran cerrado las fronteras quizás un poco antes no habría pasado tal vez aca. Aunque nos habría afectado al menos no tuviéramos el virus", dijo Jeffrey Hernández, de 29 años, mientras se sentaba frente a su negocio de turismo de pesca esperando clientes que lo mas probable es que no vuelvan por mucho tiempo.

Si el turismo no regresa, entonces Hernández podría tener que vender pescado en lugar de hacer excursiones de pesca para mantener a sus tres hijos. "Pero quién va a querer comprar pescado", dijo, temeroso de que pueda convertirse en un lujo en una crisis económica.

Mientras que el resto de América Central ha experimentado un crecimiento económico constante en los últimos años, la economía de Nicaragua ha estado en recesión desde abril de 2018 cuando el presidente Daniel Ortega respondió a las protestas con una represión brutal, dejando a más de 300 muertos.


Las protestas estaban lejos de San Juan del Sur, que en ese momento se habia convertido en un popular destino turístico, en particular para los surfistas que llegan atraidos por las playas solitarias y las olas.

Pero el efecto económico ha sido fuerte en esta ciudad costera, ubicada en el Pacífico cerca de la frontera con Costa Rica.

"Estabamos confiados porque no se había dicho de ningún caso. Desde ayer esto se desplomó totalmente", lamentó Francis Cruz, de 60 años, mientras estaba sentada en una mecedora vigilando el negocio turístico de su hija.


Turistas huyendo

Los turistas, que el día anterior estaban tomando fotos y brindando por el coronavirus, huían hacia las aeropuertos por temor a que el país pronto tomara las mismas medidas drásticas de sus vecinos en la región. Una pareja estadounidense, que pidió no ser nombrada por razones de privacidad, reservó el primer vuelo que pudieron encontrar, acortando sus vacaciones por varias semanas.

La decisión estuvo conforme con el aumento de la advertencia global de viaje del Departamento de Estado de Estados Unidos al nivel 4, que instó a los estadounidenses en el extranjero a regresar a casa lo antes posible.

Los más afectados por la recesión económica serán los pobres que sobreviven día a día y forman parte del más del 70 por ciento de la población que trabaja en el sector informal.

Junto a la playa, la preocupación entre los vendedores ambulantes de artesanías y anacardos era tan palpable como la brisa que venía del océano.

"Nos va a afectar mucho si no podemos trabajar", dijo Néstor Díaz, de 31 años.


Falta de información

"El gobierno no ha dicho nada", dijo Díaz, haciendo un contraste con lo que ha visto en las noticias del resto de la región. Mientras que otros presidentes han proporcionado actualizaciones periódicas a sus poblaciones sobre la propagación del virus, Ortega aún no lo ha mencionado.

Mientras tanto, en la capital, Managua, el silencioso acaparamiento de desinfectantes para manos y máscaras que se habían prolongado durante semanas se convirtió en colas que salían por la puerta de varios supermercados. Al día siguiente, sin embargo, las colas habían disminuido. Aún así, había muchos signos de creciente preocupación.

Máscaras y guantes ahora son usados por personas que trabajan en el servicio al cliente. Los bancos han limitado el número de personas en su interior. Los restaurantes ahora acomodan las mesas para mantener distancia entre los clientes.

Los habitantes locales encuentran consuelo en el hecho de que estarán cubiertos por el sistema de salud universal del país. Pero el gobierno sigue condonando, y alentando abiertamente, las reuniones masivas.


Escuelas abiertas

Todas las escuelas públicas han recibido la orden de permanecer abiertas y el gobierno continua promocionando actividades de Semana Santa, con alrededor de alrededor de 80 eventos, a pesar de que la Iglesia Católica canceló la suya. Tal intransigencia podría llevar al sistema de salud a verse abrumado rápidamente.

Ante la falta de liderazgo gubernamental sobre el tema, la sociedad civil, las empresas y las organizaciones religiosas han intentado llenar el vacío. Si bien todas las escuelas públicas permanecen abiertas, muchas escuelas privadas y universidades han cerrado.

Para Chamorro, la intransigencia oficial probablemente se deba al temor de dañar la economía y reducir los ingresos fiscales que sostienen al gobierno.


Al final, dependiendo de cómo se desarrolle el virus en el país, el impacto político del manejo de la crisis por parte del gobierno podría tener el mayor costo para el régimen de Ortega.

"La indolencia del gobierno posiblemente va a ampliar la base nacional de protesta y rechazo de este gobierno porque todo el mundo está viendo la manera en que están despreciando el derecho a la salud y la vida humana", dijo Chamorro.

"Sectores de la población que tal vez han estado al margen van a encontrar una motivación para presionar por una salida de esta dictadura por si no nos vamos a hundir todos", concluyó.

El viernes por la noche, Murillo anunció la confirmación de un segundo caso de coronavirus.

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