Una enorme masa de piedra que durante siglos parecía ser parte del relleno de una antigua estructura terminó ocultando uno de los hallazgos funerarios más importantes recientes en Chan Chan, la ciudad de adobe más grande de América.
Descubren en Perú una tumba Chimú con restos de 38 personas que permaneció protegida durante más de 600 años
Una capa de piedras que durante siglos frenó a los saqueadores terminó protegiendo una tumba con 38 cuerpos en la antigua ciudad Chimú
Un equipo de arqueólogos peruanos descubrió una plataforma funeraria prácticamente intacta dentro del complejo amurallado de Utzh An, conocido como el antiguo Gran Palacio Chimú, en la zona arqueológica de Chan Chan, en Trujillo, región de La Libertad.
La estructura tiene forma cuadrada, mide casi 17 metros por lado y alcanza unos cinco metros de altura. En su interior, los investigadores encontraron una cámara central y dos cámaras laterales que resguardaban los restos de un individuo principal, posiblemente perteneciente a la élite Chimú, además de otros 37 cuerpos con esqueletos completos.
El descubrimiento podría ayudar a reconstruir cómo se realizaban los rituales funerarios entre los miembros de las clases dirigentes de esta cultura que dominó la costa norte de Perú antes de la expansión del Imperio inca.
Una tumba protegida por toneladas de piedra
El hallazgo fue el resultado de varios años de trabajo. Hace cuatro años, los arqueólogos realizaron una excavación superficial en la plataforma y encontraron una pequeña depresión que llamó su atención.
El equipo regresó al sitio en mayo decidido a continuar la investigación hasta localizar la entrada de la estructura funeraria.
“Nuestra intuición como arqueólogos nos impulsó a seguir trabajando en esta plataforma hasta encontrar la entrada”, explicó Meneses, director del Proyecto Especial Complejo Arqueológico Chan Chan (PECACH), auspiciado por el Ministerio de Cultura.
La gran cantidad de piedras que cubría la estructura terminó funcionando como una barrera contra los saqueadores. Esa protección involuntaria permitió que los arqueólogos encontraran la plataforma en un estado casi intacto después de más de seis siglos.
Un individuo principal y otros 37 cuerpos
En la cámara funeraria se localizaron los restos de un individuo principal, cuyo cráneo presenta un pigmento rojo que ahora será sometido a análisis de laboratorio.
Los investigadores buscarán determinar si se trata de cinabrio, un mineral de intenso color rojo compuesto por sulfuro de mercurio. Otros de los cuerpos encontrados también presentan una coloración similar.
La tumba además contenía armas de metal y objetos elaborados con cobre y oro, materiales que podrían ayudar a los especialistas a determinar el estatus de las personas enterradas y la relación que tenían entre sí.
Los análisis serán fundamentales para establecer si existían diferentes jerarquías dentro del grupo y qué papel desempeñaba cada individuo en el ritual funerario.
¿Qué revela sobre la élite Chimú?
La cultura Chimú floreció en la costa norte de Perú entre los años 900 y 1470 d. C. y convirtió a Chan Chan en su principal centro político y en uno de sus mayores símbolos de poder.
Los integrantes de las élites eran enterrados en plataformas funerarias ubicadas dentro de grandes complejos amurallados. Por eso, el valor del descubrimiento no está únicamente en los objetos de metal precioso encontrados en la tumba.
La disposición de los cuerpos, los pigmentos, las armas y los demás objetos podrían aportar nuevas pistas sobre las diferencias de rango, los rituales y las prácticas funerarias de quienes formaban parte de la clase dirigente Chimú.
Los investigadores todavía tendrán que analizar los materiales recuperados para determinar qué relación tenía cada objeto con los individuos enterrados y qué significado tenía dentro del ritual.
Un descubrimiento hecho por un equipo peruano
El hallazgo fue realizado por un equipo integrado completamente por peruanos. En total participaron 98 personas, entre arqueólogos, topógrafos, conservadores, fotógrafos, ingenieros civiles y trabajadores.
Para Meneses, la investigación también tiene un significado personal.
El arqueólogo cuenta que decidió dedicarse a esta profesión después de conocer el descubrimiento de la tumba intacta del Señor de Sipán, ocurrido en 1987 en la vecina región de Lambayeque.
Casi cuatro décadas después, ahora encabeza una investigación que busca comprender otro ritual funerario relacionado con una élite prehispánica de la costa norte peruana.
El descubrimiento de Chan Chan abre así una nueva oportunidad para estudiar, a partir de los restos y objetos que sobrevivieron bajo la piedra, cómo sus gobernantes y miembros de la élite enfrentaban la muerte y cómo organizaban los rituales destinados a acompañarlos.






