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Vacunas

Los casos de sarampión ascienden a 839 y se acercan al récord de 1994, advierten las autoridades sanitarias

Las autoridades sanitarias echan la culpa del creciente aumento de casos al incremento del número de padres que –gracias a noticias falsas y engañosas– se niegan a vacunar a sus hijos. Mientras, los médicos insisten en la necesidad de que los niños estén vacunados, destancando su seguridad y efectividad.
13 May 2019 – 1:20 PM EDT

El número de personas infectadas de sarampión este año en 23 estados alcanza ya los 839, según lo informaron este lunes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. La cifra se acerca peligrosamente a la de hace 25 años, cuando se alcanzó el número récord de casos de sarampión.

Los CDC confirmaron 75 nuevos casos de sarampión la semana pasada. De ellos, 66 corresponden a Nueva York (41 en la ciudad de Nueva York y 25 en Rockland County). La situación es tan grave que las autoridades locales de Nueva York están considerando emitir multas de 1,000 dólares a los padres que viven en los barrios más afectados y que se niegan a vacunar a sus hijos. En estas zonas residen las comunidades de judíos ultraortodoxos donde se están reportando un creciente número de casos desde el pasado mes de octubre.

El brote en esta zona comenzó cuando un niño que no estaba vacunado viajó a Israel y volvió con el virus. El pequeño infectó a otros y el número de casos de esta enfermedad súper contagiosa creció. Posteriormente, un hombre que viajaba desde Nueva York a Detroit desató inadvertidamente una epidemia en Michigan, convirtiéndose en el “paciente cero” de este estado.

Las autoridades sanitarias echan la culpa del creciente aumento de casos de sarampión, una enfermedad que se había erradicado de EEUU en el año 2000, al creciente número de padres que se niegan a vacunar a sus hijos. El 75% de los casos de sarampión reportados a los CDC en los últimos cinco años se produjeron en comunidades cerradas, similares a la de los judíos ultraortodoxos de Nueva York donde se infectó al "paciente cero", como los Amish de Ohio o la comunidad somalí de Minnesota.


Se trata de grupos que suelen tener en común un recelo hacia lo que viene de fuera, que con frecuencia confían en sus propios miembros para el cuidado médico y donde pueden resonar más algunas teorías conspiratorias o falsedades, como el estudio (ampliamente desacreditado) que vincula la vacuna del sarampión con el autismo.
El número de casos se acerca así a los 963 casos reportados en 1994, cuando se alcanzó el mayor número de casos de los 25 años anteriores.

Los 23 estados donde se han detectado brotes de sarampión son: Arizona, California, Colorado, Connecticut, Florida, Georgia, Illinois, Indiana, Iowa, Kentucky, Maryland, Massachusetts, Michigan, Missouri, Nevada, Nueva Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Oregón, Pensilvania, Tennessee, Texas y Washington.

La enfermedad no solo está aumentando en EEUU. La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció en abril que en los primeros tres meses del año se produjeron 110,000 nuevos casos de sarampión en todo el mundo, lo que supone un aumento de casi el 300% con respecto al mismo periodo del año anterior. La OMS advirtió que incluso en países de altos ingresos, las complicaciones por causa de esta enfermedad pueden conducir a hospitalizaciones en hasta una cuarta parte de los casos y pueden resultar en daños en el cerebro, ceguera o pérdida auditiva, entre otros problemas. De hecho, esta organización nombró la reticencia ante las como una de las 10 principales amenazas para la salud en el mundo en 2019.

El sarampión es una de las infecciones más contagiosas de las que se tenga registro —incluso más que el ébola— y, aunque fue oficialmente erradicada en EEUU en 2000 gracias a la incorporación de la vacuna en 1963, una nueva epidemia derivada de casos provenientes del extranjero y potenciada por la gran cantidad de personas que se adhieren a exenciones antivacunas tiene en alerta a las autoridades sanitarias.

El virus se transmite a través del aire cuando alguien tose o estornuda y puede permanecer suspendido en el aire por largos períodos de tiempo, y hasta dos horas en superficies. El periodo de incubación es de 10 a 12 días. Las probabilidades de contagiarte si no has sido vacunado y entras en contacto con alguien enfermo rondan el 90% .

El problema es que el paciente es contagioso cuatro días antes de que aparezca al sarpullido, por lo que puede estar poniendo en peligro a los demás sin saberlo durante todo ese tiempo. Después de que aparece el sarpullido se es contagioso durante 4 días más.

La mayoría de las personas que se vacunan contra el sarampión nunca se contagiarán, incluso si son expuestas al virus, ya que la vacuna es efectiva en un 97% si se aplican las dos dosis recomendadas.

Ser adulto no es excusa para dejar de estar al día con tus vacunas

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