El Comando Sur de Estados Unidos (U.S. Southern Command, por sus siglas en inglés) anunció el despliegue del Grupo de Ataque del portaaviones USS Nimitz en el Caribe, destacando su capacidad operativa y su papel estratégico en la región.
EEUU envía el portaaviones USS Nimitz al Caribe en plena tensión con Cuba
El movimiento militar estadounidense ocurre en un contexto de presión política y judicial de Washington sobre La Habana, mientras autoridades estadounidenses avanzan en acciones contra la cúpula del régimen cubano
A través de redes sociales, el organismo —encargado de coordinar operaciones militares y alianzas de defensa en América Latina y el Caribe, con excepción de México— dio la bienvenida a la flotilla, integrada por el USS Nimitz (CVN-68), el Ala Aérea Embarcada 17, el destructor USS Gridley y el buque logístico USNS Patuxent.
Presión sobre Cuba incluye despliegue naval en el Caribe
En su mensaje, publicado en su cuenta oficial de X, el Comando Sur subrayó que este grupo representa “la máxima preparación y presencia”, así como un alcance y una letalidad inigualables. Además, recordó que el USS Nimitz ha participado en operaciones en distintas regiones del mundo, desde el Estrecho de Taiwán hasta el Golfo Arábigo, con el objetivo de garantizar la estabilidad y defender la democracia; la Embajada de Estados Unidos en Cuba respaldó públicamente este despliegue el jueves 21 de mayo de 2026.
¡Bienvenidos al Caribe, Grupo de Ataque de Portaaviones Nimitz! El portaaviones USS Nimitz (CVN 68), el Ala Aérea Embarcada 17 (CVW-17), el USS Gridley (DDG 101) y el USNS Patuxent (T-AO 201) son el epítome de la preparación y presencia, el alcance y letalidad inigualables, y la ventaja estratégica. El USS Nimitz ha demostrado su destreza en combate en todo el mundo, asegurando la estabilidad y defendiendo la democracia desde el Estrecho de Taiwán hasta el Golfo ArábigoComando Sur de Estados Unidos
¿Por qué hay tensión entre Washington y La Habana?
El movimiento militar se produce en un contexto de crecient e tensión entre Washington y La Habana. Recientemente, autoridades estadounidenses imputaron al expresidente cubano Raúl Castro por su presunta implicación en el derribo de dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate” en 1996, hecho en el que murieron cuatro personas, tres de ellas ciudadanos estadounidenses. Los cargos incluyen asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves.
Este escenario coincide con una intensificación de la presión de la administración del presidente Donald Trump sobre Cuba, mediante una estrategia de “asfixia total” promovida por el secretario de Estado Marco Rubio, que busca provocar un cambio en el régimen cubano aprovechando la crisis que atraviesa la isla.
Hasta el momento, el gobierno cubano, encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel, no ha emitido una postura oficial luego del despliegue del portaaviones estadounidense en el Caribe, manteniendo silencio frente a una acción que ocurre en un contexto de creciente presión por parte de Washington.








