Día del Padre

Iglesia en Harlem manda al infierno la soledad de cientos de padres desamparados

La iglesia bautista Primera de Corintios, de Harlem, festejó a unos 600 hombres sin familia.
20 Jun 2016 – 8:08 PM EDT

MANHATTAN, Nueva York.- Si hay algo a lo que el puertorriqueño José López le teme más que un diablo a una cruz, es al huracán de tristeza que provoca la llegada del Día del Padre . “No veo a mis hijos hace tanto tiempo”, suelta el domingo, en un suspiro profundo, mientras busca consuelo en una iglesia de Harlem.

“Estamos separados. Mi familia está en Puerto Rico y yo estoy solo aquí, pensando en ellos todos los días”, explica mientras rebusca en sus 46 años de memorias una que retrate su añoranza. No le toma mucho, porque en la Ciudad de Nueva York su realidad es muy distinta; aquí las fiestas al son de timbales y con un pernil humeante en la mesa son sólo eso, un recuerdo.

Por eso, cuando en días recientes encontró "un anuncio" sobre la fiesta del Día del Padre para quienes viven en soledad, "pensé que era una señal de Dios". Su próximo paso, asegura, fue salir del departamento temprano y llegar a la iglesia bautista Primera de Corintios. Compartir el peso de su cruz con otros, le vino muy bien: "Estoy feliz."


"NO QUEREMOS JUZGAR"
“Creer en Dios es creer en la comunidad. Estos hombres están solos por alguna razón que no queremos juzgar, lo que pretendemos es sembrar un poco de alegría y esperanza en su vida”, dice el pastor Michael A. Walrond Jr. “Es una verdadera tragedia pasar un día tan bello sin nadie a quien abrazar”.

Cuenta el reverendo Walrond Jr. que la celebración anual acoge a unos 600 hombres de los albergues del área, además de los residentes del vecindario y miembros de la feligresía. Entre ellos está el puertorriqueño Ángelo Torres, de 54 años y residente de El Barrio, quien no habla con sus dos hijos desde hace casi seis años.

“Cuando era joven cometí errores que mi familia no me perdonó. Acepto mi culpa y estoy arrepentido, pero es tarde para eso”, comenta. “Vine aquí porque he estado mucho tiempo solo y quería estar con gente que entiende lo que estoy viviendo”, admite a corazón abierto.



Antes de acudir a la celebración de la iglesia situada en la calle 116 oeste y Adam Clayton Powell Jr. , Torres generalmente pasaba el Día del Padre en algún parque o acudía a un servicio religioso.

"Esta fiesta es un pequeño gesto de bondad, tal vez el único que muchos de estos hombres han tenido en mucho tiempo”, resume Julissa Zaragoza, una de las organizadoras del encuentro, donde además de comida y cariño, los homenajeados tuvieron acceso gratis a servicios de barbería.


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