Masacre en Orlando

En tiempo récord aparece el dinero para traer a Brooklyn el cuerpo de Enrique Ríos

El joven de padres puertorriqueños falleció la madrugada del domingo en la masacre ocurrida en el club Pulse, en Orlando.
14 Jun 2016 – 8:52 PM EDT

MANHATTAN, Nueva York. – A sus 25 años, Enrique Ríos Merced dejó una huella tan profunda en quienes lo conocieron que este lunes, en una demostración pocas veces vista, en sólo horas amigos, familiares e incluso desconocidos cuadriplicaron la cifra que solicitaba su madre para poder traer sus restos a descansar en paz en Brooklyn.

Enrique Ríos Merced es una de las 49 víctimas mortales de la masacre que Omar Saddiqui Mateen, un hombre nacido en Nueva York, ejecutó la madrugada del domingo, en el club gay Pulse, en Orlando, Florida.

Gertrude Merced, esperaba a su hijo Enrique el domingo en la noche, porque así él se lo había adelantado el viernes, cuando salió hacia Orlando a participar en el cumpleaños de unas amistades. Sin embargo, lo que la mujer recibió cerca de las 11:00 de la noche fue una llamada de las autoridades policíacas, informándole que su hijo había muerto. Supieron cómo contactarla por los documentos que él tenía en su cartera.

En principio, Merced se resistió a creer que se tratara de Enrique. Expresó que iría a Orlando, porque sentía que podían estar equivocados. Pero este lunes, temprano, familiares en Florida le confirmaron que el joven había muerto.

Entonces, comenzó otro proceso. A través de una página en internet, la mujer solicitó ayuda económica para traer a su retoño a casa. Estimó los costos del traslado del cadáver en 4,000 dólares. Entrada la noche, había recaudado más de 20,000 dólares.

Conmovida, Gertrude Merced, quien se había resistido a salir del apartamento, abrió la puerta por unos minutos para expresar su gratitud por tanta solidaridad en estos momentos.

“Lo único en lo que pienso ahora es en verlo por última vez y despedirme de él”, expresó frente a la puerta de su hogar, en el complejo de vivienda pública Marcy Houses, en Williamsburg, Brooklyn.

En este lugar, descrito como una cuna de violencia y narcotráfico por el artista Jay Z -productor, cantautor y esposo de Beyoncé- Gertrude Merced crió a sus seis hijos -cuatro varones y dos mujeres- en el camino del bien. Nunca les pasó nada trágico. Hasta ahora.

“Me mantengo fuerte por la fe en Dios. Es muy difícil”, confesó antes de comenzar a describir a su retoño.

Contó que desde pequeño, Enrique demostró sus habilidades para la cocina y el baile, dos de sus grandes pasiones. “Mi hijo siempre quería cocinar con mama”, expresó con pesar.

“Lo voy a extrañar mucho… Mi hijo disfrutaba servir a los ancianos, por eso él trabajaba en un centro para adultos mayores… también servía en una iglesia. Todos aquí lo van a extrañar”, dijo antes de pedir que se le permitiera reincorporarse con el resto de su adolorida familia.

Hasta el pasado viernes, Enrique Ríos trabajaba en el centro True Care Home Health Care Agency, en Brooklyn, donde este lunes el gerente declinó ofrecer comentarios sobre “esta dolorosa tragedia”.

“EL ALMA DE LAS FIESTAS”

Entre los vecinos y conocidos de la familia Ríos Merced, sobraban los que aseguraron que Enrique era “un muchacho alegre y de buen corazón”.

“No puedo creer que ya no lo veremos. Él siempre era el alma de las fiestas, le gustaba mucho bailar”, dijo Lorena de la Cruz, su vecina hace 14 años. “Su muerte es muy inesperada y triste. Era tan joven, no merecía esto”, lamentó.

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