¿Quiénes son los hutíes, el grupo rebelde de Yemen respaldado por Irán?

La incursión de los hutíes abre un nuevo frente en el conflicto y eleva el riesgo de una escalada regional con impacto más allá de Medio Oriente.

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Los rebeldes hutíes se unieron a la ofensiva de Irán en la guerra en Medio Oriente y lanzaron dos misiles contra Israel, luego de un mes en que se habían mantenido al margen. Tel Aviv afirmó haber interceptado el primer misil, pero no se pronunció de inmediato sobre si contuvo el segundo proyectil procedente de Yemen.

Ahora, la república islámica sumó otro aliado en el conflicto que igual lidera Estados Unidos y aumentan las preocupaciones sobre el tráfico marítimo en el mar Rojo, donde los rebeldes mantuvieron ataques contra buques durante la guerra entre Israel y Hamás.

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Pero, ¿quiénes integran este grupo, cómo surgió y cuál es su poder de fuego? En N+ Univisión te damos algunos datos.

Surgidos en la década de 1990 y el conflicto contra Arabia Saudí

Los rebeldes hutíes de Yemen surgieron en la década de 1990 como un levantamiento contra el gobierno central por parte de miembros de la minoría zaidí del país, una rama del islam chiíta.

Se identifican como Ansar Allah, que se traduce como “Partidarios de Dios”. Son un movimiento político, militar y religioso originario del norte de Yemen que se opuso al gobierno de las élites suníes.

Armados por Irán, y luego de años de lucha, los hutíes tomaron la mayor parte del norte de Yemen y su capital, Saná, en 2014, obligando al gobierno reconocido internacionalmente al exilio.

Una coalición liderada por Arabia Saudí, que apoyaba al gobierno yemení, entró en el conflicto al año siguiente, y desde entonces los rebeldes han librado una guerra civil prolongada, aunque en gran medida estancada en su país. El alto el fuego de 2022 en ese conflicto se ha mantenido en gran medida, a pesar de que ya no está formalmente en vigor.

En la prolongada guerra civil pasaron de insurgentes a gobernantes de facto en vastos territorios del noroeste de Yemen, donde son la fuerza dominante y ejercen el control estatal bajo un régimen autoritario. Cobran impuestos, administran servicios y supervisan la seguridad interna.

Inicialmente se organizaron contra lo que percibían como un Estado corrupto y discriminatorio hacia los zaidíes y comunidades del norte. Su asalto a Saná y la guerra prolongada contra gobiernos respaldados por Arabia Saudita y coaliciones externas les permitió consolidar poder territorial y político.

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El nexo con Irán, su apoyo a Palestina y los ataques en el mar

Rojo

Si bien los hutíes comparten algunos vínculos políticos y religiosos con Irán, siguen una doctrina diferente del islam chiita y son independientes del líder supremo del régimen teocrático, a diferencia del grupo militante libanés Hezbolá y varias milicias iraquíes respaldadas por Irán.

Sin embargo, son fundamentales para la influencia regional de Teherán y es poco probable que la guerra actual la debilite, según Ahmed Nagi, analista sénior de Yemen en el grupo de expertos International Crisis Group.

“Desde la perspectiva de Teherán, los hutíes han demostrado ser un frente capaz y eficaz, capaz de generar una presión real”, dijo Nagi.

Los rebeldes comparten afinidades ideológicas y estratégicas con otros actores chiíes antioccidentales en la región.

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Tras el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, los hutíes comenzaron a atacar buques mercantes en el mar Rojo, en una importante ruta comercial internacional.

Lo presentaron como un bloqueo a Israel en apoyo a los palestinos, pero la gran mayoría de los barcos no tenían vínculos conocidos con Israel ni con el conflicto.

Desde entonces, los hutíes también han lanzado decenas de misiles de largo alcance y drones contra Israel. La mayoría han sido interceptados o han caído en zonas despobladas.

Israel ha respondido con ataques aéreos contra el aeropuerto internacional de Saná, el puerto de Hodeida, controlado por los hutíes, y otros objetivos.

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En 2024, la administración de Donald Trump lanzó ataques contra los hutíes que terminaron semanas después. La campaña liderada por Estados Unidos contra los rebeldes hutíes, eclipsada por la guerra entre Israel y Hamás en la Franja de Gaza, se convirtió en la batalla naval más intensa a la que se había enfrentado la Armada desde la Segunda Guerra Mundial.

Poder de fuego

Hace unas semanas, dos miembros de las oficinas políticas y de prensa de los hutíes declararon a la Associated Press que las reservas de armas de los rebeldes se estaban agotando tras sus ataques durante la guerra entre Israel y Hamás.

Sin embargo, el grupo cuenta con un gran arsenal de drones, dijo otro funcionario, que habló bajo condición de anonimato para abordar el tema de las armas, sobre el cual está bien informado.

Nagi afirmó que los hutíes parecen estar reforzando sus fuerzas mediante el reclutamiento de más combatientes, el uso de la producción local de armas y el envío de refuerzos a la costa occidental de Yemen en el mar Rojo.

Los ataques contra buques durante la guerra entre Israel y Hamás trastocaron el tráfico marítimo en el mar Rojo, por donde transitaban anualmente mercancías por un valor aproximado de un billón de dólares antes de la guerra.

Los rebeldes han evolucionado de una guerrilla a una organización militar con capacidades ofensivas importantes.

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Entre noviembre de 2023 y enero de 2025, los rebeldes hutíes atacaron más de 100 buques mercantes con misiles y drones, hundiendo dos embarcaciones y causando la muerte de cuatro marineros.

Sus misiles y drones, en muchos casos, parecen tener orígenes o asistencia técnica iraní, aunque los hutíes afirman producir algunos por sí mismos. Los proyectiles de los rebeldes han demostrado rangos capaces de alcanzar cientos o miles de km, suficiente para impactar objetivos regionales significativos.

Aunque carecen de fuerzas armadas convencionales, han integrado combatientes fuertemente armados y han sabido resistir años de campañas aéreas lideradas por Estados Unidos, Arabia Saudita y el Reino Unido. Su resiliencia y capacidad de ataque persistente los convierten en un actor militar no estatal con impacto regional considerable.

¿Qué implica la participación de los rebeldes?

Al unirse a la guerra, se prevé un mayor caos en el transporte marítimo mundial, que ya se encuentra resentido por el control que ejerce Irán sobre el estrecho de Ormuz, la angosta entrada del golfo Pérsico por donde antiguamente transitaba una quinta parte de todo el petróleo y el gas natural.

La participación de los hutíes en el conflicto también podría complicar el despliegue del USS Gerald R. Ford, el portaaviones que atracó en Creta para reparaciones. El regreso del portaaviones al mar Rojo podría exponerlo al mismo ritmo frenético de ataques que sufrieron el USS Dwight D. Eisenhower en 2024 y el USS Harry S. Truman en la campaña estadounidense de 2025 contra los hutíes.

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Controlan territorios críticos en Yemen, incluidas rutas frente al estrecho de Bab al-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén —vital para el comercio global y el transporte de energía.

Antes del ataque procedente de Yemen, parecía haberse producido un avance, ya que Teherán accedió a permitir el paso de ayuda humanitaria y envíos agrícolas a través del estrecho de Ormuz, aceptando una solicitud de la ONU. Ali Bahreini, embajador del país ante las Naciones Unidas en Ginebra, dijo que Irán accedió a "facilitar y agilizar" dicho movimiento.

Esta vital vía fluvial suele gestionar una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y casi un tercio del comercio mundial de fertilizantes. Si bien los mercados y los gobiernos se han centrado principalmente en el bloqueo del suministro de petróleo y gas natural, la restricción de los ingredientes y el comercio de fertilizantes amenaza la agricultura y la seguridad alimentaria en todo el mundo.

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