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Censura y Represión

Polémica en Cuba por la expulsión de una estudiante de su universidad acusada de estar "contra los valores de la revolución"

El caso de Karla María Pérez González, una estudiante de primer curso de periodismo de una universidad de Santa Clara, ha provocado el rechazo de diferentes sectores en la isla. En un momento en que se habla de la apertura, episodios como este hacen pensar que en Cuba todo sigue igual.
21 Abr 2017 – 6:19 PM EDT

Cuando amaneció el pasado 12 de abril, a Karla María Pérez González, una estudiante de 18 años de primer año de la carrera de Periodismo, la expulsaban de una universidad en Cuba por razones políticas. “La mencionada estudiante reconoce ser miembro de una organización ilegal y contrarrevolucionaria, contraria a los principios, objetivos y valores de la revolución cubana”, especifica una declaración de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV).

El comunicado, emitido dos días después de su expulsión por organizaciones como la Federación Estudiantil Universitaria y la Unión de Jóvenes Comunistas de la UCLV rezaba, drásticamente, de la siguiente manera: “Ratificamos la decisión de la brigada de primer año de Periodismo de expulsar de nuestra Universidad a la estudiante Karla María Pérez González”.

La medida adoptada por ese centro de enseñanzas tiene varios motivos, que a la larga pueden resumirse en uno: la intolerancia política. Karla ha sido acusada de pertenecer al grupo opositor Somos+, que promueve el pluripartidismo, las elecciones abiertas, y que es liderado por Eliécer Ávila, joven disidente que pretende postularse a las próximas elecciones como candidato a delegado de la circunscripción de su barrio en el municipio Cerro, de La Habana.

A Karla se le señala, además, el haber publicado artículos periodísticos en el blog de Somos+ y llevar a cabo una estrategia en la escuela para subvertir a sus compañeros.

Movilización en redes por el caso

No es la primera vez que se expulsa a un joven en Cuba de un centro de altos estudios por mantener una actitud contraria a lo que se ha dado llamar “las ideas de la revolución”. También ha sucedido con profesores. ¿Entonces, por qué el caso de Karla, estudiante de la UCLV, ha despertado una gran ofensa y movilizado a tantas personas en redes sociales y medios internacionales?


Primero, porque Cuba, aunque no del todo, ya está conectada, y es muy difícil mantener a la gente completamente ajena a lo que sucede en el país. No hay nada que frene que la gente se exprese en Internet. Segundo, Karla pertenece a un grupo opositor de la Isla cuyo líder tiene aspiraciones de mandato en Cuba.

También conmocionó especialmente porque Karla tiene 18 años y es casi una niña.

Además el caso demuestra una vez más cuánta intolerancia política existe, aún cuando se hable de una supuesta apertura, de un supuesto cambio. Pero su caso muestra que Cuba sigue siendo la misma, aunque los turistas vayan de pasada, se deleiten con su viejos carros americanos, y piensen lo contrario.

Lo anterior significa que ningún joven cubano, bajo ningún concepto, puede estar en desacuerdo políticamente con el gobierno de la isla. Henry Constantin, joven opositor y vicepresidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), quien cuando cursaba sus estudios universitarios tuvo una experiencia similar, dijo al sitio CiberCuba al conocer lo sucedido con Karla: “Lo primero que pensé es que Cuba no ha cambiado casi nada desde que me expulsaron en el 2008”.

Expulsada por sus propios compañeros

Karla tuvo una reunión con su grupo de la universidad el 11 de abril, un día antes de su expulsión a las 8:30 de la mañana en la Facultad de Humanidades, junto a sus 14 compañeros de aula, 4 profesores de la carrera de Periodismo y 6 miembros dirigentes de organizaciones estudiantiles que analizaron su caso y propusieron su expulsión. “Fueron tres horas de maltrato psicológico, de interrupciones donde, durante las pocas ocasiones en que se me permitió defenderme, se expusieron elementos falsos que iban desde que yo estaba haciendo “captaciones” hasta que yo pertenecía a la directiva de Somos Más”, relató Karla.

Finalmente, hubo ocho votos a favor y seis en contra. De esas ocho personas que levantaron la mano por la expulsión de la estudiante, la mayoría eran sus propios compañeros de clases, con quienes ha coincidido o hablado en los pasillos de la facultad por el tiempo de un año.


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Por esta razón, cuando amaneció el pasado 12 de abril, un comunicado anunciaba que a Karla la separaban oficialmente de una universidad.

Una segunda declaración de la UCLV donde se ratifica la decisión, titulada “Nuestras Razones” y con fecha del 18 de abril, expone que la joven “no apoya el proyecto social cubano”, ignora la “esencia de la Revolución” y que al ser parte de Somos+, apoya las “transformaciones encaminadas a promover una plataforma neoliberal capitalista incompatible con el proyecto construido por los revolucionarios”.

Más adelante, esta declaración lanza la siguiente pregunta: “Entonces, ¿puede Karla estudiar en una institución revolucionaria que tiene como principal objetivo la formación integral de los estudiantes como profesionales competentes, comprometidos con la Revolución y portadores de los más encumbrados valores del ser humano?”.

De acuerdo con el artículo 51 de la Constitución de la República de Cuba, es una violación por parte de las organizaciones estudiantiles y la UCLV expulsar a Karla de ese centro de enseñanza: “Todos tienen derecho a la educación". En sintonía con lo que establece la Carta Magna, la educación es un derecho de los ciudadanos cubanos, y Karla María Pérez está siendo privada de ese derecho, se lo están arrebatando con apenas 18 años, cuando aún comienza a adentrarse en la vida universitaria y a dar sus primeros pasos en el periodismo.

Desde que tuvo lugar este suceso, muchas han sido las reacciones en importantes medios internacionales y en redes sociales.

El célebre cantautor cubano, exponente de la Nueva Trova, Silvio Rodríguez, comentó en su blog “Segunda Cita”: “Es tan torpe y obtuso lo que se le ha hecho a esta muchacha que inevitablemente esto va a llamar la atención sobre el grupo al que pertenece y sobre las ideas que defiende. Sé que van a salir con listas de vínculos de algunos de esos grupos con terroristas, etc, paro ya el daño está hecho. Porque una injusticia semejante sólo puede despertar solidaridad. Y por supuesto después curiosidad. No es la primera vez que me parece que la CIA es quien toma algunas decisiones a nombre de la Revolución. Qué brutos somos, coño, y pasan décadas y no aprendemos”.

Por otra parte, el también cantautor cubano Amaury Pérez se expresó sobre el caso: “Nuestro amado país no sólo permanece estático (a veces también en retroceso) sino que a todas luces enloquece de manera alarmante. Rastreando a los "enemigos" vamos a perder el rumbo de los amigos que nos quedan. Sesenta años sospechando de todo y de todos es más que suficiente".

Mientras tanto, Karla espera en su natal Cienfuegos, en el centro de Cuba, una determinación definitiva. Muchas universidades extranjeras le han ofrecido, en caso de que no haya vuelta atrás en la decisión de la UCLV, la oportunidad de estudiar en sus instituciones. Karla ha dicho ya que en el peor de los casos va a apelar, pues le interesa graduarse como periodista en Cuba.


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