Gobernador de Nebraska impulsa la agenda migratoria de Trump mientras su empresa contrata a indocumentados, según The NYT

El gobernador Jim Pillen que endureció su discurso contra los indocumentados enfrenta preguntas por el uso de trabajadores sin estatus legal en su propio imperio porcino

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El gobernador de Nebraska, Jim Pillen, se ha convertido en uno de los aliados de Donald Trump en su ofensiva contra la inmigración, pero su propia empresa familiar tiene un historial que expone una de las tensiones que enfrenta la industria agrícola de Estados Unidos: sus granjas han recurrido durante años a trabajadores migrantes, incluidos algunos que no tenían autorización para trabajar en el país.

Una investigación de The New York Times y The Flatwater Free Press encontró que al menos 20 granjas porcinas de Pillen empleaban a trabajadores indocumentados, de acuerdo con documentos judiciales y entrevistas con más de una veintena de empleados actuales y antiguos, incluidos algunos directivos.

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El hallazgo contrasta con el giro que Pillen ha dado en materia migratoria desde que llegó a la gubernatura. El republicano, que busca la reelección este otoño y ahora cuenta con el respaldo de Trump, ha adoptado un discurso de mano dura y ha permitido una mayor colaboración entre las autoridades estatales y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas ( ICE).

Pero mientras su gobierno respalda las deportaciones, Pillen Family Farms ha dependido durante años de una fuerza laboral migrante para mantener en funcionamiento sus operaciones porcinas.

Una empresa que creció con trabajadores migrantes

Pillen construyó su fortuna en el sector porcino antes de convertirse en gobernador. La empresa familiar, que comenzó con apenas 60 cerdas, creció hasta convertirse en uno de los mayores productores de carne de cerdo del país.

Actualmente cuenta con unas 100 granjas solo en Nebraska y unas 78,000 cerdas, según la investigación. Desde que Pillen llegó a la gubernatura, sus hijos Sarah y Brock quedaron al frente de la compañía.

La plantilla de la empresa suma unos 1,200 trabajadores en cuatro estados y Canadá, aunque la proporción de empleados indocumentados no está clara.

Lo que sí documentó la investigación es que el uso de trabajadores sin estatus migratorio legal no era un fenómeno aislado.

Al menos una decena de trabajadores de Pillen fueron acusados entre 2015 y 2024 de utilizar documentos de identidad falsos o robados para conseguir empleo, según los expedientes judiciales revisados por los medios.

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Seis antiguos trabajadores entrevistados reconocieron además que ellos mismos carecían de estatus legal.

Un trabajador mexicano contó cómo consiguió empleo

Entre quienes hablaron con los investigadores está David Armendariz, un mexicano que permaneció en Estados Unidos después de que venciera su visa de turista en 2008.

Armendariz dijo que trabajó en dos granjas de Pillen hasta 2023 y que, cuando fue contratado, el responsable de una de ellas aceptó una licencia de conducir falsa que había comprado.

Con el paso de los años, aseguró, llegaron más trabajadores hispanos a las granjas, muchos de ellos indocumentados.

“Todos saben que no es el nombre de uno”, dijo Armendariz sobre el uso de identidades distintas, “pero no te preguntan cómo te llamas”.

Otros trabajadores entrevistados describieron prácticas similares y señalaron que el uso de documentos falsos era conocido en algunas operaciones.

Pillen niega haber contratado a indocumentados a sabiendas

La empresa rechaza las acusaciones de que haya contratado deliberadamente a trabajadores sin autorización.

Laura Strimple, portavoz de Pillen, dijo que “Jim Pillen nunca contrató a sabiendas a un migrante ilegal y fue mucho más allá de los requisitos legales a la hora de verificar la situación migratoria de sus empleados”.

Sarah Pillen, codirectora ejecutiva de las granjas, también defendió las prácticas de la compañía y afirmó que nunca han contratado deliberadamente a un trabajador indocumentado.

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La empresa comenzó además a reforzar sus controles laborales. De acuerdo con los registros citados en la investigación, Pillen Family Farms se incorporó a E-Verify el mismo día en que Pillen lanzó su campaña para gobernador.

El caso de una demanda por contratación de indocumentadosLas acusaciones sobre las prácticas laborales de la empresa también llegaron a los tribunales.

En 2021, Luis Lucar, un antiguo especialista en recursos humanos de Pillen Family Farms, demandó a la compañía y alegó que contrataba deliberadamente a trabajadores indocumentados.

Lucar aseguró que entre 2015 y 2019 había denunciado internamente prácticas relacionadas con el cambio de nombres de trabajadores en documentos, una clasificación incorrecta de empleados y supuestas irregularidades en los formularios de verificación laboral.

La empresa negó las acusaciones en documentos judiciales.

El caso fue desestimado en 2022 después de que ambas partes llegaran a un acuerdo.

Mientras tanto, Pillen endureció su postura migratoria

El contraste se volvió más evidente después de que Pillen llegara a la gubernatura.

Pocos días después del regreso de Trump a la Casa Blanca, ordenó a la Patrulla Estatal de Nebraska colaborar con ICE en la aplicación de las leyes migratorias y permitió que la agencia utilizara una antigua prisión estatal para alojar a detenidos.

También adoptó parte del lenguaje utilizado por Trump para referirse a los inmigrantes indocumentados.

En diciembre, Pillen escribió que había que expulsar a los “migrantes ilegales delincuentes que han invadido nuestro país” y prometió apoyar al presidente Trump en esa tarea.

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Sin embargo, en otras ocasiones el gobernador ha marcado una diferencia entre los inmigrantes que considera delincuentes y quienes llevan años trabajando en el estado.

“El presidente Trump lo sabe, ¿cierto? Sabe que hay personas en su sector que llevan toda la vida trabajando y que han hecho un buen trabajo, pero que carecen de documentación”, dijo Pillen. También afirmó que se oponía “al 100 por ciento” a las deportaciones masivas.

El dilema de las granjas: necesitan trabajadores, pero enfrentan una ofensiva migratoria

El caso de Pillen refleja un problema más amplio para la industria agrícola de Nebraska.

Las granjas porcinas dependen desde hace décadas de trabajadores migrantes debido a la falta de mano de obra local dispuesta a realizar trabajos que implican largas jornadas y salarios relativamente bajos.

Los empleados se encargan de alimentar y trasladar a los animales, vacunarlos y prepararlos para su envío.

John K. Hansen, presidente de la Unión de Agricultores de Nebraska, explicó que las grandes empresas ganaderas han recurrido tanto a trabajadores migrantes legales como a indocumentados ante la escasez de personal.

Al mismo tiempo, la administración Trump ha incrementado las operaciones de control migratorio.

El ICE ha detenido a más de 3,000 personas en Nebraska desde el inicio del segundo mandato de Trump, más del triple de la tasa registrada durante el gobierno de Joe Biden, según el análisis citado en la investigación.

Pero las operaciones en granjas y plantas de procesamiento siguen siendo un terreno políticamente delicado.

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Al Juhnke, exdirector ejecutivo de la Asociación de Productores Porcinos de Nebraska, señaló que realizar operativos frecuentes en granjas de estados como Nebraska podría generar resistencia política porque muchas de estas empresas están ubicadas en comunidades profundamente republicanas.

Pillen busca la reelección con el respaldo de Trump

La postura migratoria del gobernador también llega en un momento político importante.

Pillen busca reelegirse este otoño y ha recibido el respaldo de Trump, después de que durante sus primeros años como gobernador rara vez se pronunciara públicamente sobre inmigración.

El gobernador ha buscado además fortalecer su relación con la administración federal. Según su calendario oficial, ha visitado la Casa Blanca 11 veces desde el año pasado y Mar-a-Lago en dos ocasiones.

Pero la investigación deja expuesta una contradicción difícil de ignorar: mientras Pillen respalda una política migratoria cada vez más estricta y su gobierno colabora con ICE, la empresa que construyó antes de llegar al poder recurrió durante años a una fuerza laboral migrante en la que también había trabajadores sin autorización legal.

La compañía sostiene que nunca contrató a sabiendas a personas indocumentadas. Los testimonios de trabajadores, antiguos empleados y documentos judiciales revisados por The New York Times y The Flatwater Free Press muestran, sin embargo, que trabajadores sin estatus legal formaron parte de las operaciones de varias de sus granjas durante años.