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América Latina

Llega al festival de cine de Miami la historia de deforestación en la frontera de Haití oculta tras el asesinato de un guadaparques dominicano

'Death by a thousand cuts' ('Muerte por mil cortes'), que se presenta este sábado en el festival, muestra una realidad desconocida para muchos dominicanos: la de la explotación de sus bosques para la producción de carbón vegetal, una historia que revela muchos matices en la tensa relación entre su país y Haití.
11 Mar 2017 – 11:18 AM EST

MIAMI, Florida.- “El que vive en la frontera tiene que tener el corazón duro porque hay fronteras que son candela”. La frase, que se puede oír en el documental 'Death by a thousand cuts' ('Muerte por mil cortes'), la dice Nené, un guardabosques haitiano que trabaja en República Dominicana y uno de los personajes que lleva a los espectadores en un viaje por ambos lados de la línea divisoria entre ambos países.

La cinta, que se presenta este sábado en el Festival de Cine de Miami, está cargada de revelaciones sobre la explotación de los recursos naturales, la deforestación masiva y las tensiones entre dos países vecinos obligados a entenderse que comparten una isla del Caribe: República Dominicana y Haití.

La historia conductora del documental es la investigación del asesinato de Melaneo, un guardaparques dominicano que fue atacado a machetazos cuando patrullaba en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco, una de las áreas protegidas explotada en muchos casos por haitianos para la producción ilegal del carbón.

La esposa haitiana de Melaneo, Calina, su hermano Chichi, el reportero local Luis Medrano, el guardabosques haitiano Nené e investigadores ambientales de ambos lados de la frontera van desvelando detalles del asesinato a la vez que ofrecen sus diferentes visiones de una realidad más compleja de lo que puede parecer a simple vista.

Una historia con impacto en República Dominicana

"Es muy conveniente para los dominicanos en general entender que ya se ha solucionado el tema del carbón y que el poco consumo y producción es culpa de los haitianos y nosotros siempre dudábamos que ese era el caso, pero no teníamos evidencia hasta que empezamos a explorar más el caso", explica en declaraciones a Univision Noticias el codirector del documental, el estadounidense Jake Kheel.


La idea de hacer una película sobre este conflicto llevaba tiempo en la mente de Kheel, que estudia desde hace cerca de una década la deforestación en la frontera, y junto con el productor Ben Selkow se pusieron manos a la obra para contar la historia y contactaron a Juan Mejía Botero, un cineasta colombiano acostumbrado a trabajar en historias de impacto social que no dudó en sumarse al proyecto como director del documental.

Durante el rodaje, pudieron comprobar cómo los que en realidad se dedican a la producción del carbón para la supervivencia son pobres de ambos lados de la frontera, mientras que quienes controlan ese mercado son dominicanos.

"Eso fue quizás lo que más impacto ha tenido aquí en República Dominicana desde que salió la película. Todo el mundo está escandalizado y se siente muy preocupado de que en realidad no es un problema de haitianos cruzando la frontera y aprovechando los recursos sino es más bien una mafia, un control que manejan un grupo de dominicanos", afirma el codirector.

La película se estrenó en mayo del año pasado y, desde junio, los productores hiceron presentaciones con diferentes grupos en República Dominicana: "En julio hice una presentación con algunos de los hallazgos de la película en la Cámara de Comercio Americana en Santo Domingo y la reacción fue tan fuerte y había tanta tensión sobre el tema que el Ministerio de Medio Ambiente tuvo que negar que eso estaba pasando. Nos denunciaron públicamente y dijeron que todo era mentira", afirma el codirector.


Sin embargo, en agosto se produjo un cambio en la dirección de ese departamento y Kheel asegura que el nuevo ministro, Francisco Javier Tadeo Domínguez Brito, vio la película con él en su primera semana de trabajo, lo que cambió la situación radicalmente.

"Se ha admitido que había un problema y el presidente ha dedicado 2017 al año agroforestal, han hecho un compromiso de la cantidad de árboles que se van a reforestar, se está trabajando en parar el tráfico del carbón, se ha comenzado a hablar en proyectos binacionales con Haití para ofrecer alternativas y bajar la presión sobre los bosques allá y aquí. Realmente la película fue el punto de lanza de muchas iniciativas nuevas y positivas y tenemos planes de tratar de llevar la película también a Haití", afirma.


El miedo al inmigrante

En un momento en el que el miedo a la inmigración se hace patente en diferentes partes del mundo, la película también toca las complicadas relaciones entre ambos países y cómo en muchos conflictos globales por los recursos naturales, la lucha por la supervivencia produce discriminación al extranjero y enfrentamientos entre las comunidades.


"La idea del chivo expiatorio es lamentablemente una situación muy común cuando hay situaciones complicadas: ambientales, económicas... Es muy fácil encontrar un chivo expiatorio y los inmigrantes alrededor del mundo suelen ser los primeros en esa lista", sostiene el director Juan Mejía Botero: "Se dice que los inmigrantes son al mismo tiempo perezosos y al mismo tiempo (que están) quitándole trabajo a todo el mundo. Y esa idea está tanto en la frontera de la República Dominicana y Haití como en la de EEUU y México".

El colombiano reconoce que República Dominicana tiene problemas para controlar la migración haitiana pero descarta la idea generalizada en algunos sectores de que los haitianos son todos los culpables de los problemas en el país vecino: "Obviamente no es el caso y hay además una dependencia clara en la mano de obra haitiana como la hay en EEUU de la mano de obra migrante", explica.

Además, Mejía Botero afirma que en los cuatro años que se extendió el rodaje se dieron cuenta que pese a que hay diferencias importantes entre ambos países, la frontera también es un lugar de mezcla y sinergia.

"En los pueblos dominicanos de la frontera hay ceremonias con brujos que claramente tienen influencia haitiana y en los bares haitianos de la frontera solo se baila bachata y parejas como la de Melanio y Calina son más o menos comunes. Es un lugar donde todas estas diferencias se ven un poco menos rígidas", sostiene.

El documental 'Death by a thousand cuts' se presenta este sábado 11 de marzo en el Tower Theater de Miami como parte del Festival de Cine de Miami y próximamente en las pantallas de Univision.

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