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Entre rumores e incertidumbre, la Casa Blanca no tiene prisa para revisar las políticas hacia Cuba

La Casa Blanca ha reiterado que Trump está revisando de manera exhaustiva las políticas estadounidenses hacia Cuba, lo que suscitó las especulaciones de que podría deshacer el deshielo llevado a cabo por Obama en los primeros meses de su presidencia. Sin embargo, una fuente del departamento de Estado le dijo a Univision Noticias que no hay una "fecha límite" para hacer el anuncio.
2 Jun 2017 – 9:22 PM EDT

MIAMI, Florida. - El gobierno de EEUU está a punto de finalizar la revisión de las política hacia Cuba, pero el presidente Donald Trump aún no ha recibido ninguna recomendación que lo pudiera llevar a revertir el histórico esfuerzo del presidente Barack Obama de dos años y medio para normalizar las relaciones con la isla comunista, según le dijo este jueves un portavoz de la Casa Blanca a Univision Noticias.

"No hay fecha límite por la cual se terminará y se presentará al presidente para su revisión, así que podría ser este mes o después", dijo un portavoz de la Casa Blanca a Univision Noticias.


La Casa Blanca dijo en febrero que las políticas hacia Cuba estaban siendo sometidas a una revisión interinstitucional exhaustiva, lo que generó la especulación de que podría estar en marcha una revocación general de lo llevado a cabo por Obama.

No es de extrañar que Cuba haya tomado un bajo perfil comparado con otros asuntos domésticos más grandes como las reformas del sistema de salud y la tributaria y el escandalo del 'Russiagate'.

"La revisión interinstitucional de la política cubana está en curso, pero está encaminada hacia la finalización", apuntó la fuente de la Casa Blanca. "No hay fecha límite para que se termine y se presente al presidente para su revisión, lo que podría ser este mes o después de eso", añadió la fuente. En este momento, el presidente no ha visto ninguna recomendación derivada del proceso de revisión interinstitucional".

Pocas señales sobre hacia dónde irán los cambios

A pesar de la frecuencia de las fugas de información en la Casa Blanca desde que Trump llegó al poder, apenas han surgido indicios sobre de qué manera se inclina el presidente en sus nuevas políticas hacia la isla.

Durante la campaña electoral, Trump prometió deshacer la política de Obama de acercarse con Cuba, que ha experimentado un auge masivo en el turismo entre los dos antiguos enemigos de la Guerra Fría, incluyendo un aumento dramático de los vuelos aéreos y cruceros.


A pesar de que a Trump no le fue tan bien como hubiera esperado en las elecciones de noviembre en el sur de Florida, las encuestas muestrsn que los cubanoestadounidenses de mayor edad sí que apoyaron al candidato republicano y muchos de ellos ahora esperan ver cómo el presidente les devuelve el favor tirando por la borda las políticas de acercamiento a la isla llevadas a cabo por Obama.

Tras la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre, Trump advirtió en Twitter que podría cortar los lazos con la isla "si Cuba no está dispuesta a hacer un mejor acuerdo para el pueblo cubano, para los cubanos estadounidenses y para EEUU en general".

El deshielo es popular

Pero la opinión pública parece preferir el status quo. Alrededor de tres cuartas partes de los estadounidenses apoyan el reciente deshielo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, según una encuesta de diciembre del Pew Research Center.

El mes pasado, un número récord de 54 senadores estadounidenses volvió a presentar una legislación para derogar todas las restricciones a los viajes a Cuba, un indicio de que el apoyo legislativo para la normalizacion entre EEUU y Cuba está creciendo en el Capitolio.


Pero el gobierno de Trump aún enfrenta la presión de los legisladores cubanoestadounidenses del sur de la Florida, encabezados por el senador Marco Rubio, que son partidarios de volver a la línea dura que existía antes de que el presidente Barack Obama asumiera el cargo.

Sin embargo, parece haber poco respaldo en la administración para un retroceso de la iniciativa de Obama de diciembre de 2014 que llevó a la restauración histórica de las relaciones diplomáticas con Cuba después de un lapso de 54 años.

El mismo Trump ha hecho declaraciones ambivalentes sobre las relaciones con Cuba en el pasado y sus empresas exploraron en el pasado la posibilidad de meterse al sector turístico de la isla.

Por otra parte, la demora en el anuncio de la nueva política hacia Cuba se podría explicar porque la administración Trump sigue reuniendo a su equipo de política exterior. La Casa Blanca nombró el mes pasado a un nuevo director para los asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, la agencia que lidera la revisión de políticas.

Entre las opciones que pueden estar en consideración están las restricciones a las firmas estadounidenses que buscan hacer negocios con firmas estatales cubanas vinculadas a los todopoderosos militares, así como la imposición de reglas más estrictas a los estadounidenses que viajan allí, apuntan los expertos.

Los cubanos de línea dura de Miami quisieran ver restricciones específicas a que los miembros del gobierno cubano reciban cualquier tipo de beneficio económico de las inversiones empresariales de EEUU.

Desde que Obama relajó las restricciones, las compañías estadounidenses han comenzado a explorar oportunidades de negocios en Cuba, desde hoteles a empresas de telefonía e internet. Pero ha habido poca inversión de los EEUU hasta ahora, en gran parte debido al propio sistema político de Cuba, que rechaza oficialmente capitalismo.

Tono vs sustancia

Si hay algún cambio en la política es más probable que sea en el tono de la sustancia, dicen algunos expertos. "Esa sería la postura más facil", afirma Dan Restrepo, quien ocupó un cargo en el Consejo Nacional de Seguridad durante el primer mandato de Obama. "Puede parecer que están siendo duros sin hacer mucho", agregó.

Quizás el gesto más fácil que Trump podría hacer sería derogar formalmente la directiva de la normalización hacia Cuba firmada por Obama el 14 de octubre de 2016, algo que podría hacer con un simple golpe de pluma.


En fotos: Tras la visita de Obama, los cubanos siguen esperando cambios

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"Tiene un valor simbólico, pero no es legalmente vinculante, es sólo un documento que encapsula la política. No tiene ningún efecto directo en las regulaciones", dijo Restrepo. "Así que podrían abolir la política sin realmente hacer nada para cambiarla".

Trump podría también intensificar la presión sobre Cuba por su historial de derechos humanos, el tema más vulnerable de la isla. Aunque el número de presos políticos a largo plazo en Cuba ha disminuido, "los arrestos arbitrarios a corto plazo de defensores de derechos humanos, periodistas independientes y otros han aumentado dramáticamente en los últimos años", según Human Rights Watch.

Tocar el turismo sería costoso para los intereses comerciales de Estados Unidos. Grandes companias de viaje, incluyendo AirBnb, Expedia y TripAdvisor, ahora ofrecen servicios en Cuba. Retirar los viajes podría costar a las aerolíneas y líneas de cruceros 3,500 millones de dólares y afectar a 10,154 empleos en esas industrias, según una coalición de grupos empresariales, economistas y destacados expertos cubanos que acaba de publicar un análisis de impacto económico. Sin embargo, otras fuentes consideran ese estimado exagerado.

En cambio, Trump podría simplemente endurecer la aplicación de las restricciones de viajes existentes a la isla, que se relajaron considerablemente con Obama. Aunque el turismo de estadounidenses a la isla sigue estando prohibido, solo en 2016 más de 280,000 ciudadanos de EEUU viajaron a Cuba bajo las doce categorías autorizadas por Washington.

De endurecerse esa política, los visitantes estadounidenses que regresen de la isla podrían encontrarse con muchos más controles por parte de los inspectores de aduanas para comprobar si efectivamente no fueron de turismo, apunta John Kavulich, un veterano observador de Cuba en el Consejo Comercial y Económico de Estados Unidos.

"Se les puede pedir su diario e itinerio para ver si cumplen con la licencia (que se les otorgó para) el viaje", apuntó. "Ellos dirán que sólo se están asegurando de que todos siguen las reglas, porque Obama no lo hizo", agregó.

Eso podría incluir un endurecimiento en los viajes para los llamados intercambios "de persona a persona", al requerir que quienes viajen a Cuba lo hagan con licencias para paquetes de grupos organizados, eliminando así la forma más fácil de turismo casual para individuos, parejas o grupos informales de amigos.

Otros gestos simbólicos podrían implicar la vuelta a la prohibición de la importación del ron cubano y cigarros para el consumo personal por parte de los turistas. La prohibición había existido porque esas industrias fueron confiscadas a sus propietarios privados por el gobierno cubano.

A juicio de Kavulich, el cambio de política podría acabar siendo "un gran espectáculo del avión presidencial Air Force One aterrizando en Miami y un discurso de gran formato llamando (en el que Trump) califique de dictadura al gobierno cubano". Pero, añade, "hasta que salga de su boca, con este presidente simplemente no lo sabes".


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