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Narcotráfico

Una charla con “Popeye”, el sicario de Pablo Escobar

Uno de los más famosos integrantes del Cártel de Medellín, quien fue liberado hace dos años de una prisión, analiza el mundo actual del narco durante una charla con Univision, pero además critica a "El Chapo", despotrica de Donald Trump y se arrepiente de algunas muertes.
18 May 2016 – 03:01 AM EDT
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Jhon Jairo Velásquez Vásquez, quien se hizo famoso con el mote de “Popeye” por sus andanzas en el mundo criminal y al lado de Pablo Escobar, expone su visión sobre los tiempos actuales del narcotráfico durante una charla que tuvo con Univision 34 Los Ángeles.

Desde su casa de Medellín, en Colombia, este hombre de 54 años que fue sicario del Cártel de Medellín, critica a Joaquín “El Chapo” Guzmán, insulta a Donald Trump, defiende a Kate del Castillo, se arrepiente de algunos de los más de 300 asesinatos que dice haber cometido y alaba a quien fuera su patrón.

Como lugarteniente de Pablo Escobar y conocedor del “narcomundo”, asegura que para ganar la guerra contra las drogas, el primer paso es legalizarlas.

A diferencia de los traficantes colombianos, comentó “Popeye”, los narcos mexicanos no tienen ideales en esa lucha que libran.

“No hay un gran líder, hay cabezas visibles y muchas cabezas pequeñas, pero no tienen bandera, los narcos mexicanos solo matan y matan y matan y no saben para dónde van”, dijo.

En cambio, aseguró, los narcos colombianos durante la época de Pablo Escobar representaban una lucha política en contra de la extradición y contra las políticas de Estados Unidos.

“Nosotros matábamos para tumbar la extradición”, mencionó al recordar aquellos tiempos cuando su habilidad con el gatillo lo hizo merecedor de la confianza de "El Patrón".

Jhon Jairo Velásquez, quien dice ser uno de los cuatro sicarios de Pablo Escobar que aún viven (El Arete, El Mugre y Dandeny Muñoz son los otros tres), pasó 23 años tras las rejas por delitos de narcotráfico, obtuvo la libertad en 2014 y actualmente dice ser consultor sobre temas de narcotráfico, además de promover su libro Sobreviviendo a Pablo.

Lo que mata y es legal

Destacó que el gran golpe que cualquier gobierno podría dar a los cártel del traficantes, es la legalización de las drogas.

Pese a los daños que la cocaína pudiera representa para la salud de quienes la consumen, insistió que se debe legalizar para acabar con el problema de violencia que azotan a los países que la producen, distribuyen y consumen.

Y recalcó: “El azúcar mata, la sal mata, las motocicletas matan como un berraco, los automóviles matan, los aviones matan, el whisky mata, el cigarrillo mata, la marihuana, la cripa mata, la cocaína mata... hay que legalizarla y se acaba un problema muy grande”.


Explica que el principal obstáculo para ello es Estados Unidos, que aunque sí legaliza la marihuana porque ya la cultivan y pueden quedarse con las ganancias que genera su venta, no lo harán con la coca, porque la planta solo crece en Colombia, Perú y Bolivia, y utilizan la guerra contra las drogas como pretexto para intervenir a los países del resto de América.

La decepción por "El Chapo"

Cuando se enteró de la forma en que las autoridades dieron con el paradero de Joaquín “El Chapo” Guzmán para recapturarlo, dijo sentirse decepcionado del capo mexicano.

“Pensé que ‘El Chapo’ era disciplinado, pero solo es un gran bandido”, mencionó.

Asegura que el “El Chapo”, por andar de enamorado, no volverá a ser libre; vivirá aislado en una prisión de máxima seguridad de Estados Unidos.

“No volverá a tener contacto con una mujer”, mencionó. “Tendrá que vivir del recuerdo, de su amor por Kate”.

“Popeye” defendió a Kate del Castillo, quien fue el vínculo para la recaptura del capo, al señalar que la actriz mexicana lo vio como un producto cinematográfico.

Los insultos a Trump

Cuando el nombre del candidato a la presidencia de Estados Unidos se mencionó durante la plática, “Popeye” despotricó: “Donald Trump es un perro miserable, es un maldito lleno de dinero, lleno de odio”.

Considera que si Trump llega a la Casa Blanca lo primero que caerá será la bolsa de valores y “el imperio”, así como el Romano, entrará en decandencia

El hombre que reconoce ser un asesino se justifica al decir que es un honor ser narco comparándolo con la clase de políticos corruptos que hay en Colombia.

Dice estar arrepentido por la muerte de muchas personas, principalmente el de mujeres y el de Luis Carlos Galán, quien fuera candidato a la presidencia de Colombia asesinado en 1989. Pero sigue considerándose un mafioso y presume de su tatuaje en el antebrazo con la leyenda: “El general de la mafia”.

Sabe que más de uno quisiera verlo muerto y por ello vive con precauciones, pero sin ocultarse.

“A mi me tienen que matar de bala y no de miedo”, agregó “De 30 balazos en un semáforo, como tiene que morir un mafioso”.

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