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Tiroteo en UCLA: "Pensábamos que iba a ser una masacre"

A oscuras, atrincherados y en silencio, los estudiantes y los empleados de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) esperaron asustados a que la policía diera por controlado un tiroteo en el campus que a muchos les hizo recordar tragedias de los últimos años.
1 Jun 2016 – 6:56 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La comunidad de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) vivió este miércoles una pesadilla durante el par de horas que duró la emergencia por el tiroteo en el campus en el que fallecieron dos hombres, una situación que se vivió con angustia en las aulas donde muchos recordaron sucesos como el ataque terrorista en San Bernardino.

El incidente resultó ser un homicidio-suicidio ocurrido en una pequeña oficina de la escuela de Ingeniería, cuyas causas aún no han trascendido.

Desde que entró en vigor la alerta policial poco antes de las 10 de la mañana, el campus se convirtió en una prisión tomada por centenares de agentes, equipos SWAT y de desactivación de explosivos, que peinaban la zona en busca de un posible atacante armado que nunca apareció.

Como parte del plan de emergencia, se avisó a los estudiantes y al personal educativo para que buscaran refugio y bloquearan los accesos a las estancias donde estuvieran. Algunos usaron cinturones, otros sillas o material estudio, luego permanecieron allí, escondidos pegados al teléfono sin saber muy bien qué estaba ocurriendo.



"Pensé en San Bernardino"

“Cuando me enteré de que había un tiroteo me acordé de (los casos de) San Bernardino, Virgina Tech, Columbine. Pensábamos que iba a ser una masacre", declaró Alee Damian, de 21 años y estudiante de Economía y Contabilidad, a Univision Los Ángeles.

A Damian le agarró la alerta en un salón de clases ubicado a una cuadra del lugar del tiroteo. Ella y sus compañeros se atrincheraron. Usaron un proyector y una mesa para obstruir la puerta, apagaron las luces y se pusieron a cubierto. Algunos se refugiaron bajo unas sillas, otros contra una pared.

“Nosotros nunca escuchamos los disparos, pero las publicaciones en las redes, la televisión y los mensajes de texto nos alteraban los nervios. Había muchos rumores, se decía que eran muchas personas (con armas) y eso nos asustaba mucho más”, contó la estudiante.

Varios alumnos comenzaron a llorar, surgió el pánico. Uno de ellos, comentó Damian, se planteó salir huyendo cuanto antes, pero una maestra logró convencerle de que se quedara donde estaba.


Unidades policiales armadas recorrían las instalaciones. En el exterior, poco a poco se permitía la salida de algunas personas. Avanzaban con las manos arriba, despacio, y se les obligaba a arrodillarse de espaldas. Tenían que ser cacheados. Las autoridades no sabían a quién estaban buscando y extremaban las precauciones.

Los rumores hicieron que algunos estudiantes se tiraran al suelo en una de las estancias cuando creyeron que un pistolero estaba recorriendo los pasillos, otros trataban de guardar silencio.

“Alguien tocó a la puerta, no le abrimos. La policía había indicado que nos mantuviéramos encerrados y con las luces apagadas. Todos estábamos llorando, asustados”, confesó Liz del Río Ruiz, de 26 años que cursa Medicina y estaba con su hermana por el campus cuando supo del tiroteo.

“Corrimos de vuelta al cuarto y varios estudiantes también entraron. Éramos alrededor de diez. Usamos sillas y movimos un sillón para cubrir la puerta”, describió la joven.

"Seguimos en silencio esperando que esto acabe"

Isaura Rivera, una veterana estudiante de Ciencias Políticas, explicó a Univision que los mensajes que envió a su hija hicieron que lograra mantener la calma. La mujer quedó encerrada junto con 8 personas más en una sala de lectura de la biblioteca Charles E. Young Research Library, a oscuras y en silencio.

"El concepto del tiempo cambia completamente", manifestó Rivera. De afuera llegaba solo el ruido de los helicópteros, las voces de los agentes.

Era la segunda vez que a Rivera le tocaba de cerca una balacera escolar. En 2013 ella era estudiante en Santa Monica College cuando en junio un joven, tras una trifulca familiar, fue hasta ese campus y comenzó a disparar indiscriminadamente. Fallecieron siete personas.

Por un momento, la mujer pensó en la graduación del 12 de junio, en la ilusión que le hacía estar allí. Quedaban muy pocos días, están en plenos exámenes finales. Pronto escribió a su hija para decirle "te quiero", para contarle que estaba bien.

"Seguimos en silencio esperando que esto acabe", escribió Rivera.

Finalmente poco después del mediodía la policía daba por concluida la alerta y se levantaba el encierro. El campus poco a poco recobraba su vida. Con el susto en el cuerpo unos y otros buscaron la salida. La jornada había concluido antes de tiempo. La universidad decidió cerrar sus puertas hasta el jueves con la esperanza de que todo vuelva a la normalidad.


Las imágenes de la emergencia por tiroteo en UCLA

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