null: nullpx
Actividad de Pandillas

Policías y pandilleros: la doble vida de agentes en Los Ángeles para atacar, intimidar y alentar balaceras

En 1971, el Sheriff de Los Ángeles descubrió la primera banda secreta formada por agentes blancos, los 'Little Devils'. A lo largo de los años la institución ha ido detectando juntas clandestinas en las que se pactan ascensos, se ocultan crímenes y se ejerce control sobre otros oficiales. La más reciente ha surgido en Compton, encendiendo las alarmas.
26 Jul 2018 – 5:15 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Debajo de sus uniformes de policía hay tatuajes de calaveras, armas de fuego y números que pasarían desapercibidos. Se trata, sin embargo, de símbolos que los identifican como miembros de pandillas secretas en las que solo hay agentes policiales.

Desde hace varios años estos grupos operan en Los Ángeles tal como las bandas callejeras que ellos mismos combaten. Como en cualquier pandilla, también tienen códigos, reglas y rituales de iniciación. En su caso, su ingreso "se gana" a través de ataques violentos, favores sexuales o su complicidad en actos de corrupción.

El sheriff del condado de Los Ángeles (LASD), el departamento de alguaciles más grande de Estados Unidos, ha tenido a estas 'clicas' bajo el radar desde hace 40 años y ahora, en un intento por detectarlos lo antes posible, revisa cada uno de los tatuajes que tienen plasmados sus 18,000 agentes y empleados.

A los 'Little Devils', una violenta agrupación de oficiales que se formó en 1971 en la estación del sheriff del Este de Los Ángeles y que se extendió a sectores que entonces tenían más agentes blancos, le siguieron varias otras bandas que –según reportes de prensa y del mismo Sheriff– han abonado a una subcultura en la que se pactan ascensos, se ocultan crímenes y se ejerce control sobre otros uniformados y la institución.

A lo largo de los años se han reportado estas pandillas dentro del Sheriff angelino: Vikings, Pirates, Rattlesnakes, Cavemen, Grim Reapers, Regulators, Banditos, 2000 Boys, 3000 Boys y Jump Out Boys.

Un juez federal analizó una demanda colectiva hace casi 30 años contra dicho departamento y describió a uno de los grupos más infames, los Lynwood Vikings, como "una pandilla supremacista blanca y neonazi", tras descubrir que algunos miembros participaron en acciones ilícitas por motivos raciales.

En 1996, el condado pagó 9 millones de dólares en multas y costos de capacitación para resolver múltiples litigios, pero con eso no terminaron los dolores de cabeza. El sheriff continuó despidiendo a decenas de oficiales que tenían tatuajes similares, seguían códigos que ellos mismos elaboraron, agredieron a compañeros y detenidos, desobedecieron a sus superiores y se cubrieron las espaldas.

Algunos agentes han declarado a la prensa que estas agrupaciones surgen por camaradería, para brindar apoyo emocional en una profesión de alto riesgo, como símbolo de orgullo y para motivarse a dar lo mejor de sí. Pero el sheriff ha tomado medidas enérgicas contra los que crean estas organizaciones secretas con las que tratan de evitar que empañen la reputación y aliente una cultura violenta en la institución.

Policías con tatuaje de calavera

Este mes se descubrió que unos 20 oficiales en la estación del sheriff en Compton, una ciudad asediada por la violencia de pandillas como Bloods y Crips, estarían detrás de un nuevo grupo clandestino cuyo nombre aún no ha sido identificado.

La revelación fue hecha por uno de sus presuntos miembros, el oficial Samuel Aldama, quien ante un tribunal mostró un tatuaje en su pantorrilla. Se trata del dibujo de una calavera con un casco militar, un rifle, llamas y las letras 'CPT'. Según él, las siglas significan Compton, el barrio donde creció.

Aldama aceptó que entre 10 y 20 uniformados tienen esa imagen en alguna parte de su cuerpo, pero negó que se trate de alguna cofradía que opere en las sombras. También contó que se hizo el tatuaje en junio de 2016, dos meses antes de que se viera involucrado en el tiroteo en el que murió el afroamericano Donta Taylor.

Al testificar por una demanda presentada por la familia de Taylor, el oficial aseguró que el requisito para ganarse dicho tatuaje era "trabajar duro" efectuando arrestos y respondiendo a los reportes de la comunidad. Él detalló que cuando los agentes determinaban que alguien era merecedor de llevar la insignia le daban la información del tatuador que se lo haría.

La querella alega que la muerte de Taylor, quien fue impactado por seis disparos, tuvo motivos raciales. Por eso el abogado de la familia, John Sweeney, le preguntó en la corte al oficial Aldama: "¿Tienes malos sentimientos hacia los afroamericanos?". Este permaneció callado durante varios segundos y respondió: "Sí, señor".

Después aclaró que en realidad los respetaba porque creció en Compton, donde el 33% de la población es negra. "No tengo ningún mal sentimiento (…) No entendí la pregunta", expresó.

Para el abogado Sweeney no hay duda de que Aldama y otros policías están en "una clica violenta".

Una investigación sobre la muerte de Taylor que realizó la Fiscalía del condado Los Ángeles determinó que Aldama y su compañero Mizrain Orrego actuaron debidamente al dispararle fatalmente a este hombre negro. Por un motivo aún desconocido, Aldama ha dejado de patrullar, pero continúa en la estación. Mientras que Orrego fue despedido por un caso no relacionado del cual no se han publicado detalles.

Las declaraciones de Aldama volvieron a encender las alarmas en el departamento y un integrante de la Comisión de Supervisión Civil del Sheriff, Hernán Vera, ha pedido que se investigue a los alguaciles de Compton argumentando que "no es el tipo de cultura" que se debe fomentar dentro del LASD.

El Sheriff no comentó sobre estas acusaciones citando que se trata de un litigio pendiente, aunque señaló que si bien los oficiales tienen la libertad de hacerse cualquier tatuaje no tolera a los malos elementos. "Cuando se trata de su conducta y el uso de tácticas, contamos con múltiples sistemas de revisión y rendición de cuentas tanto interna como externamente", señaló.

Los '3000' que amenazaron al FBI

El caso contra agentes del Sheriff que agredieron a reclusos, mintieron para encubrir esas golpizas y obstruyeron una investigación del FBI, el cual resultó en la condena de más de 20 funcionarios, incluido el exjefe de ese departamento, Lee Baca, estalló tras revelarse que había una junta secreta de oficiales llamada '3000 Boys'.

Así se denominaban porque vigilaban el tercer piso de la Cárcel Central de Hombres, en el centro de Los Ángeles, una de las secciones con los reclusos más violentos.

Se supo de ellos tras descubrirse que seis integrantes golpearon a dos policías en una fiesta de Navidad en 2010. Una investigación interna descubrió que estos tenían las características de una pandilla callejera, incluyendo señales con tres dedos de sus manos, refiriéndose al nombre de su banda.

Tenían tatuado el número '3000' y un código de barras en la nuca. Entre 2006 y 2010, el tercer piso de esa cárcel registró 437 incidentes de uso de fuerza, el mayor de toda la prisión.

Durante su campaña electoral en 2014, Jim McDonnell, actual jefe del LASD, dijo que había escuchado relatos de oficiales que tenían que "ganarse la tinta (del tatuaje que los hacía parte de una banda) atacando brutalmente" a los presos en ese penal. Otra cofradía operaba en el segundo piso de la cárcel y se llamaba '2000 Boys'.

En esa celebración navideña para empleados de la cárcel, seis integrantes de los '3000 Boys' atacaron a golpes y patadas a dos colegas frente a un salón de banquetes en Montebello, en el este del condado de Los Ángeles. Las víctimas aparentemente se burlaron por la lentitud con la cual estos movían a los reos en su unidad. En la primavera de 2011, esos uniformados fueron despedidos de la agencia.

Después de ese incidente se supo que el grupo agredió brutalmente a los reos en la Cárcel Central para Hombres para ganar el respeto de sus colegas y mantener el control de la sección.

"Me patearon varias veces y me golpearon con lámparas y con todo lo que pudieron", denunció Evans Tutt, uno de los reos atacados por la banda y cuyo testimonio se usó para procesar al grupo. En ese ataque, Tutt, un joven negro, terminó con una nariz fracturada, dientes rotos y varios golpes.

También se supo que los '3000 Boys' ignoraban las órdenes de sus supervisores y preferían obedecer a los vigilantes de más antigüedad a quienes les decían 'OG', abreviatura de 'Original Gangster'(Auténtico Mafioso).

Cuando el FBI tomó el caso se topó con oficiales que incluso amenazaron a los detectives federales y cambiaron de celda a uno de los reos que era testigo clave. La madeja llegó hasta la jefatura del LASD. Al final se hicieron reformas al sistema carcelario del condado, el cual alberga a unos 15,000 presos, y cambió el liderazgo del Sheriff.

"Somos perros alfa"

En 2013, el Sheriff despidió a siete policías tras descubrir que formaron una pandilla oculta llamada 'Jump Out Boys' –paradójicamente– dentro de un equipo antipandillas. A estos les gustaba usar sus armas y, de hecho, cada vez que alguien se involucraba en una balacera lo condecoraban modificando su tatuaje distintivo.

Las prioridades de esta banda eran realizar un patrullaje agresivo y decomisar armas a los pandilleros.

Así era el 'credo' que la banda elaboró: "Somos perros alfa que piensan y actúan como el lobo (delincuentes), pero nunca se vuelven lobos (…) No tenemos miedo de ensuciarnos las manos (…) a veces (los integrantes) necesitan hacer cosas que no quieren para llegar a donde quieren estar".

Estos oficiales se tatuaron la imagen de una calavera grande con una mueca, ojos rojos y un pañuelo sobre el cráneo con las siglas OSS, por 'Operation Safe Street' (la operación para combatir las pandillas). Una mano esquelética sujetaba un revólver, al que le agregaban humo si el oficial ya había estado en al menos un tiroteo.

Uno de los integrantes de los 'Jump Out Boys' declaró entonces al diario Los Angeles Times que su intención era promover el trabajo duro y la valentía, y negó que estos hayan hecho algo malo.

El Sheriff los investigó sin encontrar que estos hubieran cometido algún crimen, pero los despidió por su "admiración" a las balaceras, que –bajo su política– deben ser el último recurso que usen sus oficiales.

Los 'Banditos' que pedían favores sexuales

La agente Guadalupe López, que de 2011 a 2014 estuvo en la estación del Sheriff en el Este de Los Ángeles, aseguró que varias veces temió por su vida y no precisamente en su labor protegiendo a la comunidad. Ella relató en una demanda que sus colegas la agredieron y amenazaron.

Según la denuncia, un oficial la azotó contra la pared mientras sostenía una escopeta cargada, otro agente la forzó a que su patrulla saliera de la carretera, las llantas de su auto fueron pinchadas y finalmente, en abril de 2013, una rata muerta apareció debajo de la puerta del conductor de su vehículo.

López aseguró que fue excluida, amenazada y hostigada porque no quiso hacer favores sexuales para ingresar al grupo secreto 'Banditos', en el que supuestamente había 80 uniformados de esa estación.

Esta mujer, quien durante siete años fue vigilante en cárceles del condado, alegó que al llegar a la oficina del Este de Los Ángeles su oficial de entrenamiento, un líder de la banda al que apodaban el 'Padrino' le pidió cumplir con las "tradiciones y rituales de iniciación", refiriéndose a tener relaciones sexuales.

Ella denunció que le mostraron fotos de mujeres policía que aceptaron las exigencias de la clica.

La oficial López afirmó que los 'Banditos' tienen tatuajes de la figura de un esqueleto con un sombrero, una carrillera y una pistola. Los novatos son llamados 'prospectos' o 'cachorros'. La demandante aseguró que el grupo busca "ejercer control sobre la estación del Este de Los Ángeles, sus agentes y operaciones".

La demanda interpuesta por López argumenta que ella "les notificó (a los 'Banditos') que no estaba interesada en la fiesta y que la familia, la carrera y la educación eran sus prioridades".

Esta querella se resolvió en un acuerdo extrajudicial que se alcanzó en 2014 y cuyos detalles no han sido revelados.

Mira también:


También son ellas: el rostro femenino (pero igual de violento) de la pandilla Mara Salvatrucha (fotos)

Loading
Cargando galería

Más contenido de tu interés