La última conversación entre Pierre Ronal Bel y su hijo terminó con una frase que el padre no ha podido olvidar: “Papá, ya voy para la casa”. Minutos después, el teléfono del joven quedó fuera de servicio.
“Las políticas del gobierno mataron a mi hijo”: padre del haitiano que murió tras perder el TPS
Tras perder su protección migratoria y portar un monitor electrónico, Pierre Damas Bel, de 20 años, murió atropellado por un camión. Su padre reveló a N+ Univision las horas previas a su muerte y recordó la última conversación tuvieron.
Pierre Damas Bel, un inmigrante haitiano de 20 años que soñaba con ser médico, murió el 31 de agosto tras ser atropellado por un camión, en un caso que su familia atribuye a un posible suicidio después de que perdiera el Estatus de Protección Temporal ( TPS) y comenzara a portar un dispositivo electrónico de localización.
La muerte ocurrió en medio del fin del amparo migratorio para los haitianos en Estados Unidos, cuya cancelación entró en vigor de manera definitiva el 27 de julio de 2026, después de que se levantaran las restricciones impuestas previamente por jueces.
Para el padre del joven, la presión que enfrentaba su hijo estuvo marcada por su situación migratoria y el brazalete que debía portar mientras avanzaba su proceso de deportación.
La última llamada de Pierre Damas Bel
Pierre Ronal Bel relató en entrevista con N+ Univision que habló con su hijo cuando este conducía solo y le expresó que sentía que estaba perdiendo el control.
“Lo llamé y le pregunté dónde estaba. Me dijo que estaba conduciendo solo y que sentía que se estaba volviendo loco. Le dije: 'Por favor, regresa a casa'. Me respondió : 'Estoy en camino, papá'”. Me dijo que estaba de camino, pero puso la llamada en silencio”, dijo el padre.
Ante la preocupación, Bel pidió a su hijo que activara una videollamada. El joven respondió y apareció dentro de su automóvil. La comunicación terminó poco antes de que el padre llevara a otro de sus hijos a la escuela.
“Fue entonces cuando le pedí hacer una videollamada con él. Contestó y lo vi dentro de su carro. Me dijo nuevamente: 'Papá, ya voy para la casa'. Entonces colgué el teléfono porque tenía que llevar a mi otro hijo a la escuela. Colgué a las 8:03 de la mañana y, desde las 8:05 a. m., su teléfono quedó fuera de servicio”, afirmó el padre.
El monitor de tobillo hacía ver al joven como un criminal
La situación migratoria también había alterado la vida cotidiana del joven, según el relato de su padre. Pierre Damas Bel acudía con frecuencia a un c entro de inmigración cercano y llevaba un monitor electrónico en el tobillo.
“Casi todos los días solía ir a un centro de inmigración que estaba cerca. El monitor de tobillo era un problema muy grande para él… me dijo que incluso sus amigos se negaban a hablar con él porque creían que era un criminal”, aseguró.
A principios de agosto, ciudadanos haitianos en Estados Unidos comenzaron a ser citados ante oficinas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ( ICE) para la colocación de brazaletes electrónicos mientras continuaban sus procesos de deportación.
El TPS para Haití había llegado oficialmente a su fin el 31 de marzo de 2025, pero distintas restricciones judiciales habían impedido que su cancelación tuviera efectos definitivos. Con el levantamiento de esas medidas, el 27 de julio de 2026 terminó el amparo de manera irreversible.
Padre de joven haitiano acusa a políticas migratorias por la muerte de su hijo
Para el padre, la muerte de su hijo no puede separarse de las circunstancias que atravesaba desde que perdió su protección migratoria. Con la voz quebrada, responsabilizó directamente a las políticas migratorias del gobierno estadounidense por lo ocurrido.
“Parece que las políticas del gobierno mataron a mi hijo. Sí, lo mataron. Eso es todo lo que puedo decir. Sí, así es como me siento”, dijo.
La muerte de Pierre Damas Bel ocurrió mientras miles de haitianos en Estados Unidos enfrentaban el término de su protección migratoria y la posibilidad de procesos de detención y deportación, en un contexto en el que Haití atraviesa una emergencia humanitaria y amplias zonas permanecen bajo control de pandillas criminales.








