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Inmigración

Migrantes se autodeportan con tal de salir de una de las peores prisiones federales de EEUU, alega demanda

Prolongados periodos de encierro dentro de sus celdas, la mala alimentación, depresiones agudas y maltratos que ni siquiera reciben los criminales convictos, son algunas de las causas que están forzando a migrantes solicitantes de asilo a firmar su deportación para poder abandonar la prisión de Victorville, de acuerdo con testimonios recopilados en una demanda federal.
2 Ago 2018 – 7:54 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Todavía no le quitaban las esposas a Noé Mauricio Granados Aquino, cuando un agente le hizo saber que había llegado a una prisión federal acostumbrada a recibir y tratar con criminales. "Mientras más comida pidas, menos te daremos. Mientras más pidas que te dejemos salir, menos lo haremos", expresó el oficial sobre las reglas en la cárcel Victorville de California.

Noé, un solicitante de asilo, pisó por primera vez una penitenciaría estadounidense el 20 de julio debido a la política de 'tolerancia cero' del gobierno Trump. Alrededor de 1,000 inmigrantes han sido enviados a dicha prisión desde principios de junio como una medida provisional ante la ola de centroamericanos, incluyendo más de 2,500 menores, que se han presentado en la frontera pidiendo refugio en este país.

El testimonio de Noé y otros migrantes alojados en el Victorville Federal Correctional Complex han sido recopilados en una demanda que este miércoles interpuso la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) contra el presidente Trump y el Servicio de Aduanas y Control Fronterizo (ICE) para denunciar maltrato, negligencia médica y castigos incluso más severos de los que reciben los convictos.

Esta querella interpuesta en un tribunal federal de Los Ángeles exige "poner fin inmediatamente a estas terribles injusticias" y pide que se emita una orden judicial para que los migrantes que se encuentran en esa prisión sean trasladados "lo más pronto posible" a otra instalación no especificada. Esa cárcel, de hecho, se localiza cerca del centro de detención de migrantes en Adelanto.

"No me gusta que me traten como criminal"

Debido a que algunos de estos migrantes no soportan las condiciones en la que es considerada una de las peores prisiones federales del país, ya han pedido que los deporten, reclama ACLU.

"Muchos han expresado su deseo de ser devueltos de inmediato a sus países de origen, renunciando por completo a sus pedidos de ayuda migratoria, porque preferirían enfrentar los peligros de regresar a su país antes que ser encarcelados bajo estas terribles condiciones", cita la demanda.

Ese fue el caso de Emerson Berrios Banegas, quien planeaba pedir asilo, pero terminó aceptando que lo expulsen a su comunidad. "Firmé documentos en los que aceptaba ser deportado. No quiero regresar, pero firmé porque no me gusta que me traten como a un criminal", declaró el migrante.

Según la ACLU, los migrantes detenidos en Victorville han declarado que tienen acceso mínimo a espacios al aire libre y que incluso han pasado varios días sin pisar el patio, que la alimentación es inadecuada e insuficiente por lo cual algunos perdieron hasta 15 libras de peso en unos días y que no les ofrecen atención médica apropiada a pesar de que han expresado tener graves dolencias.

También denunciaron que tienen poca comunicación con familiares y abogados, que no se respetan sus creencias religiosas, que algunos duraron hasta dos semanas con los mismos uniformes y que ante la falta de traductores en ocasiones los propios reos han servido de intérpretes.

"Estas personas no están siendo detenidas porque están acusadas de un delito, mucho menos han sido condenadas por uno. Sin embargo, las condiciones bajo las cuales están encarcelados no son mejores que, y en algunos casos son peores, las condiciones a las que está sometida los presos", señala ACLU.

Todos estos reclamos ya los habían expresado legisladores federales, personal de esa prisión, así como organizaciones civiles pidiendo un mejor trato para esos migrantes.

La depresión de Noé

Desde el momento en que Noé Aquino llegó a la prisión de Victorville notificó en un formulario que se sentía deprimido, pero nadie se le acercó para realizarle una evaluación médica o para ofrecerle servicios de salud mental, según declaró el migrante a ACLU.

Debido al encarcelamiento, su condición se exacerbó al grado de gritar cada vez que los guardias lo regresaban a su celda. Les dijo que se sentía "muy solo" y en un momento le avisó a un oficial que estaba muy triste y deprimido, aunque este le respondió: "No puedo ayudarte ahora, quizás mañana".

Sobre los casos de Noé y otros, la ACLU señala que "la falta de un proceso adecuado de evaluación de la salud mental somete a los detenidos a un riesgo sustancial de sufrimiento y daño innecesarios".

La principal preocupación de Noé era que su familia no sabía nada de él. "Mi madre, que no sabe dónde estoy, y mis seres queridos, con quienes viajé y de quienes me separaron en la frontera; y sobre todo las cosas horribles que nos sucedieron y que provocaron que viniéramos a Estados Unidos", expresó.

Como muchos migrantes, Noé viajó hacia EEUU con un objeto religioso, una Biblia, la cual le fue confiscada tras ser arrestado por la Patrulla Fronteriza. Este hombre de arraigadas creencias cristianas no ha podido recuperarla: "pedí que me la devolvieran, pero me dijeron que no podían. He visto a otros detenidos pedir Biblias y les dijeron que no había ninguna en español". También le han negado orar en grupo.

El botón que no se debe presionar

Dervi García Pérez resultó gravemente herido después de caer de un camión durante su viaje a la frontera. Bajo custodia de la Patrulla Fronteriza, él fue llevado a un hospital, donde le administraron analgésicos. Cuando lo entrevistó la ACLU dijo que ha tenido que soportar el dolor sin nada.

También tomaba medicamentos para la gastritis, pero mencionó que se le acabaron estando detenido y que no tenía información sobre el proceso para solicitar más o ver un médico.

En Victorville, la única vía para pedir asistencia médica es un botón en las celdas y presionarlo no es precisamente el método más efectivo para hacer una cita con una enfermera o un doctor, según la demanda federal.

Por ejemplo, Roger Padilla Flores, quien sufre de gastritis, lo presionó y un guardia le dijo que esperara hasta el día siguiente para recibir tratamiento. Cuando insistió, otro oficial lo reprendió expresando "no seas tonto" y le ordenó que nunca volviera a activar dicho botón.

Jexon Rodríguez Rivera aseguró que le indicaron que no lo apretara "a menos que se esté muriendo". Otro detenido, Oscar Colindres Velásquez, atestiguó cuando un funcionario le negó atención médica a un joven al que le sangraba la nariz y le gritó que "se ocupara de eso y dejara de hacer pendejadas".

Cuando Ankush Kumar, un solicitante de asilo que llegó a Victorville el 16 de julio, reportó a través del botón que tenía un dolor "insoportable" por un cálculo renal, un guardia le dijo que esperara hasta el día siguiente para que lo viera un médico y el único paliativo que recibió en ese momento fue una toalla con agua caliente. Varias horas después de sufrimiento, Kumar fue esposado y llevado a un hospital.

La querella señala que muchos otros detenidos reportaron casos similares. Marlon Escoto Cortez le dijo a una enfermera que tenía un fuerte dolor de estómago desde hacía varios días, ella solo le tomó la presión arterial, le palpó el estómago y bromeó diciendo que "está embarazado".

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"Hombres llorando en sus camas"

A pesar de que "muchos detenidos han sufrido traumas severos en sus países de origen o en su viaje" a EEUU, les han negado tratamientos de salud mental, reclama ACLU.

Jexon Rodríguez Rivera reportó haber escuchado a "hombres llorando en sus camas" durante la noche y observado a otros en su unidad "con cicatrices por cortarse debido a la depresión y la desesperación".

El propio Jexon dijo que necesitaba hablar con un psicólogo debido a su creciente depresión y por la dificultad para enfrentar el aislamiento y la inactividad en la prisión, pero no sabía qué hacer.

Un migrante contó haber visto a un joven que se cortó los brazos y las muñecas con su navaja de afeitar.

Otro detenido identificado por su apellido, Diallo, relató que ahora padece de ansiedad, lo cual atribuye a estar encerrado en su celda sin nada más qué hacer que pensar en los suyos. Aseguró que sus ojos se enrojecieron por las noches que ha pasado en vela y reclamó que no le han brindado ayuda.

"He pasado gran parte del tiempo angustiado y preocupado por la seguridad de mi familia. Por eso, no he dormido en las últimas tres noches", contó.

Lo que dice el Buró de Prisiones

El Departamento de Justicia (DOJ) declinó comentar sobre la demanda. Por su parte, el Buró federal de Prisiones (BOP) se refirió hace unos días a las quejas contra la cárcel Victorville asegurando que ha echado mano de empleados de otras prisiones para atender la llegada de los migrantes detenidos.

También indicó que ya ha solucionado la escasez de uniformes, que ahora les ofrece ropa cada día y que cambia las sábanas de sus camas semanalmente. Así mismo, aseguró que los migrantes tienen la oportunidad de realizar actividades recreativas dentro y fuera de sus celdas.

Sobre los alimentos, solo confirmó que los sirve en el comedor de la institución.

"La afluencia de detenidos de ICE a nuestras instituciones no disminuye nuestra misión de alojar a personas en instalaciones seguras y en condiciones humanas", dijo el BOP en un comunicado enviado a Univision Noticias.

Ese panorama, sin embargo, es distinto al que relatan los migrantes, quienes aseguran que han pasado hasta cuatro días encerrados por completo en sus celdas sin siquiera poder salir a bañarse, caminar en el patio o hablar telefónicamente con sus familiares.

Debido a la mala calidad de los alimentos que les dieron, algunos perdieron entre cinco y quince libras de peso en unos días. "Puedes ver los huesos que salen de mis muñecas", expresó un migrante.

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