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Movimientos Sociales

La megamarcha proinmigrante cumple 10 años con cuentas pendientes

La marcha que hace 10 años abarrotó el centro de Los Ángeles derrotó una ley antinmigrante, pero la retórica contra los indocumentados persiste.
25 Mar 2016 – 11:51 PM EDT

Megamarcha de inmigrantes de 2006 en Los Ángeles

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Jorge Morales Almada
@Yorshmore

El 25 de marzo de 2006, hace ahora diez años, una multitudinaria manifestación abarrotó el centro de Los Ángeles al grito de "aquí estamos y no nos vamos, y si nos echan, nos regresamos” como respuesta popular a la iniciativa de ley HR-4437 que había sido Cámara de Representantes el 16 de diciembre de 2005 y que enfrentó duras críticas por considerarse que criminalizaba a las personas indocumentadas.

Aquella marcha congregó a más de medio millón de personas, según el datos del Departamento de Poicía de Los Ángeles (LAPD) -el doble según estimaciones de los organizadores- y fue el detonante de otras movilizaciones que siguieron en varias ciudades a lo largo del país y que terminaron por lograr su objetivo: frenar el proyecto legislativo impulsado por el congresista republicano Jim Sensenbrenner. La medida HR-4437 se quedó en papel mojado y nunca llegó a prosperar en el Senado.

Una década después, la retórica antinmigrante persiste y ha recobrado nueva fuerza de mano del aspirante a candidato republicano a presidir Estados Unidos Donald Trump, según señalaron a Univision en Los Ángeles algunos de los activistas que en aquel entonces coordinaron la marcha y que pertenecían a organizaciones como CHIRLA, CARECEN, Hermandad Mexicana y Vamos Unidos USA, entre otras.

Trump lleva meses recolectando apoyos de las bases republicanas con promesas de deportaciones masivas, la construcción de un muro fronterizo y descalificaciones directas a la comunidad mexicana así como a los practicantes del islam. El auge del "trumpismo" ha puesto contra las cuerdas a la propia estructura del partido republicano que se resiste a tener que aceptar al imprevisible magnate inmobiliario como su nuevo líder.

Ni siquiera Sensenbrenner, quien sigue en activo como congresista por el quinto distrito de Wisconsin respalda las aspiraciones de Trump.

"No planeo votarlo en las primarias de Wisconsin", comentó el político en declaraciones recogidas por la publicación Journal Sentinel respecto a las elecciones para elegir candidato republicano a la presidencia que se celebrarán el 5 de abril. Sensenbrenner consideró que Trump había ido demasiado lejos al proponer que se impida la entrada de los musulmanes a Estados Unidos.

Los discursos antinmigrantes de 2006 dieron pie a la gran marcha del 25 de marzo, los discursos xenófobos de 2016 se han visto seguidos por un incremento de la tensión racial en las calles y enfrentamientos violentos en mítines políticos.

Las manifestaciones de hace una década (tras la del 25 de marzo hubo movilizaciones callejeras a nivel nacional como las ocurridas el 8 de abril y el 1 de mayo) fueron insuficientes para que se concretara una reforma migratoria -la misma que aún hoy sigue sin producirse-, pero sí sentaron las bases del activismo por los derechos de los inmigrantes y fueron un empujón necesario para fortalecer el movimiento de los llamados DREAMers.


"Mi primera marcha"

La marcha del 25 de marzo de 2006 fue la primera movilización a la que Carlos Amador asistió.

En ese entonces tenía 21 años, era indocumentado al igual que sus papás y a su hermano ya lo habían deportado.

Más tarde Amador se convertiría en uno de los principales dirigentes del movimiento DREAMer que logró beneficios financieros para estudiantes indocumentados en California y que posteriormente, gracias a la presión que ejercieron a nivel nacional, el presidente Barack Obama decretara los alivios migratorios DACA y DAPA.

“A partir de esa marcha me involucré en el activismo, muchos jóvenes empezaron a involucrarse para seguir con la lucha”, comentó Amador, quien forma parte del California Immigrant Policy Center (CIPC).

Como defensor de los derechos de los inmigrantes, Amador considera que esas movilizaciones catapultaron una lucha estudiantil que tímidamente había empezado los jóvenes en colegios y universidades.

“Empezaron a salir más grupos que se conectaron con redes a nivel nacional”, recordó.

Para Amador, una década después, la retórica de aquel entonces con Sensenbrenner se está repitiendo con Donald Trump.

Para la periodista y escritora Eileen Truax, el lucha por los derechos de los inmigrantes ha sido constante desde el movimiento chicano de los 60, y la marcha del 25 de marzo de 2006 fue una respuesta a una amenaza latente.

“Cuando las cosas se radicalizan surgen este tipo de movimientos”, mencionó Truax, autora de "Dreamers", el libro que cuenta las historias de estos jóvenes en lucha.

“La marcha de hace 10 años fue un chispazo que activó algo que estos jóvenes ya venían manejando, pero sólo a nivel local”, comentó.

A partir de ahí, recordó, el movimiento DREAMer empieza a notarse más cuando resurgen los “walk outs” de la década de los 60, y toma forma a través de las redes sociales que había en aquel entonces, como MySpace y Hi5, ya que Facebook no era tan popular y Twitter apenas había sido creado ese mismo mes de marzo de 2006.

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