Inmigración Infantil

Corte de California facilita expedición de visas para niños migrantes en casos de abuso

El fiscal general de California Xavier Becerra opinó que este caso tiene implicaciones para una “porción sustancial” de los miles de niños que huyeron de la violencia en México y Centroamérica para pedir asilo en EEUU.
17 Ago 2018 – 5:15 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Después de analizar la demanda de una niña hondureña que ingresó sola a Estados Unidos en 2013 y no ha podido obtener una visa porque su padre en Centroamérica no quiso testificar en un proceso en el cual es acusado de abuso, la Corte Superior de California concluyó este jueves que en casos similares no es necesario incluir a los padres ausentes.

Este fallo facilita la expedición de visas -una vía para obtener el estatus de residente permanente- para menores indocumentados que ingresaron no acompañados al país luego de experimentar abuso, negligencia o abandono de los padres.

Los defensores legales de la niña hondureña Bianka M. argumentaron que en procesos en los que se mencionaba a un padre abusador que está en el extranjero es casi imposible que este sea parte del caso y, por ende, la remoción del menor es inminente. Un tribunal de Los Ángeles falló contra esa demanda.

Sin embargo, el veredicto de la Corte Superior de California revocó tal decisión y establece que es suficiente notificar sobre los procedimientos judiciales al padre ausente citado en la solicitud de visa.

“Siempre que el padre ausente haya recibido la notificación adecuada, la acción puede continuar incluso si el padre está fuera de la jurisdicción del tribunal y no participar”, cita el máximo órgano judicial en California.


“La acción también puede continuar independientemente de si el tribunal cree que se presentó principalmente con el propósito de obtener las protecciones contra el abuso, negligencia o abandono que proporciona la ley federal de inmigración”, agrega la corte.

A decir de la Clínica de Violencia Doméstica de la Universidad de California en Irvine (UCI), que abogó en el caso de Bianka M., la decisión de la corte de Los Ángeles puso a la niña “en la peligrosa posición de tener que negociar con el padre abusivo para protegerse de ese padre".

Además, reclamó el grupo legal, “contradice los principios fundamentales de las leyes sobre la familia y la violencia doméstica de California que priorizan los intereses del niño y exigen que los tribunales disminuyan (en lugar de aumentar) el poder del abusador”.

Para el fiscal general de California, Xavier Becerra, este caso tiene implicaciones para una “porción sustancial” de los miles de niños que huyeron de la violencia en México y Centroamérica para pedir asilo en EEUU.

No está claro cuántos menores serán beneficiados por el veredicto de la Corte Superior californiana.


La lucha de Bianka

Bianka M. nació en 2002 en Honduras. Tres años después, su madre Gladys M. se mudó a Los Ángeles, California, en busca de mejores oportunidades y dejó a la niña bajo el cuidado de una hija mayor. A pesar de la distancia, ambas mantuvieron una relación cercana. Gladys le llamaba con frecuencia y cada semana le enviaba la mitad de su sueldo.

Su padre biológico Jorge L. se separó de Gladys antes de que Bianka naciera, culminando una relación de 15 años en la cual jamás se casaron. Dejó a su familia porque no quiso reconocer a su cuarta hija. Pese a las súplicas de la madre este jamás la apoyó con su manutención.

De acuerdo con documentos de la corte, Gladys afirmó que Jorge la golpeó varias veces, incluso con el extremo de un machete, cuando estaba embarazada de Bianka.


En 2013, la niña, entonces de 10 años de edad, salió de Honduras para escapar de la violencia en su país y reunirse con su madre. Aseguró que no había nadie que pudiera cuidarla allá. Sin compañía “y sin autorización previa”, la menor cruzó la frontera entre México y EEUU, donde la detuvieron agentes migratorios. Luego de una detención breve, las autoridades la entregaron a su madre.

En una acción judicial de la familia interpuesta ante la Corte de Los Ángeles, Bianka solicitó una orden que la colocara bajo la custodia exclusiva de su madre y pidió al tribunal emitir las conclusiones que le permitan obtener una visa de “inmigrante juvenil especial”, destinada a menores abusados.

Pero la corte negó sus peticiones y, en cambio, exigió algo complicado: que solicitaran al padre en Honduras que cooperara en el caso. Aunque se le notificó a Jorge L. sobre este procedimiento, este no respondió.

“Ella (Bianka) alega que su padre, que reside en Honduras, la abandonó y que no quiere regresar a su país de origen”, citan documentos del tribunal.

Ahora Bianka podrá continuar con su proceso sin tener que buscar a su padre biológico.

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