HOUSTON, Texas- Aunque Houston presume tener una de las economías urbanas de crecimiento más acelerado del país, miles de sus residentes viven al filo de la inestabilidad financiera.
Uno de cada cinco houstonianos depende de préstamos con altos intereses, según estudio de la Universidad Rice
Un nuevo informe del Kinder Institute for Urban Research, de la Universidad de Rice, revela que el 19% de los residentes del área de Houston recurrió durante el último año a préstamos con intereses altos y condiciones poco claras, para cubrir gastos básicos como alimentos, renta y servicios; reflejo de los crecientes desequilibrios entre ingresos y costo de vida.
Un nuevo informe del Kinder Institute for Urban Research, de la Universidad de Rice, revela que cerca del 19% de los habitantes del área metropolitana recurrieron durante el último año a préstamos de alto costo para cubrir gastos básicos como alimentos, renta y servicios.
El contraste es evidente: mientras la ciudad cerró 2023 como la segunda con mayor expansión económica entre las grandes urbes de Estados Unidos, en 2024 registró la tasa de pobreza más alta del grupo, con un 21.2%.
Dependencia y poco ahorro
Esta combinación de crecimiento y desigualdad se traduce en una creciente dependencia de créditos como los préstamos de día de pago, las casas de empeño, los préstamos con título de automóvil y los adelantos de reembolso de impuestos.
Dan Potter, codirector del Centro de Investigación de Población de Houston, explicó que este tipo de financiamiento “se aprovecha de personas y familias bajo fuerte presión económica”, pues sus ingresos no alcanzan para cubrir los costos de vida.
En efecto, casi la mitad de los inquilinos dedica más del 30% de su salario a la vivienda y dos tercios carecen de ahorros suficientes para sostenerse tres meses si pierden su fuente principal de ingresos.
La investigación muestra que detrás de cada préstamo hay una necesidad inmediata: 57% de los usuarios lo usó para comprar alimentos, 51% para pagar renta o hipoteca y 47% para cubrir servicios o medicamentos.
Otro 40% destinó el dinero a emergencias como reparaciones de autos o gastos médicos. Además, cuatro de cada diez personas solicitantes recurrieron a más de un tipo de préstamo durante el año.
Brechas raciales en las deudas
Las brechas raciales y económicas acentúan el problema. El 34% de los residentes afroamericanos y el 21% de los hispanos afirmaron haber utilizado algún producto de préstamo de alto costo, frente al 10% de los blancos y el 6% de los asiáticos.
Los investigadores también hallaron que quienes fueron rechazados en solicitudes de crédito tradicional tenían casi el doble de probabilidades de recurrir a estos préstamos alternativos.
El estudio identifica un punto clave de protección financiera: disponer de ahorros equivalentes a tres meses de gastos reduce significativamente la dependencia de estos créditos.
“ Ese umbral marca una diferencia clara en la estabilidad de los hogares”, destacó Potter.
La publicación, elaborada por la investigadora Joy Njeh con datos de unas 5,000 personas del condado de Harris, sugiere que ampliar el acceso a productos financieros más seguros y fomentar el ahorro de emergencia podrían disminuir la vulnerabilidad de miles de familias que hoy dependen de opciones costosas para sobrevivir.

















