Entre camiones y cajas, Jorge Espinal revisa una a una las frutas y verduras que terminarán en la mesa de cientos de familias, muchas de ellas hispanas: "Tenemos unas lechugas que están bien bonitas", dice mientras selecciona los productos.
Las frutas y verduras que los mercados iban a tirar ahora alimentan a cientos de familias en Nueva York
En medio del alto costo de la vida, comprar frutas y verduras frescas puede convertirse en una decisión difícil para algunas familias. En Nueva York, una organización sin fines de lucro busca que estos alimentos lleguen a quienes más los necesitan
Espinal es fundador de Verde Vida, una organización que recupera alimentos en buenas condiciones que ya no pueden ser comercializados por los mayoristas debido al exceso de producto.
La cantidad que logran distribuir depende de las familias que acuden a recibir los alimentos. "A veces podemos tener 300 hasta 350 familias que llegan a recoger el producto para su familia", explica Espinal.
La labor comienza en un mercado mayorista del Bronx. Ahí, comerciantes colaboran con Verde Vida al entregar productos que todavía pueden consumirse, pero que ya no tienen salida comercial.
Espinal conoce bien que no todo lo que parece aprovechable puede llegar a las familias. Mientras revisa los alimentos, descarta aquellos que ya están demasiado maduros o deteriorados.
"Está buena... sí está bien suave podría poner mi mano adentro y no sirve", explica al revisar una sandía.
Después de la selección, los alimentos son cargados en un camión y trasladados hasta una escuela del Bronx o del Alto Manhattan, donde Verde Vida realiza la distribución. El trabajo ocurre en zonas donde, de acuerdo con Espinal, existe una importante inseguridad alimentaria.
Feeding America reporta que 47.9 millones de personas viven en hogares con inseguridad alimentaria. En Nueva York, la crisis afectaría principalmente a los niños y tendría especial impacto en el Bronx.
La situación se da además en un contexto de presión sobre el costo de vida. El precio promedio del galón de gasolina se ubica en 4.43 dólares y analistas esperan que aumente debido al conflicto en Medio Oriente.
Para las familias que reciben los alimentos, el apoyo representa una diferencia concreta en medio de esa presión económica: "Me ayuda para bien porque si me lo regalan aquí ya no tengo que comprarlo, y para la economía como está tan cara", dice Petra Osorio, una de las beneficiarias.
Para Ana Almanzar, además, tener acceso a frutas y verduras frescas está relacionado directamente con su salud: "Qué bueno para la diabetes y la presión alta todos estos vegetales", cuenta.
Verde Vida distribuye los alimentos cuatro veces al mes y llega a cuatro escuelas. La operación depende también del trabajo de voluntarios, que ayudan a organizar y entregar los productos.
La organización busca que el proceso sea accesible para las familias y que la entrega se realice sin preguntas. También intenta que recibir ayuda alimentaria no sea una experiencia marcada por la dificultad económica, sino un momento más agradable.
Familias pueden escoger los alimentos que saben cocinar
Uno de los elementos que distingue la dinámica de Verde Vida es que las familias no reciben una bolsa previamente preparada. En lugar de eso, pueden elegir los productos que conocen y que saben cómo preparar.
La modalidad permite que quienes acuden a la distribución tengan mayor participación en la selección de los alimentos que llevarán a casa.
La entrega forma parte de las actividades de la organización durante el mes de concientización sobre el hambre, en un momento en que el costo de distintos productos y servicios representa una presión adicional para los hogares.
Para quienes llegan a recibir las frutas y verduras, la posibilidad de elegir alimentos frescos se suma así a una ayuda que busca responder a una necesidad básica: llevar comida a la mesa.








