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Asesinatos

A un año de la masacre en Gage Park, abogados y familiares hablan del crimen que conmocionó a Chicago

A principios de febrero de 2016 ocurrió un crimen que sacudió a la Ciudad de los Vientos. Tres generaciones de una familia mexicana fueron asesinadas a sangre fría dentro de su propio hogar. Entre las víctimas estaban dos menores de 13 y 10 años de edad. Los presuntos asesinos, según la fiscalía, serían el primo de los niños y su novia.
4 Feb 2017 – 10:12 PM EST

Por Jazmin Beltrán

CHICAGO, Illinois. A un año de la masacre en el barrio de Gage Park, al sur de Chicago, en la que tres generaciones de una misma familia mexicana fueron asesinadas adentro de su propio hogar, familiares de las víctimas todavía están tratando de encontrarle sentido a lo ocurrido.

"Yo no creía que era él… tarde bastante tiempo en creer”, cuenta Armando Cruz, padre de Alexis y Leonardo, de 10 y 13 años de edad, quienes fueron asesinados, según la fiscalía, a manos de su propio primo Diego Uribe Cruz, de 22 años.

Uribe Cruz también está acusado de asesinar a María Martínez, de 32 años, esposa de Armando y madre de los menores muertos, al hermano de María, Noé Martinez Jr., de 38 años, y a sus padres, Noé Martínez Sr., de 62 años de edad, y Rosaura Martínez, de 58 años de edad.

“Me abrazaba, lloraba, me decía que todo iba a estar bien. Me besaba la frente… lloró sobre los cuerpos de mis hijos. ¡Qué cinismo! ¡Qué sangre tan fría!”, cuenta Cruz desde Morelos, México, sobre lo sucedido en febrero de 2016.


Tras perder a sus padres, hermanos y sobrinos, Violeta Martínez también habló desde Guanajuato, México, y cuenta que para sobrellevar la tragedia se ha acercado más a Dios.

“La fe ha sido mi consuelo para tratar de encontrar ganas de seguir", cuenta Martínez, la única hija de esa familia que queda con vida.

"Fue una impresión muy grande. No me lo esperaba, me dio tristeza y coraje, porque los niños querían mucho a su primo", relató sobre el momento en el cual se enteró que Uribe Cruz estaba acusado de matar a sus familiares.

El 4 de febrero de 2016, agentes del Departamento de Policía de Chicago encontraron una macabra escena al interior de la vivienda localizada en el 5708 sur de la avenida California.

Los cuerpos de cuatro adultos y dos niños menores de edad habían sido brutalmente asesinados. Una de las víctimas, María, había sido baleada en varias ocasiones en la cabeza. Los demás cuerpos encontrados, incluidos los niños, habían sido apuñalados en múltiples ocasiones, decenas de veces.

El Departamento de Policía declaró en su momento que se trataba de un caso aislado y no uno al azar en el que la casa fue el objetivo específico del ataque.


Los que quedaron atrás
Armando se enteró vía telefónica de que su familia había sido asesinada. En ese momento se encontraba en México esperando el trámite de su residencia a Estados Unidos y relata que el 2 de febrero de 2016 llamó varias veces a su familia por teléfono, pero que no recibió respuesta.

“Estuve marcando y nada. El miércoles 3 (llamé) todo el día desde el trabajo…”, recuerda el padre de los niños, quien asegura que fue así como se dio cuenta de que “algo no estaba bien”.

Por su parte, Violeta también recuerda lo que sintió tras recibir la terrible noticia. “Yo tenía a mis padres, a mis hermanos y de un día para otro yo ya no tengo nada... yo ya no tengo nada”, cuenta Violeta.


Gracias a que se les concedieron visas humanitarias, Cruz y Martínez viajaron por separado a Chicago para identificar los cuerpos de sus familiares. Fuera del hogar donde vivía su familia encontraron seis cruces blancas con fotos de sus seres queridos, un mar de veladoras, flores y muñecos de peluches.

Después del funeral en el que los féretros fueron ordenados por orden cronológico y se les despidió con música regional mexicana, Armando y Violeta repatriaron los cuerpos de sus seres queridos a Morelos y Guanajuato, respectivamente, y regresaron a México con más preguntas que respuestas.


Tres meses después, el 19 de mayo de 2016, autoridades anunciaron que habían detenido a dos personas de interés en el caso.

Ese día, la fiscalía acusó a Diego Uribe Cruz, de 22 años, sobrino de Armando, de haber matado a las seis personas. De acuerdo con la fiscalía, la novia de Uribe Cruz, Jafeth Ramos de 19 año de edad, había sido su cómplice.

Su último día de vida
El 2 de febrero de 2016 comenzó como un día cualquiera para la familia Martínez.

Noé Martínez Jr. salió a comprar tamales y champurrado en el restaurante Manolo’s Tamales, ubicado a poco distancia de su casa y a donde acudía a menudo.

En esta ocasión lo acompañaron su hermana María y sus sobrinos, Leonardo y Alexis, para ayudarle con las bolsas de tamales y galones de champurrado que compró para llevar a su trabajo en el Aeropuerto O’Hare. Martínez Jr. se había sacado el muñequito en la rosca de Reyes y el Día de la Candelaria, como dicta la tradición, le tocaba llevar los tamales a su trabajo.


Según la fiscalía del Condado Cook, al regresar a su casa, la familia recibió a Uribe Cruz y a su novia. La visita era algo común, ya que habían compartido muchos momentos gratos e incluso habían pasado las fiestas decembrinas juntos.

Según relata la fiscalía, después de cenar, Uribe Cruz le pidió a María subir al segundo piso. Ramos los acompañó. Una vez allí, Uribe Cruz le apuntó con una pistola a Maria y le exigió dinero. Cuando la mujer se negó, se desató un altercado físico y Uribe Cruz la baleó en la cabeza.

De acuerdo con los fiscales, al escuchar los disparos, Noé Martínez Jr. subió al segundo piso para ver lo que ocurría. Ahí, Uribe Cruz lo golpeó con la pistola, lo ahorcó, le dio varios puñetazos y posteriormente lo mató a puñaladas.


La abuela de los niños subió las escaleras y amenazó con llamar a la policía. De acuerdo con la fiscalía, Uribe Cruz lanzó a la mujer por las escaleras y después bajo a la cocina por cuchillos y la apuñaló en 45 ocasiones, hasta dejarla sin vida.

Acto seguido, los acusados obligaron a los menores Leonardo y Alexis a mostrarles dónde estaba el dinero y otros artículos de valor.

Según los fiscales, Ramos, quien pesa 100 libras, obligó a Leonardo a que cargara la bolsa con los artículos robados porque le parecía demasiado pesada para ella.

Después, Uribe Cruz llevó a punta de cuchillo a su primo de 10 años al sótano donde lo apuñaló en el pecho. En una declaración, Ramos asegura que escuchó los gritos de Alexis y que Uribe Cruz regresó solo al primer piso.

Según una declaración obtenida por las autoridades, cuando Leonardo, quien estaba temblando de miedo, preguntó qué había pasado con su hermanito, Uribe Cruz le dijo que Alexis estaba bien y lo mandó que viera hacia una puerta para ver si llegaba su abuelo.

De acuerdo con los fiscales, cuando Leonardo se volteó para mirar hacia afuera por una ventana, Uribe cruz lo apuñaló repetidamente mientras que el menor gritaba: “Por favor no, por favor no. Solamente quiero vivir.


A las 6:45 pm, Noé Martínez Sr. regresó a su hogar y fue la última víctima de la masacre.

Según la fiscalía, Uribe Cruz y Ramos intentaron borrar cualquier huella que los implicará en el crimen. La pareja limpió la casa y se deshizo de la pistola. De acuerdo con los fiscales, Un día después de los asesinatos, Uribe Cruz se presentó a trabajar con heridas y rasguños, y le dijo a sus compañeros que lo habían golpeado tres hombres.

Según una declaración de Uribe Cruz a la fiscalía, él refirió que la pareja robó celulares, una consola de Xbox, una alcancía y joyas que empeñaron por 150 dólares.

Con los 500 dólares que en total obtuvieron con el robo, compraron leche y pañales para su hijo de un año, agregó la fiscalía.

Muestras de ADN le habrían delatado
De acuerdo con los investigadores del caso, gracias al ADN encontrado en las uñas de María fue como los detectives se dieron cuenta de que Diego habría estado implicado en el homicidio.

"Él tenía rasguños en el cuello. Hubo un pleito y ella se defendió", dijo Osvaldo Valdés, uno de los detectives del caso. Esa prueba, agregó Valdés, fue la que condujo a los investigadores a concluir "que fue él quien le hizo esto a la familia".


"Inicialmente intentó robarles dinero pero (este primer delito) se convirtió en un múltiple homicidio", dijo Eddie Johnson, superintendente de la policía.

De acuerdo a Johnson, en la casa de las víctimas también se encontró sangre de Uribe que las autoridades descubrieron en la parte trasera de la casa.

Según explicaron los detectives, Ramos habría actuado como cómplice al intentar borrar las huellas del crimen.

"Ella limpió (la escena), también agarró los teléfonos y ayudó a encontrar dinero, joyas. Ella estuvo ahí todo el tiempo”, dijo Valdés.

Según la fiscalía, en una declaración Uribe Cruz dijo que tenía coraje con su tía María por la manera en la que había tratado a su tío Armando.

Al momento de los asesinatos, Armando y María estaban separados.


Un año después
Uribe Cruz y Ramos enfrentan seis cargos de asesinato en primer grado cada uno.

Margaret Domin, abogada de Uribe Cruz, dijo a Univision Chicago que prefería no comentar sobre el caso para evitar perjudicar la defensa de su cliente.

Por otra parte, el día del aniversario luctuoso, James Fryman, abogado de Ramos, expresó sus condolencias a los familiares de los fallecidos y añadió que espera que la joven sea exonerada.

Durante una entrevista en cámara con Univision Chicago, Fryman dijo que Jafeth pasó por una fuerte depresión tras su arresto, pero que ahora está mejorando y acudiendo fielmente a sus terapias.

El abogado también asegura que Ramos está estudiando la Biblia y que ha tenido la oportunidad de ver a su hijo, quien está por cumplir dos años de edad en abril, y está al cuidado de la madre de Uribe Cruz.


Lourdes Oliva, quien se hizo cargo de Ramos cuando su madre perdió la tutela, asegura que ella era una buena estudiante y que le tenía terror a Uribe Cruz quien, según ella, era controlador e incluso no la dejaba tener Facebook ni presencia en las redes sociales.

De acuerdo con los abogados, el caso está en la etapa de descubrimiento y tanto los abogados de Ramos como los de Uribe Cruz, al igual que los abogados de la fiscalía, están intercambiando documentos e imágenes relacionadas con el caso.

Las próximas audiencias en corte serán en dos semanas. Para Ramos el 15 de febrero y para Uribe Cruz el 16 de febrero próximos.

Mientras el juicio empieza, Armando Cruz, quien trabaja como guardia de seguridad en México, procura visitar casi a diario el cementerio donde se encuentran su esposa e hijos y asegura que Pelusa, la mascota de la familia y la única sobreviviente de la masacre, le trae algo de consuelo así como su hija, que tuvo en noviembre pasado y a quien, en memoria de sus hijos, bautizó como Leonora Alexa.

Armando, quien ha tenido que seguir terapia de tanatología, disciplina integral que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos, para afrontar el duelo, asegura que ha perdido comunicación con su hermana, por el dolor que le causa mantener relación con la madre del acusado de asesinar a sus hijos y esposa.

Univision se comunicó con la hermana de Armando, quien se negó a comentar sobre el caso diciendo que no quería hablar para evitar el morbo. Y que tanto ella como su esposo están tratando de rehacer sus vidas.

Para Violeta, a un año de la tragedia nada es igual y lo único que quiere es que: "Se haga justicia y que este caso no quede impune".

Sobre el castigo que le gustaría que recibieran los presuntos responsables, Armando comentó que investigó si había pena de muerte en Illinois y le "dolió bastante saber que no la hay".

Sobre que le diría a Diego si él le pidiera perdón, Cruz declaró que “si te apuñalas la cantidad de veces que apuñalaste a mis hijos... tal vez”.

Vea aquí las entrevistas completas con Armando Cruz y Violeta Martínez:



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