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Asesinatos

"Quiero vivir”, dijo antes de morir uno de los niños mexicanos masacrados en Chicago

Los sospechosos mataron a tres generaciones de esta familia de Gage Park por $550 dólares y un Xbox, relató la Fiscalía.
20 May 2016 – 4:57 PM EDT

CHICAGO, Illinois - Antes de ser apuñalado, Leonardo Cruz, de 13 años rogó por su vida y le dijo a Diego Uribe Cruz, su primo y presunto asesino, "por favor no, yo quiero vivir”.

Este viernes, Uribe Cruz, de 22 años, y su novia Jafeth Ramos, de 19, fueron acusados de asesinato en primer grado de los seis miembros de una familia mexicana de Gage Park, Chicago. Afrontan una pena de cadena perpetua.

En la audiencia fue revelada la manera en que fue perpetrada esta masacre en febrero pasado.

“En 30 años que he estado haciendo esto como fiscal pensé que lo había visto todo, pero este caso es horrible. Esto no es de un robo que salió mal, sino es el asesinato metódico de seis seres humanos, incluidos dos niños", dijo Anita Álvarez, fiscal del condado de Cook.

"Esto es un ejemplo de pura maldad, porque este acusado es un pariente, es primo de esta familia. Hacer esto para matar a seis personas por un poquito de dinero, por un Xbox, es horrible”, lamentó.



Con base en las declaraciones de los acusados, Álvarez relató que Uribe Cruz, quien es sobrino político de la familia y su novia entraron el pasado 2 de febrero a la casa buscando dinero, dos días antes de que las autoridades descubrieran los cuerpos.

Comieron con ellos y después los asesinaron

Los acusados –a quienes les fue negado el derecho a fianza– llegaron al hogar de la familia, comieron con ellos y después le pidieron a María Herminia Martínez, de 32 años, que subiera al segundo piso de la casa. Allí le pidieron dinero, y cuando ella se negó, el altercado se tornó en una pelea física.

De acuerdo con los fiscales, Uribe Cruz dijo a la policía que cerró los ojos y le disparó a la cabeza.

Noé Martínez junior, de 38 años de edad, subió para ver qué pasaba y Uribe Cruz presuntamente lo golpeó en la cabeza con la pistola y lo asfixió.



Posteriormente, Rosaura Martínez, la abuela, subió y amenazó con llamar a la policía. Uribe Cruz la lanzó por las escaleras y bajó a la cocina para buscar cuchillos, relató la Fiscalía. Allí, apuñaló a la señora mientras estaba en el piso.

Después obligó a los pequeños Leonardo, de 13 años, y Alexis, de 10, que le mostrarán dónde había dinero en la casa.

Ramos, la novia, incluso le pidió a Leonardo que le cargara la bolsa donde colocaban los artículos robados, porque estaba muy pesada para ella.

Tras recopilar los artículos robados, la Fiscalía dijo que Uribe Cruz llevó a Alexis al sótano, donde lo apuñaló en el pecho con el mismo cuchillo que había matado a la abuela.

El otro niño, Leonardo, preguntó qué había pasado y Uribe lo apuñaló mientras el niño gritaba: "Por favor no, por favor no. Solamente quiero vivir".

Por último, Uribe Cruz espero a que Noé Martínez senior regresara a la casa y lo apuñaló en el estómago mientras que el señor gritaba, "¿Por qué? Yo no te debo nada".

La pareja limpió la casa y se deshizo de la pistola.

Según los fiscales, un día después de los asesinatos, Uribe Cruz se presentó a trabajar con heridas y rasguños, y le dijo a sus compañeros que lo habían golpeado tres hombres.

La pareja robó celulares, un consola de Xbox, una alcancía y joyas que empeñaron por $150, dijo Uribe Cruz a los fiscales.

Con los $500 que en total obtuvieron con el robo, compraron leche y pañales para su hijo de 1 año, agregó la Fiscalía.

Gracias al ADN que recolectaron los detectives, tanto en las uñas de María Herminia Martínez como sangre de Uribe Cruz fue que pudieron relacionarlo con el caso.

De acuerdo con la policía, los asesinatos ocurrieron entre las cuatro y las siete de la noche.

Sobre si era posible que una sola persona hubiese podido matar a los seis miembros de la familia, Álvarez dijo que sí porque lo hizo de manera metódica.



En la corte estuvo presente Lourdes Oliva, madre de crianza de Ramos, quien dijo que ella mantenía un comportamiento normal y que quien tuvo que ver con lo ocurrido fue solo Uribe Cruz, a quien calificó como un hombre controlador que no la dejaba actuar con libertad.

“Él era muy celoso, no la dejaba salir de la casa, ni tener Facebook. No tenía teléfono celular y ella tenía un teléfono solo para comunicarse con él”, dijo Oliva.

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