Un nuevo vuelo del ICE aterriza en Haití con más inmigrantes deportados de Estados Unidos

Entre los deportados estaba un boxeador profesional nacido en Bahamas que dijo llevar más de 20 años viviendo en Estados Unidos y no tener familiares ni recursos en Haití

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Estados Unidos deportó el jueves a decenas de personas más a Haití a un mes de que el Estatus de Protección Temporal (TPS) finalizara para los haitianos.

Entre los deportados se encontraba un boxeador profesional nacido en las Bahamas.

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“No sé nada de Haití”, dijo Jay Dabelus. “No nací aquí”.

Dabelus declaró que abandonó la isla cuando tenía unos seis años y que había vivido durante más de 20 años en Estados Unidos antes de ser detenido.

“Aquí se está bien, pero estoy intentando seguir adelante”, dijo. “No tengo recursos, ni familiares, ni gente que me ayude”.

El vuelo del jueves aterrizó en la ciudad de Cap-Haïtien, al norte de Haití, porque el principal aeropuerto internacional de la capital, Puerto Príncipe, se considera demasiado peligroso.

A bordo del vuelo viajaban más de 50 personas, entre ellas dos menores, según Kerlande Desauguste, funcionaria de la Oficina Nacional de Migración de Haití.

Este es el segundo vuelo de deportación desde que finalizó el Estatus de Protección Temporal para unos 350,000 haitianos en Estados Unidos.

El primero llegó el 20 de agosto con más de 160 personas a bordo, entre ellas beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS).

Al igual que los deportados anteriores, quienes llegaron el jueves se cubrieron el rostro por seguridad.

Llega vuelo en pleno ataque de pandillas

La Policía Nacional de Haití se enfrentó a crecientes críticas el jueves debido a que las autoridades no lograron impedir un reciente ataque de pandillas en el que murieron 47 personas y más de 50 fueron secuestradas.

El portavoz policial Garry Desrosiers respondió solo a un puñado de preguntas de periodistas en una conferencia de prensa realizada el jueves, pocos días después de que varias pandillas atacaran Kenscoff, una comunidad agrícola antes pacífica enclavada en las colinas cerca de Puerto Príncipe.

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Cuando le preguntaron qué planeaba hacer la policía respecto de los secuestrados, Desrosiers indicó que no podía responder esa pregunta públicamente.

“No podemos hablar de ningún plan”, afirmó.

El líder de una pandilla ha amenazado con ejecutar a todos los rehenes si muere algún integrante del grupo mientras la policía trabaja para asegurar a Kenscoff.

Desrosiers expresó sus condolencias a todos los afectados por el violento ataque, lanzado a última hora del domingo.

Más de 2.600 personas han sido desplazadas, según la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU, y la ira y la frustración van en aumento. Desrosiers señaló que la policía trabaja para ayudarlas a regresar a casa, pero no ofreció detalles.

Un periodista preguntó si se había reunido alguna información de inteligencia antes del ataque, y Desrosiers respondió que las autoridades han estado trabajando en la recopilación de inteligencia.

Agregó que la policía sabe que un líder de una pandilla amenaza con atacar Tabarre, un vecindario dentro de Puerto Príncipe donde se encuentra la embajada de Estados Unidos.

“No estoy en posición de darle información detallada”, manifestó.

Vladimir Paraison, jefe de la Policía Nacional de Haití, no estuvo presente en la conferencia de prensa. Recientemente defendió las medidas de seguridad en Kenscoff y dijo que estaba en marcha una investigación para establecer la verdad sobre el ataque “ya sea por complicidad o negligencia”.

Entre enero y agosto de este año, las operaciones de seguridad habían logrado reducir la violencia en Kenscoff en un 66% antes del ataque del domingo, según la organización sin fines de lucro Armed Conflict Location & Event Data.

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El ataque ocurre mientras Haití se prepara para celebrar su primera elección general en más de una década, aunque los expertos advierten que la inseguridad persiste.

Se calcula que el 70% de Puerto Príncipe y extensas franjas de terreno en la región central de Haití y más allá están controladas por hombres armados.