Desde pollo crudo hasta leche y jugos echados a perder, estas son algunas de las experiencias que Valentina y Emma, estudiantes de una escuela en Missouri, aseguran haber vivido durante la hora de la comida.
Pollo crudo, leche y jugos echados a perder: así es la comida en algunas escuelas de Estados Unidos
Para los compañeros de Valentina y Emma, estudiantes de una escuela en Missouri, el problema va más allá de encontrar alimentos en malas condiciones, ya que dijeron que a la mayoría tampoco le agrada la comida.
A través de redes sociales comenzaron a difundirse videos y testimonios sobre los alimentos que reciben estudiantes de escuelas de Estados Unidos. En algunos casos, los alumnos mostraron productos en malas condiciones e incluso aseguraron haber encontrado clips entre la comida. Ante estas publicaciones, N+ Univision entrevistó a Valentina y Emma para conocer de primera mano cómo es la alimentación que reciben durante su jornada escolar.
Valentina y Emma pasan gran parte del día en la escuela, desde la mañana hasta la tarde, por lo que contar con alimentos adecuados es importante para que puedan continuar con sus actividades. Sin embargo, ambas estudiantes compartieron que, al sentarse a comer para después regresar a sus clases, los alimentos que ofrece la institución no siempre están en “buenas condiciones” y que “la calidad puede variar de un día a otro”.
Entre los alimentos que sí disfrutan, mencionaron la pizza y los nuggets, que, según sus palabras, “no están tan mal”. Sin embargo, señalaron que uno de los principales problemas son las porciones, ya que algunos alimentos pueden llegar a ser “muy pequeños”.
Una de sus experiencias más desagradables ocurrió un día en que, después de una larga jornada, se sentaron con sus compañeros para comer. Al tocar el pollo, se dieron cuenta de que estaba crudo. El hallazgo les quitó el apetito y, por miedo a que pudiera hacerles daño, decidieron no comer ese día, al igual que varios de sus amigos.
Por otro lado, en el tema de las bebidas, dijeron que tanto la leche como los jugos han llegado a estar echados a perder. Las estudiantes mencionaron que estas malas experiencias no son de una sola ocasión, sino que les han pasado en más de 3 ocasiones. “Hay veces que la comida está pasada, en especial la leche y los jugos”, declararon.
Para sus compañeros, el problema va más allá de encontrar alimentos en malas condiciones. Valentina y Emma dijeron que a la mayoría tampoco le agrada la comida y que entre las principales quejas están que “el sabor de la bebida no es bueno” y que “no hay variedad”.
Además, comentaron que los estudiantes de grados superiores son de los más afectados. Debido a sus horarios, suelen llegar al comedor al final, cuando quedan principalmente los alimentos que otros estudiantes no quisieron, por lo que algunos prefieren no comer.
Las estudiantes explicaron que su escuela ofrece desayuno y comida. No obstante, quienes buscan opciones como frutas, verduras y ensaladas deben pagar un costo adicional para obtenerlas.
“Mi hijo llega a la casa con hambre porque no le gusta la comida de la escuela”, dice María
María, quien vive en Tahoe, contó que su hijo suele llegar a casa con hambre porque no le gusta la comida que recibe en la escuela, principalmente porque considera que no es fresca. Aunque en ocasiones les ofrecen ensaladas y fruta, explicó que estos alimentos también son entregados congelados y después preparados para su consumo.
A diferencia de las estudiantes, María aclaró que hasta el momento no ha encontrado alimentos echados a perder. Sin embargo, dijo que el principal problema para su hijo es que la comida no es fresca y, por ello, simplemente no le gusta y prefiere no comerla.
Trump revierte restricciones y permite leche entera en las escuelas de Estados Unidos
En enero de 2026, las escuelas de Estados Unidos volvieron a tener permitido ofrecer leche entera y leche con 2% de grasa a los estudiantes, además de las opciones bajas en grasa y descremadas. El cambio revirtió las restricciones establecidas durante la administración de Barack Obama, que buscaban reducir el consumo de grasas saturadas y calorías en los programas de alimentación escolar.
La medida impulsada por la administración de Donald Trump buscó ampliar las opciones disponibles para los estudiantes, bajo el argumento de que algunos niños rechazaban la leche baja en grasa por su sabor y terminaban sin consumirla. Las escuelas no estaban obligadas a sustituir la leche baja en grasa, sino que podían incluir nuevamente la leche entera entre las alternativas para los alumnos.
Recortes al SNAP ponen en riesgo las comidas escolares gratuitas en Estados Unidos
Los cambios en las reglas del SNAP (Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria), una ayuda del gobierno de Estados Unidos para que las familias de bajos ingresos puedan comprar alimentos mediante una tarjeta de beneficios, podrían dejar a algunas familias sin esta asistencia. Las modificaciones, impulsadas por la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act, establecen requisitos más estrictos para determinados beneficiarios, por lo que algunas personas podrían dejar de ser elegibles. Estos cambios también han generado preocupación por el impacto que podrían tener en algunos estudiantes que actualmente son identificados automáticamente como elegibles para recibir comidas escolares gratuitas.
Aunque están relacionados, SNAP y los programas de alimentación escolar no son lo mismo. Las comidas que se ofrecen en las escuelas forman parte principalmente del National School Lunch Program y el School Breakfast Program. Sin embargo, recibir SNAP puede permitir que un estudiante sea identificado automáticamente como elegible para recibir estas comidas de manera gratuita. Si una familia pierde el beneficio, el estudiante podría perder esa vía de elegibilidad automática, aunque todavía podría calificar para las comidas gratuitas por otras vías.
La alimentación escolar también es un apoyo para algunas familias
Una encuesta publicada por la campaña contra el hambre infantil No Kid Hungry encontró que seis de cada 10 padres de familias de bajos ingresos aseguran que sus hijos no tendrían suficiente comida algunos días sin los programas de alimentación escolar.
El estudio también reveló que el 83% de los padres teme no poder comprar todos los alimentos que normalmente adquiere debido al aumento de los precios. Además, el 70% dijo preocuparse por tener que elegir entre pagar las cuentas del hogar y comprar comida saludable para sus hijos.
Los datos muestran que los programas de alimentación escolar no solo buscan proporcionar desayuno o comida a los estudiantes, sino que también representan un apoyo para familias que enfrentan dificultades económicas.
La experiencia puede cambiar según la escuela
La experiencia de estas estudiantes no necesariamente representa a todas las escuelas de Estados Unidos. En Missouri funcionan programas federales de alimentación para estudiantes, entre ellos el National School Lunch Program, que ofrece comidas escolares, y el School Breakfast Program, destinado al desayuno. Ambos son administrados a nivel estatal por el Departamento de Educación Primaria y Secundaria de Missouri (DESE).
Estos programas tienen como objetivo ayudar a que los estudiantes tengan acceso a alimentos durante su jornada escolar y puedan concentrarse en sus actividades académicas. Pero la importancia de garantizar que los niños y jóvenes tengan acceso a comida no significa que deban aceptar alimentos que consideren que están en malas condiciones.








