"¿Cuántas vidas más deben perderse?" Marimar Martínez baleada por agentes testifica ante el Congreso

Marimar Martínez que recibió cinco disparos en Chicago por parte de un agente de la Patrulla Fronteriza en octubre testificó ante el Congreso el martes, donde calificó el tiroteo como un intento de “ejecución” y pidió reformas en el uso de la fuerza por parte de agencias federales.

Video Testifican ante el Congreso sobre violencia de agentes federales: Marimar Martínez relata vivencias

CHICAGO, Illinois.- Marimar Martínez, ciudadana estadounidense de 30 años, relató el martes ante el Congreso su versión sobre lo ocurrido el pasado 4 de octubre de 2025 cuando recibió cinco disparos por parte de un agente de la Patrulla Fronteriza en el barrio Brighton Park de Chicago

Martinez relató que estuvo a punto de morir al intentar alertar a su comunidad.

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Su testimonio se dio en medio de un intenso debate presupuestario y bajo una fuerte presión social para exigir mayor transparencia y reformas en las políticas de uso de la fuerza de agencias federales.

Durante 22 minutos, Martínez relató cómo un día que comenzó de manera ordinaria terminó por cambiar su vida para siempre.

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“Quería advertir a mis vecinos” señaló Martínez

Martínez se describió como una mujer mexicoestadounidense de primera generación, nacida y criada en Chicago, sin historial criminal.

Explicó que esa mañana se preparaba para donar ropa a su iglesia local cuando notó la presencia de agentes federales en su vecindario, lo que le generó preocupación debido a operativos recientes.

“Como una persona de 30 años, ciudadana y sin historial criminal, creí que no tenía nada de qué preocuparme, pero estaba preocupada por mis amigos y vecinos debido a los incidentes ampliamente difundidos que involucraban a agentes de la Patrulla Fronteriza en nuestra comunidad durante las semanas anteriores, arrestando a cualquier persona de piel morena sin razones legítimas de cumplimiento de la ley”, declaró.

Martínez afirmó que decidió alertar a la comunidad sobre la presencia de los agentes.

“Durante los siguientes 15 a 20 minutos, seguí a estos agentes de la Patrulla Fronteriza por mi vecindario, tocando la bocina y gritando ‘la migra’ para advertir a mis vecinos sobre la presencia de estos agentes, que habían estado aterrorizando a nuestra comunidad en las últimas semanas”.

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Según su relato, varios vecinos comenzaron a salir de sus casas mientras ella continuaba alertando.

“Cuando el vehículo de la Patrulla Fronteriza giró en Katy Avenue, continué tocando la bocina y advirtiendo a mi comunidad. Al acercarnos a la intersección de 39th Street y Kedzie Avenue, mi vehículo estaba a dos o tres pies a la izquierda del vehículo de la Patrulla Fronteriza. Él comenzó a invadir mi carril mientras conducía”, agregó Martínez.

Martínez aseguró que hizo contacto visual con el conductor y que el agente giró nuevamente el volante para embestir su vehículo.

“Me congelé, pisé los frenos y detuve el carro. Ellos se detuvieron a uno o dos autos delante de mí”.

Recordó que tres semanas antes un hombre mexicano, Silverio Villegas, había muerto a manos de agentes federales, lo que incrementó su miedo.

“Sabía que tenía que llegar a un lugar seguro antes de que me sacaran del carro y probablemente me golpearan o mataran”.

"Sentí las balas penetrando mi cuerpo", indicó la mujer

Martínez intentó alejarse del lugar y rodeó el vehículo de los agentes.

“Mientras continuaba conduciendo para alejarme de los agentes de la Patrulla Fronteriza, escuché cómo se rompía la ventana trasera del lado del pasajero y sentí cómo las balas continuaban penetrando mi cuerpo mientras intentaba llegar a un lugar seguro”, dijo Martínez.

A pesar de estar herida, logró conducir aproximadamente una milla hasta un taller mecánico en 35th Street y California Avenue, donde llamó al 911. Había recibido cinco impactos de bala en brazos, piernas y pecho.

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En tres horas la dieron de alta y quedó bajo custodia

“Este testimonio es mi intento de dar voz a una experiencia que nos costó sostener, pero el silencio no puede justificarla”, dijo Marimar Martínez.

Martínez declaró que, mientras era atendida en el Mount Sinai Hospital, escuchó a los agentes apresurar al personal médico. En menos de tres horas fue dada de alta y puesta bajo custodia del FBI.

En ese momento, la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, afirmó que los agentes habían sido embestidos por al menos diez vehículos y que Martínez estaba armada con un arma semiautomática, lo que habría provocado que abrieran fuego.

Martínez negó esa versión.

“Debido a que me sacaron del hospital tan rápidamente, la sangre comenzó a empapar los vendajes. Al verme de pie en un charco de mi propia sangre, se preocuparon por mi salud”, dijo Martínez.

Fue trasladada nuevamente al hospital y después regresó al edificio del FBI.

Acusaciones de “terrorismo doméstico”

Martínez relató que en los días siguientes las autoridades la señalaron como presunta terrorista doméstica y afirmaron que había intentado atacar a agentes federales.

Explicó que poseía el arma legalmente y que jamás dañaría a nadie.

“El viernes estaba enseñando a los niños pequeños en la escuela Montessori, cantando y bailando, preparándonos para la temporada de Halloween y para las actividades de la semana siguiente. Y el sábado, mi propio gobierno me llamaba terrorista doméstica”, dijo Martínez.

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Un juez desestimó los cargos dos semanas después luego de que su defensa presentara cartas de apoyo de padres de familia de sus alumnos, según relató.

Exige Martínez acciones concretas para evitar más muertes

En su mensaje final, Martínez cuestionó la falta de acciones concretas.

“¿Por qué seguimos esperando más ejecuciones públicas cuando ya hemos visto la evidencia en nuestros televisores y pantallas? Hemos escuchado los testimonios, hemos visto el dolor desarrollarse en tiempo real. ¿Cuántas vidas más deben perderse antes de que se tomen acciones significativas?”, dijo.

El testimonio de Martínez se dio junto al de otros familiares de personas fallecidas en operativos migratorios, incluido Luke Granger, hermano de Renee Good asesinada por agentes de ICE en Minneapolis en enero.

Martínez también afirmó que continúa padeciendo secuelas físicas y emocionales desde aquel día.

Legisladores presentes en la audiencia pidieron la liberación de evidencia clave y una revisión de los protocolos de uso de la fuerza del Departamento de Seguridad Nacional, incluida la Patrulla Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

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