El 'meme' que se atrevió a cambiarle los rasgos y el color de piel a Rigoberta Menchú

La actriz mexicana Wendy González subió en Instagram una polémica imagen que hizo que el gobierno mexicano le exigiera ofrecer disculpas públicas por su presunto racismo.
2 Jun 2016 – 5:55 PM EDT

La actriz mexicana Wendy González decidió hace una semana subirse a la ola de bromas digitales y poner en su Instagram un post en donde la Nobel de Paz guatemalteca, Rigoberta Menchú aparecía con un estrambótico maquillaje, con la piel aclarada, casi blanca, las pestañas crespas, el brillo natural de su piel reducido, y un inquietante rosa sobre sus labios.



Al lado de la fotografía, que resultaba de un extremo retoque fotográfico de esos en los que Kim Kardashian es especialista, se puso la cara natural de la mujer indígena. Luego la actriz agregó un texto: “Aunque retoquen sus fotos sabemos la realidad”.

Lo que parecía un chiste ligero encerraba, sin embargo, un montón de significados que pronto los usuarios de las redes sociales y las misma Rigoberta Menchú no tardaron en resentir.

Al hacer la distinción entre lo deseado, encarnado por esa foto de una mujer de piel clara, ojos expresivos y redondeados, y lo real, representado, por el contrario, por un rostro real, de tono indígena, de ojos rasgados, y de sudor verdadero sobre la piel, la foto publicada por Wendy estaba reforzando uno de los estereotipos que durante centurias más le ha costado desmontar a las mujeres y hombres autóctonos en toda Latinoamérica.



¿El bello es el blanco, el feo es el indígena? ¿es bella la que se maquilla y juega al artificio de la moda y es fea la que no? ¿es bella la que se parece a las muñecas o a las actrices y fea la que se parece a la mujeres reales con las que te topas en la calle? Las preguntas que se desprendían de la imagen parecían todo menos inofensivas así se disfrazaran de la ligereza de los memes y las bromas de internet.

Así al menos lo consideró la Fundación Rigoberta Menchú Tum que emitió de inmediato una carta oficial reclamando una disculpa pública: “La esencia humana es la belleza del alma, lo demás es resultado del mundo del consumo y de lo superficial. Exigimos a la actriz Wendy González una disculpa pública a todas las mujeres guatemaltecas y del mundo que comparten los ideales, la trayectoria y la lucha de la Dra. Rigoberta Menchú Tum”.

El silencio de la actriz hacía pensar que ni ella misma había entendido en qué se había metido. ¿Por qué hacer una broma con la imagen de una mujer indígena resultaba no solo no gracioso sino políticamente riesgoso? Justamente su broma resultaba una manera más de naturalizar y normalizar discursos que a fuerza de ser comunes y repetitivos nadie se atreve a cuestionar.



Es lo que ha pasado con las mujeres indígenas, pero también negras, orientales, gordas, bajitas o con problemas físicos que solo han visto durante décadas un solo modelo de belleza replicarse en las revistas, el cine, la publicidad y la televisión. A fuerza de ver un único ideal estético muchas se preguntan si pueden ser bellas si no se parecen ni una pizca a la modelo o a la actriz de turno.

El silencio de la actriz persistió, razón por la cual el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) de México emitió medidas precautorias a favor de Rigoberta Menchú. En un comunicado, el organismo dejó claro que la Premio Nobel “había sido sujeto de un presunto acto de discriminación tras la difusión de un meme en redes sociales por parte de una actriz en donde se cuestiona su apariencia física” y recordó “que la ley considera conductas discriminatorias incitar al odio, violencia, rechazo, burla, injuria, persecución o exclusión, y realizar o promover la violencia psicológica por la apariencia física, forma de vestir, hablar o gesticular”.



En el Instagram de Wendy González, una frase fue agregada a la polémica imagen -que en las mismas redes sociales empezó a dividir a críticos acérrimos y a seguidores que no entendían por qué tanto alboroto-. “Por fa entiendan que es una burla a la APP. Nooooo (sic) a la señora Rigoberta”. Esa era su excusa manifiesta, así de informal como había puesto su post.

Quizás en otro momento una broma de estas habría pasado desaparcibida, pero hoy en día cuando los consumidores están cansados de obedecer los estrictos patrones de belleza del pasado y cuando incluso las mismas marcas de moda y belleza se embarcan en las búsqueda de mujeres reales que desafíen cualquier ideal de perfección, el post de Wendy González termina siendo una afrenta no solo a las mujeres indígenas sino a todas las mujeres y a todas las razas.


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