Moda

Prince, el hombre que vistió de púrpura

Su devoción por el púrpura, los tacones altos y las ombligueras, fue una manera de crear un estilo que desafió las formas tradicionales de la masculinidad.
21 Abr 2016 – 2:26 PM EDT

Prince no tuvo miedo de cantar meneando sus caderas, de hacer del púrpura el color más elegante, de provocar a las mujeres con su ombligo y de llevar de la mano a guapísimas modelos, que siempre lo acompañaban, trepado en unos botines femeninos de contundente tacón.

Era un hombre seductor, con éxito entre las mujeres que sucumbían ante su manera de bailar, pero que con su look desafiaba cualquier idea de galán tradicional de otros tiempos. Su cintura angosta y torneada despertaba a la vez perturbación y fascinación entre las chicas que en la década los 80 estaban tan obsesionadas con conseguir un abdomen marcado.


Justamente, lo que fue logrando Prince con sus camisas de bolero que dejaban expuesto el pelo de su pecho, con sus pantalones que le ajustaban sus contorneadas nalgas para luego abrirse en una campana (justo antes de que se insinuara su tacón), fue hacer con su ropa una declaración de androginia.

El hombre que revivió el funk de los setenta una década después empujó a través de su ropa y sus ademanes criterios demasiado angostos para él como la raza o el género. Su cuerpo minúsculo, era gigante para meterse en semejantes estrecheces.


Aunque los millennials hablen del movimiento genderless (de los sin género) como una novedad y una de las reivindicaciones más importantes de su época, Prince, hacía varias décadas atrás, ya se había inventado eso de hacer “de la duda” un arma a su favor.

Su inspiración, como Príncipe autodeclarado que era, provenía directamente de esas maneras propias de la realeza del Siglos XVII, criticada por afeminada, que llevaba exageradas capas, breeches (medias largas brillantes) y zapatos de tacón para aferrarse bien al caballo. A Prince le gustaba usar boleros en su cuello y mangas y peinados llenos de volúmen casi como si se tratara del mismísimo Rey Sol.


Las gafas redondeadas, los polka dots (estampado de lunares) que llevaba de la cabeza a lo pies y los pantalones amarillos hechos de encaje que dejaban su trasero todo expuesto fueron algunas de las excentricidades que se dio la libertad de usar y que sus fans vieron siempre como una manifestación muy genuina de un personaje que nunca terminó por develarse del todo.


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