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Moda

Las 4 lecciones que nos deja el hackeo al teléfono de Jennifer Lawrence

Ryan Collins, un hombre sin mucha habilidad cibernética, logró entrar en más de 100 cuentas de famosas.
16 Mar 2016 – 4:57 PM EDT

Por Angélica Gallón S. | @univisiontrends

Jennifer Lawrence dijo en su momento esto “no es un escándalo. Es un crimen sexual”. Fotos indiscretas suyas y de otras cuantas como la modelo Kate Upton y la actriz Brie Larson rondaban por internet en 2014. Hoy, el artífice del agravio, Ryan Collins, de 36 años (originario de Pennsylvania) confesó haber hackeado más de 100 cuentas de Gmail y Apple iCloud entre noviembre de 2012 y septiembre de 2014.

Lo que más ha sorprendido de su confesión en la corte, es que Collins no poseía ninguna habilidad informática excepcional.

Según los testimonios, Ryan Collins no hizo mucho más que enviar unos email falsos de parte de Apple y de Gmail en donde se pedía actualizar sus contraseñas.


Forbes, por su parte, publica que las actrices en cuestión recibieron unos mails desde estas dos direcciones mail.protection318@icloud.com y noreply_helpdesk0118@outlook.com y al responder al pedido, le dieron todo el poder a Collins de hacer públicos sus secretos.

Las confesiones se convierten en la evidencia de que no se requiere mentes expertas en hackear computadores para crear un escandalo mundial y vulnerar las cuentas de las mujeres más famosas del planeta. Como ahora, cualquier aficionado puede hacerlo, estas son cuatro lecciones que más vale aprender de este caso.

Lección #1. No todo el que responde una solicitud por internet es un tonto: ¿Desconocimiento cibernético? Es cierto que las marcas siempre advierten a sus usuarios que ellos no piden información confidencial a través de correos electrónicos. Los bancos suelen llenar los medios de campañas que advierten que no se debe responder nada que llegue al correo, pero, es también verdad, que muchas compañías sí usan notificaciones de este tipo para avisar alteraciones o actualizaciones. Esto produce una infinita confusión en los usuarios que deja como única salida adoptar un nuevo lema: asume que todo email es sospechoso.

Lección #2. La culpa no la tienen las actrices hackeadas, quizás sí, los tutoriales que enseñan en 15 minutos “iCloud phishing” : No se trata sin embargo, una vez más, de culpar a las mujeres por actuaciones que justifiquen las agresiones de las que fueron culpables, nadie tiene derecho a violentar la intimidad de nadie. Se trata sí de visibilizar que eso que parece siempre un arte misterioso y lejano, de unos cuantos raros que saben cómo adentrarse en las computadores más impensables, son habilidades que cada vez se adquieren con más facilidad. Solo revisando unos cuantos tutoriales de Youtube puedes lograrlo en casa. Sitios que por cierto, nadie está revisando ni tildando como apologías al delito.

Lección #3. Es posible condenar el acceso ilegal a la computadora pero ¿y los daños morales? Collins fue declarado hoy culpable bajo los cargos de obtención de acceso no autorizado a una computadora protegida y enfrenta una condena de al menos cinco años en prisión. Sin embargo, su equipo legal sugirió reducirla a 18 meses, tras declararse culpable. Una condena que no parece hacerle eco a la indiganción que mostraron las víctimas del suceso en su momento, porque solo condena el acceso ilegal a las computadoras no el daño moral producido a las actrices. ¿Será que nadie ve tan grave hoy lo de los desnudos privados que se cuelan a lo públicos?

Lección #4. Las fotos indsicretas no tienen un lugar seguro en esta "clase de mundo": Ante las declaraciones de Jennifer Lawrence a Vanity Fair en las que dijo: "Es mi cuerpo y debería ser mi elección y el hecho de que no fue mi elección, es completamente repulsivo. No puedo creer que vivimos en esta clase de mundo”, queda claro que vivimos en una "clase de mundo" en donde cualquiera puede vulnerar la intimidad y, en tanto, en donde las fotos íntimas nunca...nunca están seguras. Otro lema que adoptar: tómalas, pero no las guardes.



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