Moda

Gisele Bündchen, su campaña para Naciones Unidas (y otras iniciativas de moda para salvar al mundo)

La modelo brasileña alza la voz en pro de las tortugas marinas. La marca PETA “vende” bolsas de cuero mostrando vísceras a manera de protesta y una marca española de bikinis se ocupa de los océanos.
26 May 2016 – 3:16 PM EDT

El día de ayer Gisele Bündchen develó su reciente campaña con Naciones Unidas, Wild for Life. Como parte de sus deberes como embajadora de la buena voluntad del programa ambiental de la organización y luego de criarse en Brasil, la modelo hace un llamado a proteger a las especies en peligro de extinción.


“Por favor únanse a mí, encuentren a sus especies afines en esta página y ayúdenme a terminar con el comercio criminal y caza furtiva que las está llevando al borde de la extinción”, dijo la brasileña a través de su cuenta de Instagram. La imagen que afirma “Soy Gisele Bündchen. Soy una tortuga marina.” ya rebasa los 50,000 likes y forma parte de las peticiones hechas por otras celebridades como Ian Somerhalder, Nikki Reed y el futbolista Neymar.


El pasado mes de abril, la cantante británica M.I.A se unió a H&M en su iniciativa de reciclaje de prendas instaurada en 2013. La Recycling Week de la boutique de fast fashion, ha logrado reunir aproximadamente 25,000 toneladas desde su primer edición y la meta de este año era sumar otras mil. El propósito de este movimiento es obtener materia prima para nueva ropa, esto como parte de su línea Conscious.

En España, las cosas parecen tomar este rumbo de buenas prácticas en terrenos de estilo. Fundada el año pasado, la firma de trajes de baño allSisters pretende aportar su granito de arena con piezas creadas de materiales de reuso y con el sello Made in Green by OEKO-TEX®, “una acreditación que garantiza la ausencia de sustancias nocivas y que están fabricados en instalaciones respetuosas con el medio ambiente, en un entorno de trabajo socialmente responsable” asegura el portal oficial.


Inspirada en el estilo de vida surfer y en el amor por el océano, la marca proclama a sus productos como “bañadores para fashionistas con consciencia ecológica, fabricados de manera responsable en Barcelona”. Justo a tiempo para la temporada de verano, su campaña #alltogetherNOW invita a las usuarias a tomar acción través de hashtags como #gogreen, #saynotoplastic, #recycle, #respectourplanet y #cleantheoceans.

Finalmente y con un tinte mucho más dramático, la asociación PETA hizo de las suyas en el continente asiático. Con el ingenio de la aclamada agencia de publicidad Ogilvy & Mather, se montó “The Leather Work”, una pop-up de artículos de piel en uno de los centros comerciales más exclusivos de Bangkok.

Entre columnas de mármol y suntuosas estanterías, se exhibían carteras, cinturones, bolsos, zapatos y una chaqueta. La sorpresa de los “compradores” iba más allá de tener tan exquisitos diseños en sus manos, pues al abrir cualquiera de los artículos su expresión era de horror al encontrar órganos, sangre y corazones palpitando.


La misión de PETA –conocido por su nulo reparo en llamar la atención– era recalcar el hecho de que “Las personas tienden a cegarse ante la crueldad que involucra” y parece que su cometido se cumplió. Manos y pies ensangrentados, definitivamente dejaron una marca en la mente de los involucrados.

Si bien, la industria ha sido tachada de frívola y superficial durante siglos, es un hecho que estas acciones sirven como testigo de su lado más humano. Es poco probable que las casas de lujo erradiquen el uso de pieles exóticas por completo o que el daño a la vida animal y mantos acuíferos se contrarreste al comprar un bikini, pero este tipo de aportaciones definitivamente modifican nuestro actuar y sirven como un tipo de control de daño.

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