Moda

¿Es hora de que Hillary Clinton le de (por fin) un remezón a su clóset?

La emblemática diseñadora americana Donna Karan coquetea con la candidata presidencial para lograr algo que juntas consiguieron en 1993: generar un golpe de opinión.
31 May 2016 – 2:30 PM EDT

Hay un momento memorable en el historial estilístico de Hillary Clinton. En 1993, en su primera Cena de Estado, la para entonces Primera Dama, se atrevió a llevar un ceñido vestido de cuello tortuga que dejaba sus hombros al descubierto. La prensa de la época, no le dio tregua y las críticas y los beneplácitos no se dejaron esperar.


El arriesgado vestido se lo había diseñado Donna Karan, la creadora neoyorquina quien para la década de los noventa intentaba vender ropa fantaseando con la idea de una posible mujer presidente. “In Women We Trust” (En las mujeres confiamos) era el lema que alentaba su campaña, arriesgada y efectiva, de vender ropa apelando a un sentimiento feminista. Una estrategia que había capturado a la misma Hillary.


El vestido pasó a los anaqueles de la historia como el momento más sexy y arriesgado de Clinton en todas sus facetas políticas. Por eso, no resulta extraño que por estos días la diseñadora Karan esté coqueteando con la candidata. De alguna, manera vestirla sería cumplir su propio vaticinio y sería, quizás, lograr sacudirla del mutismo en el que sus trajes chillones de color block la están poniendo.

Mucho se ha criticado el hecho de que las revistas de moda se hayan volcado a revisar y aconsejar el armario de la candidata demócrata. Algunos incluso lo han calificado de sexista considerando que a los candidatos hombres no se le somete a semejante escrutinio.

Pero lo cierto es que Hillary misma reconoce el poder que un guardaropas encierra para una mujer que tiene aspiraciones para la política. El primer post de su Instagram, puesto hace menos de un año, pone la fotografía de en un rack lleno de trajes rojos, blancos y azules en donde escribe: "Hard choices" (díficiles decisiones). Con esa primera declaración en su cuenta, la candidata parece dejar claro que así como debe ocuparse de los asuntos del Estado, debe cuidar de los asuntos de su propio cuerpo e imagen.


De hecho fueron notorios los cambios y las apuestas que Hillary Clinton empezó a hacer una vez se embarcó en la carrera presidencial. Su pelo por fin cobró forma y sus amados pantalones, de la mano de reputados diseñadores tipo Ralph Laurent, adquirieron mejor estructura. Cambios sutiles que fueron notados y calificados de ser "más propios de la Casa Blanca".


Pero ahora que la campaña empieza a cobrar nuevos rumbos, quizás la candidata esté avida de invocar otra vez unos nuevos aires. Este es justo el momento en el que Hillary necesita consolidarse en California, y tener números contundentes frente a la candidatura de Bernie, por eso no suena descabellado que esté pensando en darle un cierto remezón a su armario.

En sus últimas alocuciones se le ha visto llevar más estampados y texturas, lo que sin duda le da un toque más jovial y fresco sin restarle seriedad. Pero quizás necesite tomar más riesgos.


Después de confesar recientemente ante la intrépida Lena Dunham que ese vestido que dejó sus hombros al desnudo en los noventa es uno de sus trajes favoritos, parece haber una luz verde para que el estilo un poco más asimétrico, moderno y de tonos crudos de Donna Karan se asome en el universo Clinton.

Karan lo ha dejado así de claro: “Hillary será elegida. Espero tener el honor de vestirla de nuevo”.

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