null: nullpx
Chefs

Astrid Gutshe, una repostera defensora del cacao peruano

Es la mejor repostera de América Latina, socia de Gastón Acurio y una promotora del cacao que se produce en Perú.
7 Mar 2016 – 1:32 PM EST

Por Milagro Urquieta
@UnivisionTrends

La repostera alemana Astrid Gutshe lleva siete años recorriendo la selva peruana en busca del mejor cacao para promover su consumo y exportación trabajando a la par con los productores.

Astrid sabe que Perú alberga la mayor variedad de cacao en el mundo y que del fruto no sólo se extraen semillas de calidad con las que logra trufas de pisco, ají amarillo o pasteles que vende en todos los restaurantes que tiene con el chef peruano Gastón Acurio: su labor también ayuda a que otros volteen a ver las necesidades básicas de cada región cacaotera.

“Muchas comunidades no tienen agua ni electricidad, a pesar de que son ellos los que reforestan la selva, que cuidan el medio ambiente. Ningún gobierno ha puesto el pie ahí o ido a visitarlos”, explica la también chocolatera Astrid Gutshe en entrevista con Univision Trends. “Cualquier chocolatero extranjero podría enamorarse del cacao que producen, comprarles directamente, al doble del precio, y así poco a poco mejoraría la vida de esta gente”.

Astrid compra el cacao de las etnias asháninka, matsiguenga y nomatsiguenga asentadas en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro. También a comunidades en San Martín y con grupos de familias de Piura y Tumbes. “Trabajo con seis diferentes tipos de cacao nativo, busco encontrar la personalidad del cacao. Conozco la calidad que hay en el país y la quiero promover”, asegura. “Antes nadie hablaba sobre el cacao peruano y ahora muchos lo hacen. Para mí, eso es un logro, no es suficiente, pero es un logro”.

Los orígenes
Su matrimonio con el cocinero Gastón Acurio asentó a Astrid en Perú, país por el que se siente atraída desde niña. Ella recuerda que con apenas seis años de edad le pidió a su madre que le leyera cuentos sobre los Andes e insistía en usar poncho y chullo en el kinder. “¡Y tengo fotos de eso!”, asegura la mejor chef de repostería en Latinoamérica de 2015 según la revista especializada Restaurant.

“Creo que mi amor por el Perú surgió en una feria en París en la que cada país tenía su stand, para sacarme del peruano era todo un drama. Quedé encantada de su cultura desde que lo vi”, confiesa Astrid, quien con su primer sueldo como cocinera compró un boleto de avión a Perú y luego volvió una vez más como turista gracias a otro de sus amores: por supuesto, el chocolate.

“Cuando empecé a practicar en algunas pastelerías, vi cómo la mayoría de las coberturas de chocolate venían de Venezuela, México o África, hasta que leí en una envoltura el nombre del país de los cuentos. Había cacao en Perú y tenía que comprobarlo”, cuenta. Así, Astrid descubrió que siete de las diez variedades de cacao estudiadas en el mundo eran peruanas, aunque el cacao no era valorado en el país.

Los problemas
Durante la época de violencia terrorista y narcotráfico en el Perú, en los años ochenta y noventa, los agricultores en la selva central preferían cultivar la hoja de coca. En la costa, mientras, luchaban contra la falta de agua para el riego.

Entones, Astrid emprendió una aventura de dos años para aprender los secretos del cacao y convivir con las comunidades nativas. Las mismas que hoy son afectadas por el tercer derrame de petróleo del oleoducto de la estatal Petroperú, ocurrido en la selva, a pocas semanas de las elecciones presidenciales. “Es algo terrible y lo que más me duele es que hoy abres el periódico y ese tema no existe. Hay un tercer derrame y habrá un cuarto, y es doloroso cómo ante situaciones de emergencia no faltan malintencionados que se aprovechan de la pobreza de la gente para beneficiarse”, sentencia Astrid.

Con el tiempo, Astrid se convirtió en la vocera de la organización del Salón del Cacao y el Chocolate del Perú. Es, además, seminarista y autora del libro Guardianes del Cacao, dueña de su chocolatería, 100% peruana, Melate chocolate, con la que promueve el consumo del cacao en el Perú.

“Cómo me gustaría llegar a trabajar con 10 diferentes tipos de cacao nativo, tener mi pequeña planta de conversión del cacao y venderlo al mundo con nombre, apellido y característica. Qué bonito sería”, confiesa esta repostera.

Cocina recomienda:

Más contenido de tu interés