Inicia la cuenta regresiva, en mi caso no solo para que se acabe el año, sino también para que terminen las sesiones de quimioterapia que tengo programadas. Ya llevo cinco de seis, por lo que estoy emocionada y con sentimientos encontrados, de esos que no llevan a ningún lado.
Las invito a crear mejores propósitos de Año Nuevo
¿Será por qué ya se va a acabar el año y no sucedió lo que planee ni lo que tenía pensado?
Últimamente en Facebook es muy toparme con las notificaciones sobre los logros y metas obtenidas de mis contactos. Cuando las leo no sé ni que pensar, a veces hasta prefiero no hacerlo.

Para mi no fue un año exitoso ni glorioso. Viéndolo en retrospectiva, llevo medio año luchando contra el cáncer, medio año de incertidumbre, medio año de no planear ni querer hacerlo, medio año de sentir que no sueño, medio año que ha marcado mi forma de ver y de sentir la vida.
¿Qué será ahora de las 12 uvas que comeré en Año Nuevo? Presiento que mis deseos irán encaminados lo que en ese momento sienta, que creo así debemos de tomar la vida, más a la ligera, y no aferrarnos a lo planeado porque al fin y al cabo cuando menos lo tenemos pensado nuestro rumbo da un giro de 180 grados y de la noche a la mañana todo cambia para siempre.
Esta es mi última columna del 2014 y las invito a que sus deseos vayan más allá de adelgazar, aprender un nuevo idioma, ahorrar y demás cosas efímeras.

Las invito a que cada día hagan lo que más les guste, a que su trabajo les apasione, a que a diario escuchen música -esa con la que vibran-, a que compartan sus logros con sus seres queridos, porque el amor entre dos o más sabe mejor. No pierdan el tiempo en algo que nos les llene, porque así como de rápido llegan los buenos momentos, así se van.
Yo, antes de cada quimio hago una de las cosas que más me gusta: viajar. Viajo para reorganizar mi mente con mi cuerpo, o al menos es lo que siento.
Este mes decidí irme a California, gracias a esto he vuelto a querer planear, he vuelto a soñar, he vuelto a sentirme segura, he vuelto a recordar que el cáncer no me convierte en alguien diferente, ni me convirtió, simplemente le añadió sal y pimienta a mi año 29.









