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Arte y Cultura

Cuatro razones por las que 'Romeo y Julieta' sigue vigente 20 años después

En 1996 cuando Leonardo Dicaprio tenía 21 años y Clare Danes 17, el cine le abrió las puertas a la osadía de Baz Luhrmann que llevó al clásico de clásicos a conversar con una modernidad que aún parece estar vigente.
3 Nov 2016 – 12:32 PM EDT

1. El amor de Shakespeare en el cuerpo de Leonardo Dicaprio y Clare Danes
Veinte años. Parece impensable que esa película que pareció sacudir todos nuestros ideales estéticos, narrativos y hasta de género se haya hecho tanto tiempo atrás… en 1996. Leonardo Dicaprio tenía 21 años, Clare Danes, 17. Ambos estaban desprovistos de las cargas que luego irían dándoles sus interpretaciones en el cine, y el tiempo, por supuesto. Eran dos jovencitos que tenían la inocencia, la vida palpitante para hacer que el mundo y la crítica volviera a celebrar la infinita modernidad de la obra de Shakespeare. El cineasta Baz Luhrmann le regaló a la juventud del momento unas memorables imágenes del amor adolescente cuya potencia se vio en los números de taquilla.


2. El amor de Shakespeare se podía contar de otra manera
El clásico de clásicos, el texto fundacional de la literatura en inglés, el de rimas y amores trágicos cobró una vida inesperada de la mano de un cineasta que le dijo al mundo que las historias, a pesar de que todo el mundo conociera su desenlace, podían cautivar, hacerse modernas, pertinentes, tan solo desafiando la narrativa, buscando otras maneras de contarlas. Los Capuleto y los Montesco se volvieron de la mano de Baz Luhrmann unas familias de ‘gangsters’ que entre pistolas, autos despampanantes, cadenas doradas y tatuajes le dieron vida moderna a un conflicto familiar de otras centurias.



3. El amor de Shakespeare podía tener otras velocidades y una explosiva banda sonora
La película 'Romeo y Julieta' propuso otra velocidad, una que se lograba con una edición histérica, en donde cada personaje parecía estar viviendo una catarsis permanente y que parecía llevar al cine los atrevimientos narrativos de los video clip todavía tan famosos para 1996. Era una sobrecarga no tan común para entonces en el cine una que se consolidó de la mano de una banda sonora que casi superó los éxitos mismo de la cinta.



4. El amor de Shakespeare podía tener un personaje revolucionario: Mercutio
Si ya era toda una osadía ver que el estilo latino de la familia de los Capuleto se colaba en el cine, si era inesperado hablar de drogas y viajes de la mano de un chamán moderno, era aún menos imaginable que una película inspirada en un clásico le diera vida a un personaje como Mercutio, un integrante de los Capuletos interpretado por Harold Perrineau, que dejaba ver su cuerpo atlético vestido con un brasier de luces y unos enormes tacones y que meneaba las caderas al ritmo de ‘Young Hearts Run Free’. Los amores modernos no tenían raza, no se apiñaban a los roles tradicionales de género.

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