null: nullpx
Entretenimiento

Hizo lo inexplicable y lo agarraron: ya conocemos los detalles del arresto de Esteban Loaiza

El día en que las autoridades detuvieron al viudo de Jenni Rivera por saltarse una señal de pare, el exlanzador cruzó la frontera entre México y Estados Unidos y se movió de manera sospechosa en un estacionamiento.
10 May 2018 – 2:19 PM EDT

La mañana del 9 de febrero pasado, el viudo de Jenni Rivera, Esteban Loaiza cruzó la frontera entre México y Estados Unidos. No lo sabía, pero agentes de la Unidad de Supresión de Narcotráfico en la Frontera de la Oficina de Alguacil de San Diego, le tenían el ojo puesto.

Unos días antes había estado en Chicago y luego en Tijuana, según las fotografías que colgó en su cuenta de Instagram. Pero ese viernes, aparentemente solo llegó al estacionamiento del Home Depot de su vecindario donde “recogió” su Mercedes Benz GL450 y se dirigió a una residencia en el 1044 de la Avenida Fern, en Imperial Beach (al sureste de San Diego), que alquilaba desde hacía un mes. Aparcó la camioneta en un garaje cerrado. Diez minutos después la puerta eléctrica se abrió y Loaiza, de 46 años, salió en la Mercedes de regreso al estacionamiento de la tienda de artículos de ferretería.


Todoterrenos de Hummer y Jeep: la otra pasión de Esteban Loaiza

Loading
Cargando galería

Allí estacionó la Mercedes Benz frente a su todoterreno Hummer, modelo del 2006. Esa inusual acción llamó la atención de los agentes, quienes vigilaban a este aficionado de los vehículos de gran potencia porque sospechaban que el exlanzador de las Grandes Ligas usaba su guagua para transportar drogas. En ese ir y venir, Loaiza saltó una señal de pare en el estacionamiento público, oportunidad que los agentes aprovecharon para pararlo.

Un detective de apellido Bedingfield cuestiónó al viudo de la ‘Diva de la Banda’ sobre las razones que lo llevaron a estacionar la Mercedes frente a la Hummer, de acuerdo a un recuento de hechos contenido en una moción de la licenciada Janice Deaton a la que tuvo acceso Univision Entretenimiento. Las respuestas a esa pregunta provocaron su detención y eventual arresto por cargos de drogas.

Loaiza también aceptó el registro de su vehículo. No queda claro, en los documentos oficiales, el momento preciso en que un can de la policía olfateó la Mercedes Benz y alertó sobre la posible presencia de narcóticos en el vehículo. Los agentes no hallaron drogas en la guagua, pero encontraron un “compartimiento sofisticado”, de esos que se utiliza para esconder contrabando.

En el bolsillo de la camisa de Loaiza los agentes encontraron el control remoto de la puerta del garaje de la casa, donde minutos antes lo habían observado entrar y salir.

Con esta información y otros datos que ofreció un informante, los agentes obtuvieron una orden de registro y allanamiento de la casa donde se alojaba Loaiza, de 46 años. En la residencia, todavía sin amueblar, no había drogas. Pero en una Nissan Versa estacionada en el garaje y debajo de unos bultos que tenían el apellido del expelotero los agentes divisaron 20 paquetes de lo que aparentaba ser 20 kilogramos (44 libras) de cocaína.

Ante este escenario, la fiscalía estatal inicialmente imputó a Loaiza tres cargos narcotráfico por poseer cocaína con intención de venderla, pero el caso cambió de jurisdicción. Ahora a nivel federal, el exlanzador solo encara un cargo de posesión de cocaína con intención de venderla, que contempla una pena mínima de 10 años de cárcel y la amenaza de deportación a México, su país de origen, de ser hallado culpable.


¿Coincidencia? El extraño destino de Jenni Rivera y sus tres maridos

Loading
Cargando galería

Excompañera paga la fianza


Pese a que Loaiza, ganó más de 43 millones de dólares en una carrera en las Grandes Ligas que se extendió 14 temporadas, enfrentó problemas para quedar en libertad bajo fianza porque no contaba con dinero ni para pagar la cuto que cobran las compañías que atienden este tipo de trámite.

Por eso su excompañera y madre de su hijo Esteban Sage, Ashley Esposito ofreció su casa en Mansfield, Texas, como garantía para que el hombre pueda quedar en libertad bajo arresto domiciliario y con grillete electrónico antes de este fin de semana. Esto significa que si Loaiza se ausenta a sus citas judiciales el gobierno federal confiscará el techo bajo el cual duerme su hijo mayor, de 16 años.

Pero antes de aceptar la residencia como colateral para conceder la fianza, la magistrada Nita Stormes, del Tribunal de Distrito del sureste de California, celebró este martes una audiencia para que Loaiza demostrara que la residencia de su expareja se adquirió de forma legal y con dinero limpio, un requisito que suele exigirse en casos de narcotráfico. Solo después de que un notario juramentó los documentos (archivados de forma sellada en el expediente electrónico) y entrevistó a Esposito fue que Stormes aceptó la casa valorada en 166,000 dólares como fianza.

Así que luego de dormir 91 días tras los barrotes, Loaiza podría salir del Centro Correccional Metropolitano, de San Diego, y descansar esta noche en la casa de un familiar, según anticipó Deaton. A menos que la abogada o el fiscal Jarad Hodes soliciten un aplazamiento, Loaiza deberá regresar al juzgado el viernes para la celebración de la audiencia preliminar.

Más contenido de tu interés