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Esteban Loaiza, viudo de Jenni Rivera, podría ser deportado a México: esto es lo que sabemos del caso

El exlanzador está acusado en el ámbito federal de un delito grave de posesión de cocaína con intención de distribuirla. De ser hallado culpable, comenzaría el proceso para despojarlo de la residencia legal que ostenta actualmente, salvo que las autoridades decidan imputarle un cargo menor para evitar que se inicie ese trámite.
13 Mar 2018 – 5:42 PM EDT

No solo encara una pena de un máximo de 10 años de prisión, sino que Esteban Loaiza , viudo de Jenni Rivera, enfrenta la “posibilidad” de ser deportado a su natal México debido a restricciones con su estado migratorio.

Pese a que el exlanzador ganó más de 43 millones de dólares en una carrera en las Grandes Ligas que se extendió 14 temporadas, nunca hizo los trámites para convertirse en ciudadano del país donde echó raíces, según trascendió este lunes en la audiencia de detención del pelotero jubilado ante la magistrada federal Nita Stormes de la Corte Federal en San Diego.

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Al analizar la situación del deportista nacido en Tijuana hace 46 años, el abogado especialista en procesos migratorios Álex Gálvez explicó en entrevista telefónica que el delito que se le imputa, posesión de cocaína con intención de venderla, constituye un tipo de cargo grave, que detona el inicio del proceso de deportación. “Cuando uno es residente y le presentan cargos federales por vender, transportar o distribuir cocaína, eso es una felonía agravante para la cual no existe un perdón”, apuntó el licenciado experto en asuntos migratorios.

“Técnicamente, Loaiza puede con su abogado negociar, declararse culpable y no cumplir un día de cárcel. Pero el simple acto de ser encontrado culpable de una felonía agravada, aunque no hiciera un día en la cárcel, es suficiente para la deportación porque no hay un perdón para eso. No importa si está casado con una ciudadana, si tiene hijos ciudadanos. No importa y más cuando es un cargo federal. Le va a causar casi seguramente la deportación”, agregó.

Pero ese proceso de deportación no se activa hasta que exista un veredicto culposo o una alegación de culpabilidad de parte del acusado y la decisión puede revertirse si el tribunal de apelaciones revoca el veredicto de culpablidad. En ese caso, según Gálvez, la persona podría recuperar su residencia nuevamente.

“Ahorita no lo pueden deportar. Las consecuencias migratorias de deportación no empiezan hasta que lo hallan culpable. Ahorita él todavía es un santo para los ojos de migración. Después de eso van a mandar su caso para una corte de migración para ver las consecuencias del delito federal que cometió”, afirmó.

Hay una excepción

Pese a que una felonía agravada tiene como consecuencia final la deportación (una vez se cumpla con la sentencia de cárcel), existe una manera para evitar ese desenlace.

Gálvez señaló que la representación legal de Loaiza podría negociar un acuerdo con el ministerio público para que a cambio de ofrecer información valiosa para el Estado se modifique la acusación en su contra y se elimine la palabra cocaína del documento.

“Si la abogada y el fiscal negocian y dicen que no es una droga o no especifican el tipo de droga, ahí Loaiza puede evitar una deportación, aunque cumpla tres o cinco años de cárcel. Si la droga no se especifica, no es un cargo de deportación”, señaló.

Actualmente, el viudo de la intérprete de ‘Inolvidable’ se encuentra en el Metropolitan Correctional Center de San Diego hasta que su familia complete el trámite de su fianza. En la audiencia de este lunes, Stormes le impuso una fianza de 200,000 dólares por un cargo de posesión de 11 libras (5 kilogramos) de cocaína con la intención de distribuirla, un delito según las guías federales que conlleva una pena de hasta 10 años de cárcel. De prestar la fianza, el exlanzador quería en libertad con supervisión electrónica mediante un grillete con GPS y bajo arresto domiciliario en la residencia de su hermana María. Solo podrá salir de la casa para ir al trabajo, la escuela, la iglesia y a otros lugares con permiso previo.

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La licenciada Janice Deaton informó que la expareja del ahora acusado, Ashley Esposito presentaría el dinero que garantizará la comparecencia al juzgado de Loaiza, quien se encontraba en bancarrota y cuyos únicos bienes son un Ferrari y una casa en México.

El ministerio público, representado por el fiscal Jarad Hodes, objetó sin éxito la imposición de la fianza recordando su estatus migratorio y sus vínculos a su país de origen.

Inicialmente el lanzador retirado encaraba tres cargos estatales por posesión de sobre 20 kilogramos (44 libras) de cocaína, posesión de cocaína con intención de venderla y transportación de sustancias ilícitas. Pero la fiscalía de San Diego retiró esos cargos la semana pasada cuando las autoridades federales presentaron una denuncia en su contra ante el Southern District de California.

La denuncia federal

En la denuncia federal, el agente Chad T. Plennes de la Administración Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) consignó que el pasado 9 de febrero -día de su arresto- el lanzador retirado “a sabiendas e intencionalmente poseía con intención de distribuirla 5 kilogramos (11 libras) y más de una mezcla que contenía una cantidad detectable de cocaína”.

La declaración de causa probable que acompaña la denuncia ofrece datos adicionales a los divulgados previamente por la Oficina del Alguacil de San Diego, que explicó que agentes de la Unidad de Supresión de Narcotráfico en la Frontera detuvieron a Loaiza cuando saltó una señal de pare, poco después de salir de la residencia que alquilaba en la ciudad de Imperial Beach, al suroeste de San Diego.

Según la Oficina del Alguacil, el exlanzador manejaba una camioneta Mercedes Benz 450 que los agentes investigadores sospechaban se estaba usando en el trasiego de drogas. Esta agencia nunca explicó por qué registró el vehículo, modelo 2010, descubriendo un "compartimiento sofisticado", que se utiliza para esconder contrabando. Pero la declaración de causa probable explica que los agentes vigilaban la Mercedes gris cuando arribó a una residencia localizada en el 1044 de Fern Avenue, en Imperial Beach. En el lugar, un oficial observó que la camioneta entró a un estacionamiento con espacio para dos vehículos y que la puerta se cerró. Diez minutos después, la Mercedes salió del lugar y los agentes la siguieron hasta detenerla en un estacionamiento público.

Entonces, un agente utilizó un can adiestrado para olfatear narcóticos, que detectó rastros de droga en la parte trasera del vehículo, de acuerdo con el documento oficial. Esa alerta llevó a los agentes a registrar el carro y descubrir el compartimiento especial. También, en la camisa de Loaiza, encontraron el control remoto de la puerta de un garaje, que tenía la dirección de la residencia donde lo habían visto estacionarse antes de la intervención.

¿Droga en la Nissan?

Con esa información, los agentes obtuvieron una orden de registro y allanamiento de la casa, aún sin amueblar, pero donde estaba estacionada una minivan Nissan. En ese carro, los agentes notaron unos bultos de béisbol, algunos de los cuales tenían el apellido del expelotero. Ahí, justo debajo de esas bolsas, divisaron 20 paquetes de lo que aparentaba ser 20 kilogramos (44 libras) de cocaína.

“Los oficiales revisaron tres paquetes al azar y cada uno contenía una sustancia de polvo blanca con la apariencia de cocaína en polvo”, reza la declaración de causa probable.