El viernes 27 de marzo de 2026, los republicanos en la Cámara de Representantes de Estados Unidos r echazaron la propuesta del Senado para reactivar el Departamento de Seguridad Nacional ( DHS, por sus siglas en inglés) y así poner fin a un cierre parcial del gobierno.
Los republicanos de la Cámara rechazan el plan del Senado para reabrir el DHS
El presidente de la Cámara, Mike Johnson, desestimó el proyecto al calificarlo como una “broma” y anunció que impulsará una alternativa propia para votación; evidenció el descontento del bloque republicano, que consideró insuficiente y parcial la propuesta
Rechazo frontal: enojo republicano
La decisión evidenció e l fuerte descontento del bloque republicano, que consideró insuficiente y parcial la propuesta enviada por el Senado. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, desestimó el proyecto al calificarlo como una “broma” y anunció que impulsará una alternativa propia para votación, según la agencia de noticias The Associated Press (AP).
Además, afirmó que “harán algo diferente” y planteó someter a consideración una resolución provisional de la Cámara, desafiando al Senado a aprobarla en caso de que logre avanzar, aunque su futuro es incierto.
El principal motivo del enojo radica en que el acuerdo no contempla financiamiento completo para el DHS, dejando fuera las operaciones de control migratorio, eje central de la disputa presupuestaria. Para los republicanos, esto implica ignorar prioridades clave en materia de seguridad fronteriza.
En particular, critican que la propuesta no incluya recursos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ( ICE, por sus siglas en inglés), ni para la Patrulla Fronteriza ( USBP), lo que consideran una omisión grave.
Acuerdo parcial agrava tensiones
El Senado aprobó recursos para cubrir salarios de agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte ( TSA, por sus siglas en inglés) y mantener operativas varias agencias. Sin embargo, al excluir el financiamiento migratorio, el plan fue visto por los republicanos como una medida incompleta que no resuelve el problema de fondo.
Esta omisión provocó que la bancada conservadora cerrara filas en contra, argumentando que financiar solo partes del DHS genera un precedente inaceptable y debilita la política migratoria impulsada por su partido. Algunos legisladores incluso calificaron la propuesta como imprudente, reflejando el nivel de frustración interna.
Presión mantiene vivo el conflicto
El estancamiento, que suma 42 días, ha incrementado la presión política debido a sus efectos en aeropuertos, viajes y trabajadores federales. Ante este escenario, el presidente Donald Trump anunció que firmará una orden para pagar de inmediato a los agentes de la TSA, buscando contener el impacto del cierre.
No obstante, el acuerdo tampoco incluye las restricciones que los demócratas exigían para limitar las deportaciones masivas, lo que mantiene vivo el conflicto entre ambas fuerzas políticas.
A esto se suma la incertidumbre legislativa, ya que algunos senadores abandonaron Washington tras la votación inicial, lo que podría retrasar cualquier nuevo intento de aprobación si la Cámara modifica la propuesta.
Postura demócrata
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, aseguró que la solución pudo alcanzarse semanas atrás y reiteró que su partido seguirá presionando para que cualquier financiamiento incluya una reforma migratoria.
Así, el rechazo republicano no solo responde a un desacuerdo técnico, sino a una disputa de fondo sobre seguridad, migración y control político del presupuesto federal, con un panorama legislativo incierto sobre los próximos pasos para resolver el cierre parcial del gobierno.
JICM










