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Miss America 'se quita el traje de baño' para resolver la crisis del concurso

Después de la polémica que se desató al interior del certamen cuando se revelaron mails de su entonces director llamando con groserías a las reinas y candidatas, el concurso hace un intento por salvar su nombre y por hablar más acorde con el nuevo tiempo de las mujeres cancelando los desfiles en traje de baño.
5 Jun 2018 – 3:54 PM EDT

La organización de Miss America informó este martes con gran despliegue que de ahora en adelante su concurso no será más una competencia de belleza y que las candidatas por tanto ya no tendrán que realizar el tradicional desfile de traje de baño que ha estado casi por una centuria en la base misma del concurso.

“No somos más un reinado. Miss America representará ahora las nuevas generaciones de mujeres líderes enfocado más en becas, impacto social, talento y empoderamiento”, anunció Gretchen Carlson expresentadora del canal Fox y Miss America en 1989, quien ahora se desempeña como directora del certamen.

El gran cambio llega después de que, en diciembre del año pasado, unos mails privados se filtraran revelando cómo el entonces director del concurso, Sam Haskell, se refería a las candidatas con palabras ofensivas y displicentes como “perras”, "sin clase" y "sin inteligencia para el éxito". Por eso, aunque esta decisión está alineada con una de las grandes críticas y demandas que se le ha hecho desde hace tiempo a los reinados de belleza, no se puede ver lejos de su contexto. ¿Podría ser esta, simplemente, una movida para salvar el concurso de la crisis y crear un golpe de opinión?

¿Por qué desfilan en traje de baño?

Quizás algo de esto esté detrás, aunque vasta con darle una mirada a la historia de Miss America para darse cuenta de que hay razones de peso para, de una vez por todas, romper con el acostumbrado desfile de traje de baño.


La principal razón que alentó desde principios de Siglo XX a que se incluyera de forma obligatoria a jovencitas caminando en bañadores sobre la pasarela se debió básicamente a acuerdos y presiones comerciales. Los reinados eran fundamentalmente plataformas de promoción para las compañías de vestidos de baño.

La primer Miss America de la historia fue elegida en 1921 en Atlantic City, un evento que en principio tuvo como único objetivo promocionar la ciudad y hacer que las visitas turísticas se mantuvieran después del fin de semana de Labor Day, eso claro se lograba con más efectividad si las candidatas estaban más ligeras de ropa.


Con las revoluciones sexuales y las transformaciones en la moda, las mujeres que desfilaban empezaron a estar cada vez más desnudas. Sin embargo, en 1951, la joven Yolande Betbeze, que estudiaba en un colegio católico, y que fue coronada como Miss America, se rehusó a desfilar públicamente en vestido de baño con un argumento contundente: “Soy una cantante de ópera, no una pin-up”.

Esta negativa ocasionó que uno de los grandes patrocinadores del evento, la marca de trajes de baño Catalina Swimwear, se retirara. Al año siguiente, esta marca de ropa de playa con todo su andamiaje lanzó dos concursos nuevos para que sirvieran como plataforma de promoción de su marca: Miss USA y Miss Universo.

Reinados, el intento por sobrevivir

Los concursos de belleza han hecho grandes esfuerzos para mantener a flote sus raitings, siempre un poco amenazados, y por seguir siendo pertinentes en un mundo en el que las mujeres claman porque haya otras representaciones sobre ellas que sean más diversas en materia de raza, de identidad género y de ideales de belleza que lo que lo hacían estos anticuados certámenes.

Por eso, en las noticias se ha vuelto realmente recurrente que los concursos de belleza en Estados Unidos acepten a una mujer abiertamente gay, coronen a una mujer afroamericana que ha pertenecido al ejército, o incluso acepten que sus candidatas no sean vírgenes.


Dejando atrás los desfiles en bikinis quizás se logre influir en esa idea tan naturalizada de que el cuerpo femenino debe encajar en unas medidas “perfectas” del 90-60-90 para ser considerado bello, pero lo que es más importan aún, decirle adiós al desfile en traje de baño puede ser un movimiento para dejar de crear un vínculo entre intereses comerciales y la sexualización del cuerpo femenino, en tiempos en los que movimientos #MeToo ponen el foco en las presiones que en silencio han sobrellevado las mujeres.

Ya en 2016 Miss Teen USA había admitido desexualizar el cuerpo de jovencitas menores de edad sacando el desfile de traje de baño de su competencia. Ahora habrá que ver si esta apuesta por desexualizar el cuerpo de las candidatas mayores se convierte en una verdadera señal de eso que Gretchen Carlson la directora de Miss America tan altivamente proclama: “una plataforma de empoderamiento y de cambio social”.

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