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Una operación de trasplante de pene dura entre 9 y 15 horas.

9 datos para entender los trasplantes de pene

9 datos para entender los trasplantes de pene

La primera operación de este tipo realizada en EEUU fue un éxito: Thomas Manning, el hombre de 64 años que recibió el trasplante, evoluciona favorablemente y ya se encuentra en su casa. Conversamos con los especialistas que realizaron la compleja cirugía.

Una operación de trasplante de pene dura entre 9 y 15 horas.
Una operación de trasplante de pene dura entre 9 y 15 horas.

Más de una decena de hombres en Estados Unidos se encuentran a la espera de recibir un trasplante de pene. Sin embargo, la tarea de conseguir donantes no es sencilla, mientras la demanda aumenta cada semana que pasa.

Hasta ahora hay solo tres hospitales y dos universidades que han recibido la aprobación para efectuar el procedimiento: Massachusetts General Hospital, Johns Hopkins, Brigham and Women's Medical Center, The University of Maryland Medical System y Wake Forest Baptist Medical Center.

De ellos, solo el primero logró a principios de mayo hacer la cirugía a Thomas Manning, a cargo de los doctores Curtis Cetrulo y Dicken Ko, quienes contestaron preguntas para Univision Noticias. Luego de otras dos operaciones de seguimiento, el hombre de 64 años ya puede orinar con normalidad y comenzó nuevamente a caminar. Pero calcula que le faltan, al menos, seis meses para recuperar las funciones sexuales. Aunque es un procedimiento pionero en el país, ya se habían realizado dos trasplantes similares en China y Sudáfrica.

  • Un trasplante de pene puede tardar hasta el doble que una cirugía del corazón

Un típico trasplante de corazón dura entre 4 y 8 horas. El trasplante de pene, si no hay complicaciones, dura entre 9 y 15 horas. Técnicamente es una operación muy similar al trasplante de manos, un procedimiento que se realiza en el mundo desde 1964, pero con real éxito solo desde 1999.

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Los cirujanos tienen que conectar, usando un microscopio y a través de puntadas, los nervios, venas y arterias del pene de un donante con lo que queda del pene del receptor.

Para practicar, usan cadáveres a los que le inyectan tintas artificiales de color brillante, para ver claramente cómo circula la sangre.

¿Es un procedimiento doloroso? “No particularmente”, dice el doctor Curtis Cetrulo. “La recuperación del procedimiento será de unas pocas semanas. El resto de la regeneración de los nervios tomará algún tiempo más, aunque es imposible predecir con exactitud cuánto va a llevar”, agregó.

¿Cómo se hizo el primer trasplante de pene en EEUU? Univision
  • Se espera que los receptores puedan orinar normalmente en menos de un mes

Desde la década de los 60, centenares de mujeres que se identifican a sí mismas como hombres se han sometido a cirugías de reasignación de sexo. No se sabe a ciencia cierta cuántas operaciones de este tipo se realizan cada año, principalmente porque muchos viajan al extranjero para hacerlo, pero hay aseguradoras como Aetna que han reportado que cada vez es más frecuente. En estos procedimientos, conocidos como metoidioplastias y faloplastias, los doctores crean un pene usando piel de otras partes del cuerpo del paciente, especialmente del antebrazo o la pierna. Sin embargo, los penes que obtienen no cumplen con los tres objetivos principales que se quieren lograr con los trasplantes: que tengan una apariencia natural y función urinaria y sexual.

En cambio, aunque durante las primeras dos o tres semanas los pacientes de trasplantes de pene tienen que usar un catéter para poder orinar y, probablemente, les tome algunos meses tener erecciones y alcanzar una eyaculación, se espera que eventualmente lo consigan. “Somos cautelosamente optimistas de que los nervios que se vuelven a conectar con el tiempo devolverán al paciente algunas sensaciones”, dijeron los doctores Cetrulo y Ko a Univision Noticias, sobre el caso de Manning.


  • El segundo hombre con trasplante de pene en el mundo tuvo un hijo

El hombre de 21 años que recibió un trasplante de pene en Sudáfrica en 2014, tuvo un hijo el año pasado. Esto es posible gracias a que nada más recibió un trasplante de pene y no de testículos, que es donde se producen los espermatozoides. Los hombres que han perdido los testículos por completo, pueden tener trasplantes de pene, pero no van a ser capaces de tener hijos biológicos.

Para el doctor W.P. Andrew Lee, director de cirugía plástica y reconstructiva del hospital Johns Hopkins, ha dicho que es justamente la posibilidad de poder algún día ser padres lo que motiva a algunos hombres a pensar en esa cirugía. “Creo que es una meta realista”, comentó.

En cuanto a la perspectiva de tener una vida sexual nuevamente, Manning dijo: "Sucederá cuando tenga que suceder; no tengo que presionar al respecto. Espero vivir otros 20 ó 30 años. ¿Seguirá funcionado para entonces? Eso espero, por supuesto. (...) No hay duda en mi mente de que todo va a funcionar; y me refiero a todo. Usted puede interpretar eso de la manera que desee".

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  • Con el retorno de la sensibilidad en el pene, puede llegar el rechazo psicológico

Pacientes como Manning necesitarán consumir medicamentos inmunosupresores por el resto de su vida, los cuales pueden aumentar el riesgo de cáncer y dañar otros órganos. También existe la posibilidad de que el cuerpo rechace el nuevo pene. Una consecuencia que el doctor Cetrulo mencionó en la rueda de prensa en la que le presentó el caso al mundo: “Va a ser una lucha de toda la vida”, dijo. El primer trasplante del mundo, realizado en China en 2006, de hecho, terminó en fracaso por un rechazo físico y psicológico del paciente, y su esposa, al nuevo miembro. 15 días después del procedimiento le quitaron el pene. "Las consecuencias psicológicas de los injertos de manos y cara muestran que no es tan fácil usar, como tampoco lo es ver de forma permanente las manos de una persona muerta, ni es fácil mirarse en el espejo y ver la cara de una persona fallecida”, escribió para la publicación European Urology el doctor Jean-Michel Dubernard, quien realizó la primera cirugía de rostro del mundo. "Es evidente que, en el caso chino el fracaso fue primero psicológico”.


  • Lo más costoso no es necesariamente la operación

Los doctores de Johns Hopkins empezaron a trabajar desde hace tres años para desarrollar este procedimiento. El equipo incluye cirujanos plásticos y reconstructivos, urólogos, psiquiatras, especialistas en enfermedades infecciosas, enfermeros y trabajadores sociales.

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Los especialistas calculan que el procedimiento puede costar entre 200,000 y 400,000 dólares. Por su parte, los doctores del Massachusetts General Hospital fueron más conservadores y calcularon entre 50,000 y 75,000 dólares. Eso sin contar los honorarios médicos, ya que ambos equipos médicos están donando su tiempo.

Sin embargo, Art Caplan, profesor y fundador del departamento de bioética del New York University Langone Medical Center, y quien este mes publicará un artículo en la publicación Transplantation sobre el tema, dijo a Univision Noticias que este no es el único costo al que hay prestar atención: "Los medicamentos necesarios para mantener el trasplante son muy costosos. Si el Department of Veterans Affairs (la oficina del ejército de asuntos de veteranos) no paga, el futuro del trasplante de pene es un poco sombrío ".


  • No es sencillo conseguir penes para los trasplantes

Hasta ahora los tres penes utilizados en trasplantes han sido de donantes que han fallecido. Para que un trasplante sea posible ciertos nervios y vasos sanguíneos tienen que estar intactos. También la uretra y los conductos que lleva la orina fuera del cuerpo. La New England Organ Bank coordinó la donación de Manning y dice que hay otros pacientes en lista de espera para recibir un miembro.


Cuando alguien da la autorización especial para donar su pene después de la muerte, el hospital manda la información médica y genética al banco de órganos, incluyendo tamaño, condición, tipo de sangre y de tejido. Ellos contrastan los datos con una lista de candidatos, selecciona a uno y le informa al hospital, quien, según los protocolos establecidos, tiene una hora para decidir si acepta o declina el miembro.


“Encontrar los donantes pueden resultar difícil. Emocionalmente trasplantar un pene (y para futuros pacientes testículos también) no es lo mismo que la donación de un hígado cuando uno muere. También puede ser difícil de obtener miembros similares al propio, con apariencia similar. Este es otro factor único para este tipo de trasplante que lo relaciona más al de brazo o cara, que al de útero, por ejemplo“, dijo Caplan a Univision Noticias.

  • La tasa de suicidios por lesiones genitales es alta

Aunque los hombres pueden vivir sin pene, los efectos psicológicos pueden ser devastadores, dicen los especialistas. "El costo de tener un pene dañado es grande: significa la pérdida de la función sexual / intimidad, del autoestima, de identidad. Es una enorme carga que debes afrontar solo y, en la mayoría del tiempo, en silencio. Por esa razón, la tasa de suicidios por lesiones genitales es bastante alta", explicó el doctor Cetrulo.

Se estima que, en veteranos con daños en los genitales, la tasa de suicidios es del 15% al 50%. “Como se puede imaginar, un chico de 18 a 20 años de edad, volviendo (de las zonas de guerra) sin ninguna función urinaria, ni genital, es propenso a sentirse desesperanzado”, añadió Cetrulo. " Tenemos la esperanza de que estas técnicas reconstructivas nos permitirán aliviar el sufrimiento y la desesperación de aquellos que han sufrido lesiones en sus genitales y están a menudo tan abatidos que consideran tomar sus sus vidas en sus propias manos”.

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Manning, por su parte, comentó a los medios hace unas semanas: "Parte de mí estaba realmente devastado. (...) No me sentí menos hombre, pero atravesé mi propia versión del infierno”. El cáncer de Manning lo había dejado con menos de una pulgada de pene y debía orinar sentado. Cuando le amputaron el miembro era soltero y después no quiso involucrarse con más nadie. “No quería que nadie se me acercara”, le dijo a The New York Times.

El doctor Richard J. Redett, director de cirugías plásticas y reconstructivas de Johns Hopkins, explicó: “Esa parte del cuerpo está muy asociada con tu sentido de valía e identidad como hombre”.


  • Las personas transgénero no podrán hacerse todavía trasplantes

Johns Hopkins realizará en el futuro inmediato solo 60 cirugías en veteranos heridos. En este momento está a la espera de un miembro un lisiado en Afganistán.
Se estima que entre 2011 y 2013 más de 1,300 miembros del ejército tuvieron lesiones genitales, según el Department of Defense's Trauma Registry. El promedio de edad es de 24 años y, en su mayoría, son víctimas de accidentes con bombas u otro tipo de explosivos.


El próximo candidato de los doctores Cetrulo y Dicken Ko en el Massachusetts General Hospital es una víctima de un accidente automovilístico. Este hospital piensa concentrarse en pacientes con cáncer y víctimas de traumatismos. El cáncer de pene no es tan usual, pero solo este año se presentaron en el país 2,030 nuevos casos.

Ninguno de los hospitales piensa realizar todavía la operación en personas transgénero.

“El trasplante de pene puede significar varias cosas: 1) que el pene recobre la apariencia natural, 2) recuperar la función urinaria y 3) la posibilidad de recuperar la función sexual. Para las personas transgénero, en estos momentos no es posible determinar si pueden alcanzar las mismas tres objetivos. Tenemos, sin embargo, la esperanza de que seremos capaces de ofrecer este procedimiento a tales individuos en el futuro”, comentó el doctor Cetrulo a Univision Noticias.

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  • Hay médicos que consideran que los trasplantes de pene no se deberían hacer

Como los trasplantes de una o ambas manos, rostro, extremidades inferiores, rodilla, laringe, útero y la pared abdominal, el de pene es un procedimiento que busca mejorar la vida de los pacientes, en vez de salvarla o prolongarla. Aunque cada vez son menos las críticas, hay un sector de la medicina y de la opinión pública que cuestiona estos procedimientos, especialmente si tienen que ver con la reproducción y no con un órgano vital, por los riesgos asociados con las cirugías, los potenciales problemas de infección y rechazo de órganos y los efectos secundarios adversos de los medicamentos inmunosupresores, incluyendo el cáncer.


Sin embargo, el doctor británico Simon Kay, del Leeds Teaching Hospitals NHS Trust, pionero de los trasplantes de mano en el Reino Unido, comentó a Univision: “Resulta extraño sugerir que una parte del cuerpo que no está a la vista esté siendo trasplantado por razones ‘cosméticas’. ¿Supongo que lo mismo podría decirse de la reconstrucción de la mama después del cáncer? De hecho ambos son únicos y fundamentales para la propia imagen y la identidad de género y cada uno tiene además otras funciones básicas”.

El doctor Cetrulo también es fehaciente: “Estamos tratando el fondo y la forma. Parte de eso es su salud mental. Es un tributo al hombre detrás de la enfermedad”.

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