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Terremotos

La increíble forma en que un hombre se salvó de morir en el terremoto en México

Conrad Vásquez Martínez estaba en el tejado de un laboratorio de cuatro pisos que colapsó, pero hechos fortuitos le permitieron salir con vida. “Yo me esponjaba, pero cada vez sentía más pesada la losa”, narra desde una cama en un hospital, donde se recupera de fracturas en la cadera y una pierna.
28 Sep 2017 – 6:15 AM EDT

El mediodía del 19 de septiembre, Conrad Vázquez Martínez estaba en el tejado del laboratorio de cuatro plantas en el que trabajaba en el vecindario de Roma Norte, en la Ciudad de México, cuando la tierra comenzó a temblar y en cuestión de segundos todo fue destrucción, caos y muerte.

"Cuando quise correr para ver a la gente, (el edificio) colapsó detrás de mí”, recuerda Vázquez Martínez, un mecánico de 67 años, tendido en una cama del hospital Magdalena de las Salinas, donde se recupera de una cadera y una pierna rotas. "Corrí y corrí y de otro brinco llegué a la rama pegada al edificio”.

En alguna ocasión había hablado con un compañero sobre esa rama. “El día que haya un problema aquí, por allí nos brincamos”, le dijo.

“Lamentablemente, era vieja y se rompió”. Pero en medio del caos y la confusión, Vázquez Martínez nunca se soltó de la rama, que resultó ser su salvavidas. Cayó a una más baja y de ahí a la vereda, delante de un edificio cercano, rompiéndose la cadera y una pierna.

Y entonces ocurrió un segundo milagro: la barandilla de un balcón se desprendió sobre él protegiéndolo en parte del impacto directo de los escombros.

La rama del árbol, que todavía llevaba agarrada con una mano, abrió un agujero entre los restos por el que pudo respirar.

El balcón “tenía una malla” por lo que las placas de concreto no caían directamente sobre él, apuntó. Cuando los escombros dejaron de caer, “yo me esponjaba, pero cada vez las losas me asentaban más, me planchaban más. Cada vez sentía más pesada la losa”.

Con la cara, la boca y la nariz llenas de escombros, Vázquez Martínez se dio cuenta de que el garrafón de agua que tenía en el tejado había caído cerca. "Dios es tan lindo, que hasta el agua me llegó".

Llamó y chifló, y finalmente, sus compañeros de trabajo lo encontraron y lo sacaron a la superficie.

“Perder a mis compañeros es lo que más me duele”, dijo. “Mi ilusión era salir y salvar (a gente), pero no pude, fallé”.

Ahora Vásquez Martínez recuerda que tuvo una reacción rápida en los primeros instantes del temblor: “cerré el tanque de gas (...) una megabomba allí, posiblemente salvé a la colonia”.


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