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Terremotos

Ecuador 48 horas después del terremoto: desolación, ruinas y preocupación por el futuro

Manta, Canoa y Bahía, junto con Pedernales muestran una cara desoladora, similar a la de una zona de guerra, que deja en evidencia el urbanismo desmedido y la falta de planificación.
19 Abr 2016 – 5:12 AM EDT

Al amanecer del lunes, la ciudad de Manta mostraba un panorama todavía más dramático que la noche anterior cuando no se podía ver con claridad el alcance de la destrucción causada por un fuerte terremoto que remeció el sábado la costa de Ecuador y que ya ha dejado un saldo de 480 muertos y más de 2,500 heridos, según el último recuento realizado este martes.

El desolador paisaje exhibía edificios completamente destrozados, otros colapsados, casas con paredes agrietadas e incluso severos daños en grandes hoteles que caracterizan a la ciudad más dinámica de la provincia; las calles estaban desiertas y por momentos se veía pasar camionetas con gente transportando colchones.

El puerto principal del país suramericano, la llamada Puerta del Pacífico, quedó reducida a un lugar caótico, sin luz, agua o conexión; con largas colas en cada estación de gasolina y gente aglomerada recibiendo víveres de supermercados que también quedaron maltrechos.

Manta fue la primera ciudad que visitó el presidente Rafael Correa tras regresar de urgencia el sábado desde el Vaticano y es la puerta de entrada para toda la ayuda nacional e internacional que llega por aire y la puerta de salida para heridos de gravedad que son transportados de inmediato a Guayaquil y Quito.

El cuadro empeora al acercarse al que fue el epicentro del terremoto: Pedernales, lugar que adquirió el aspecto de zona de guerra. Por tratarse del lugar más afectado por el sismo, la zona recibe ayuda desde el día domingo.



Canoa y Bahía: la historia que se repite y empeora

El contraste de edificaciones reducidas a escombros con lugares que no sufrieron daños mayores deja en evidencia también la mala planificación y abandono en el que se encuentran varias de las zonas sacudidas por el movimiento sísmico.

La carretera hacia Bahía, donde el asfalto está totalmente fracturado, recuerda que hace 18 años otro fuerte sismo golpeó la región costera ecuatoriana, cuya economía ha tardado años en regenerarse. La población casi había olvidado aquel suceso y hoy vuelve a experimentar el miedo y la incertidumbre.

“El año 98 fue un momento fuerte, pero nada nos preparó para esto”, dice Marcela, habitante de Bahía. “¿Qué vamos a hacer? No sé. No tenemos idea de qué va a pasar”, agrega.

El Hospital Miguel H. Alcívar, reconstruido después del terremoto del 1998, volvió a colapsar el día sábado. Las personas fueron trasladadas hasta el edificio de la escuela de formación de agentes penitenciarios para recibir tratamiento médico.

Aunque según las autoridades locales, el 75% de Bahía quedó destruida, es uno de los lugares de los que menos se ha hablado. Gran parte de la población se movilizó hasta el cantón Leónidas Plaza para quedarse ahí hasta poder evaluar sus viviendas; otros se han visto obligados a dormir en la intemperie.


Desesperación y ruinas en la costa ecuatoriana tras el terremoto

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En Bahía el malestar general giraba en torno a la preocupación del futuro. La gente había sobrevivido a la catástrofe de 1998 pero le costó muchos años levantarse. Ahora, enfrentan un panorama más complicado e incierto.

Esta ciudad recibe a gente de otros países que la consideraban ideal para vivir y emprender negocios y algunos de ellos como Hugo Jiménez, chef que llegó de Perú hace cinco años. “Yo tengo que salir de aquí, porque esto se pone duro, nadie lo esperaba”, afirma Jiménez.

Hacia Canoa el panorama es aún peor. La ayuda empezó a llegar esa ciudad apenas este lunes.

No hay hospital ni morgue. Hasta el lunes aproximadamente el 20% de daños había sido evaluado y se habían encontrado 23 cuerpos entre los escombros. Los cadáveres no identificados se colocaron en el parque central en espera de alguien que llegue a reconocerlos y enterrarlos. En caso de que ningún familiar o conocido los reclame, se prepara una fosa común en el cementerio para depositarlos ahí.


En 1998, el terremoto no dejó tantas secuelas en Canoa pues las construcciones eran bajas y pequeñas. Con el aumento de su fama como destino turístico, en los últimos años varios edificios se construyeron para el funcionamiento de hoteles y hostales; muchos de ellos quedaron totalmente en ruinas con el terremoto del sábado, con varías víctimas bajo los escombros.

Junto a la iglesia que también sufrió severos daños, Amarily Murillo, una de las sobrevivientes, espera algún tipo de ayuda o información. "Yo estoy aquí porque me quedé sin nada, porque ni carpa tengo”, dice esta mujer que ha dormido desde el sábado junto al templo y apenas 48 horas más tarde pudo tomar un vaso de leche.

En 1998, un sismo destruyó otra iglesia en Canoa. Dieciocho años después se repite la historia.


Sismo en Ecuador: Destrucción en menos de 20 segundos

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Ecuador solidario

A pesar de no haber estado preparado para este suceso, Ecuador no ha demorado en movilizarse. En Manta, Canoa y Bahía podían observarse en las calles bomberos, médicos, voluntarios, veterinarios de distintos lugares del país como Cañar, Azuay, Quito o Guayaquil.

El canciller Guillaume Long informó en su cuenta de Twitter que han llegado al país 654 expertos y rescatistas internacionales. "Hoy llegan equipos de otras naciones a sumarse a los 13 países que ahora nos ayudan. La colaboración de todas partes del país y del mundo excede las expectativas", compartió el ministro.

El apoyo desde la empresa privada y desde la sociedad civil no se ha hecho esperar y la organización desde los municipios ha ayudado a calmar el malestar que se vive en las zonas afectadas. El primer avión de la aerolínea Avianca llegó de Quito el domingo en la noche con 7,000 kilos de carga seca, medicinas y 60 doctores. La aerolínea Tame puso a disposición sus naves y tripulación las 24 horas para transportar heridos desde Manta a los hospitales de Guayaquil y Quito.

En 2011, el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional de Ecuador publicó un artículo dónde se preguntaba si el país estaba preparado para un desastre de gran magnitud como el ocurrido en 1906 cuando un terremoto de 8.8 y posterior tsunami ocasionaron graves daños en Esmeraldas y el sur de Colombia. Dado el acelerado y poco planificado proceso de urbanización del país, el artículo ponía entre signos de interrogación los efectos de un sismo de esa magnitud. La respuesta literal y catastrófica tardó cinco años en llegar.

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